Las Organizaciones Empresariales Y Las Leyes Obreras

Mayormente todas las pelotas “deportivas”, tienen su rebote; las de fútbol; las de rugby; básquet; tenis;  hasta las más duras: Polo, golf, jockey, y por cierto muchas más efectuando en su vuelta según su velocidad, una parábola, que se deduce, lo hacen según el obstáculo que tienen enfrente.

Los trabajadores sufren desgraciadamente de esa suerte de parábola, pero lo que más duele es que ese efecto le sucede en el bolsillo. Porque cuando cree haber conseguido un salario digno, la respuesta que obtienen es un golpe militar o en un caso menor; un aumento del costo de vida. Así  ve pasar sus días comprometiéndose en el mantenimiento de su hogar, pero si por algún motivo se le ocurre protestar, es denominado como  “patota sindical”;  es culpado como “pacto cívico-militar”; o alguien le promete que va a realizar la “revolución productiva”, pero en todos los casos, sus bolsillos menguan de igual a igual.

Todo esto viene de dos comentarios surgidos el viernes 19 de Mayo de 2006 en el diario Clarín, con referencia al cambio de las leyes laborales. Uno de ellos firmado por el periodista Ricardo Roa, (en la página 2), quien  merece el mayor de los respetos, aunque algunas veces difiero de sus comentarios, y el otro (en la página 34) que puede ser nota de redacción, pues no tiene firma alguna.

Y la parábola comienza a desviarse hacia abajo, cuando comienzan ambos artículos a hablar sobre la Ley de Contrato de Trabajo. A pesar que en ese mismo periódico del domingo 20, el Señor Presidente, expone “...que si bien es cierto estas leyes tienen su adjudicación en el Dr. Héctor Recalde”, el Presidente expresa “...que su gobierno está de acuerdo con algunas cosas y no con otras”, palabras más, palabras menos, lo que deja entrever que el país no tiene ninguna decisión en política laboral; por lo tanto es una figura excluyente en este tema.  Como la oposición dice “...que no es consultada para nada”, lo que puede ser cierto, debemos pensar  que los trabajadores deben rezar para que la parábola alguna vez tome la dirección ascendente. Aunque como ya sabemos, Perón murió hace 32 años, y para tener un nuevo gobierno con pensamiento nacional; debemos esperar que nuestros biznietos tengan la suerte de compartir un gobierno verdaderamente nacional.

Ya tenemos el espectro de la situación a la vista, Perón decía”...primero hay que conocer el terreno”.

Ahora bien, suponiendo que el Presidente no tenga ningún concepto sobre política laboral; y piense devolverle algo de lo que merecen los trabajadores; según los micros que le llenen; porque ahora la situación pasa por esta vertical, y si no, auscultemos los preparativos del 25 de mayo. De la oposición tampoco  debemos esperar mucho que digamos, y vayamos a descifrar el “entuerto”.

A los opositores políticos, no se les puede consultar nada sobre leyes obreras, porque fueron ellos  justamente los que “podaron” los articulados que beneficiaron a los obreros, tanto hasta 1955, como hasta 1976.  Dentro del oficialismo también hay algunos pseudos dirigentes, que en la década del 90 apoyaron el cercenamiento de los artículos, y se inventaron los contratos “basura”.

De la presidencia de don Fernando de la Rua, tampoco podemos decir mucho, ya conocemos como terminó todo, con la fabulosa deuda externa y la miseria caminando por las calles.

Pero veamos como vuelve a atacar la oligarquía argentina en el día de hoy.

En el artículo suscripto por las entidades AEA, UIA, ADEBA, SRA, CAC, COPAL, sostienen que “...aspiran a contar con un régimen legal compatible para los trabajadores y  empleadores, y que la concreción de los cuestionados proyectos pueden afectar la actividad económica y de las empresas de todos los tamaños...las normas que elabora deben tener en cuenta la opinión y las necesidades de todos los sectores que afectan”. Creemos que este mensaje está dirigido al Señor Presidente, y por supuesto al representante de la C.G.T. Dr. Héctor Recalde, quien es, el autor de algunos proyectos en la Ley Laboral, lo que no tienen en cuenta estos “pingues” señores que también deberían acordarse de los trabajadores, para pasar de ser los “últimos orejones del tarro”,  a ser los verdaderos representantes de ellos mismos o al fin y al cabo; no  pueden firmar Convenios Colectivos de Trabajo en serio; que pueden o no ser superiores a la Ley Laboral, toda una “engañapichanga”, cuando a estos señores feudales les tocan el bolsillo..

Ahora bien, toda esta masa uniforme, queremos entender que se mueve, según Ricardo Roa, contraria a los 90’ y favorecidos en el 70’, ¿es una masa equivocada, por reclamar lo que le corresponde? ¿O son los empleadores quienes piensan que desempolvar las leyes obreras saqueadas y negadas por los gobiernos de facto y el neoliberalismo “...pueden conducir a una mayor judicialización de las relaciones laborales”? Es decir, que con las actuales leyes, todos los días están en los tribunales de trabajo, tratando de concordar los problemas que la obsoleta ley que comenzaron a reformar en 1983 (dándole el “torniquete” final en los 90’), no sirve para nada.

Señores: Esta situación que vivimos actualmente no es de ahora, porque los Pueblos que no conocen su historia, nunca podrán efectivizar un buen futuro.

Hace 60 años, los trabajadores argentinos comenzaron a tejer su futuro, y no era solamente para ellos, porque también los empresarios subían sus producciones, y hasta  fue necesario reindustrializar todo el país debido a la demanda interna y externa, y la mano de obra fue ocupada en su totalidad, buscando trabajadores en  lejanas latitudes.  El concepto productivo, promedió los mejores salarios pagos y las mejores producciones industriales, y ustedes ¡¡ TIRARON EL ESFUERZO POR LA VENTANA!!.

Porque siempre tuvieron un pero, y en ese pero, los inescrupulosos de siempre quisieron más; más dinero; más fuerza; más poder; y para conseguirlo abordaron la nave capitalista, porque esta le explicaba que los trabajadores no debían participar demasiado en sus”pingues” ganancias, y así nos fue.

El capitalismo por un lado y sus socios marxistas por el otro, planearon que el Peronismo se alejara de la presidencia constitucional a la que llegó por intermedio del pueblo y fue así que un 16 de septiembre de 1955, terminaron bombardeando Plaza de Mayo, y haciendo explotar un ómnibus repleto de escolares. Todo esto gracias a los famosos empresarios capitalistas de aquella época, que no pudieron ver la grandeza de la patria ni la felicidad de un pueblo.

A partir de 1956 todo fue distinto, el ingreso al FMI, los puso contentos; pero nos marcó un camino diferente, lleno de obstáculos y malas sensaciones que a ustedes ni los “mosqueó”.  Lo que es aun más triste, ninguno se acordó de su país y menos de los obreros, en ese momento no hubo ningún comunicado, ninguna carilla reclamando y menos algún pedido de reconocimiento laboral para la representación de los obreros,¡¡ No, ustedes, estuvieron en su “salsa”,¡¡AHORA SÍ, QUE NOS SALVAMOS!!, Y ASÍ TAMBIÉN NOS FUE.

En 1983, la democracia estuvo nuevamente en pié, y los trabajadores nuevamente de rodillas, que no llegaron a tocar piso, porque Dios quiso que los obreros construyeran un polo de oposición y poder aguantar el “cimbronazo” que le deparaba la “ley Mucci”.  Ustedes siguieron callados, y terminamos con un alza en el costo de vida de 190 % mensual, gracias a su bondad de administrar justicia. Y ASÍ TAMBIÉN NOS FUE.

En los 90’, llegó la algarabía de la “revolución productiva” (el uno a uno), y a pesar de los paros obreros, muchos pensaron que todo estaba solucionado. Las empresas ricas en dinero aportado a las arcas de las islas caimanes, bancos suizos o papeles disfrazados de empresas que les daban sus buenas ganancias, con tan buenos porcentuales que les importaba un “corno”, abrir las persianas, y terminamos con las fábricas cerradas, vacías o semi vacías, el 24 % de desocupados; sueldos pordioseros y la cultura del “trabajador del cartón”. Se pusieron contentos, habían descubierto la “patria cartonera”, mientras tanto algunos dirigentes seguían alentando leyes que fijaban nuevos “contratos basuras”.

En estos tiempos tampoco hubo ningún tipo de exposición de las cámaras industriales, la plata estaba afuera del país y los trabajadores afuera de sus fábricas, pero sus arcas seguían recibiendo sus excelentes porcentuales, alentaron la cultura del usurero.

Hoy estamos en el 2006, el presidente no define su política de trabajo y ustedes, por las dudas, vuelven a la carga, no vaya a ser que el obrero gane más de $800. Un obrero metalúrgico esta ganando eso, pero a ustedes que les importa, no sea  que Recalde u otro loco se le ocurra volver a la Ley Laboral del 1976, y el articulado defienda la dignidad del trabajador. Claro, como van a estar a favor de eso, si tienen que abrir las fábricas más temprano, y quizás tengan que pelarse más “el culo” para producir lo que el pueblo necesita y darle trabajo.

Por eso levantan “la perdiz”, necesitan de un obsecuente para que les entregue lo último que queda de Argentina; no tenemos proyecto; no tenemos objetivos; no tenemos política nacional definida; y ustedes no son tontos, cuando más ajusten más entretenidos están sus contrincantes buscando soluciones, aunque más no sea temporarias.

Saben señores. No somos piqueteros descubiertos a último momento, que se rinden ante un plan trabajar. Realmente somos la fuerza del trabajo, los trabajadores de Perón, los de la cultura del trabajo, los que piensan que la dignidad se consigue trabajando, les solicitamos: NO VUELVAN A EQUIVOCAR “EL VIZCACHAZO”. Sinceramente creemos que todavía no tienen la adultez que demostraron tener los trabajadores en los peores momentos de la Patria, porque los verdaderos trabajadores, los verdaderos: NO VENDIERON SU ALMA AL DIABLO.

Así como hoy protestan, porque las leyes laborales se pueden volver a favor del trabajador, también deben opinar cuando este queda totalmente desamparado ante ley, por Dios, sean una vez honestos.

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