Obama y sus aliados europeos en serias divergencias

El incesante goteo de sangre en Afganistan de las tropas del viejo mundo, tema día a día más impopular, inquieta a sus gobiernos, temerosos de las urnas.

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 11/09/09.- El peso del curso de la guerra en Afganistán, cuya probable evacuación, según opinan en Estados Unidos como entre sus aliados, nadie estima su comienzo en menos de 5 años, hace crecer las acciones rebeldes y agrava los problemas internos de Barack Obama. Un testimonio de la caída de popularidad del presidente yanqui, se aprecia en una nota publicada en el madrileño diario El País, el 6 de este mes de setiembre, de su corresponsal en Washington, Antonio Caño: "Su ausencia (por vacaciones) ha sido aprovechada por sus rivales para una despiadada campaña en la que se le ha comparado con Hitler, se ha identificado su programa de gobierno con el Manifiesto Comunista y se han sembrado en todo el país enormes dudas, no solo por su propuesta de reforma sanitaria, sino también sobre sus condiciones como comandante en jefe y las intenciones últimas de su presidencia. El famoso columnista Charles Krauthammer escribe la palabra presidente entre comillas y en algunos actos políticos ultras se ha hablado abiertamente de su asesinato". El artículo se titula: "Obama, el mito se hace carne".

Afganistán y su histórica rebeldía a los conquistadores

Las opiniones internacionales sobre Afganistán le están dando creciente importancia al poder de los talibanes en uno de los países más pobres del globo. Es probable que su relevancia actual se haya nutrido por la histórica rebeldía a cuantos imperios han querido conquistar sus tierras de tránsito obligado entre Oriente y Occidente, desde siglos antes de nuestra era. El 99 % de sus 28 millones de habitantes es musulmán practicante. Son humildes, sin soberbia, impresionando bien a los viajeros por cultivar los principios morales religiosos y un sentido sin alardes de su propia dignidad. Es el único pueblo que he conocido donde me han rechazado propinas por atenciones recibidas, cuando unos pocos dólares ofrecidos, significaban algo más de un salario mensual.

Hoy parece que los colonialistas están valorando a Afganistán. Obama, ha declarado y repetido que "la seguridad de Afganistán es muy importante para la seguridad de Estados Unidos". Casi con idénticas palabras han repetido lo mismo, para justificar el envío de más tropas de combate, jefes de estado como Gordon Brown de Inglaterra, Angela Merkel de Alemania, Nicolás Sarkozy de Francia y el español José Luís Rodríguez Zapatero.

Gordon Brown enfrenta a la opinión popular

Gran Bretaña, la principal aliada de Estados Unidos aporta en Afganistán 9.150 soldados. En 3 años ha perdido 212 hombres y contabiliza, según datos oficiales, más de 800 heridos, con 236 calificados de "muy graves". Brown, en medio del interminable recuento de votos del comicio en el país ocupado, lo considera un progreso. También repite: "Sigo creyendo que un Reino Unido más seguro requiere un Afganistán más seguro". ¿Temerá más terrorismo? Parece no haber influido en él la noticia retenida por varios días, informando que sus fuerzas militares "protegiendo" la votación de solo 150 afganos que se atrevieron a sufragar en una población de varios millares de inscriptos, soportaron el "asesinato" de 4 soldados británicos por parte de los talibanes.

Más el gobierno no tiene a favor la prensa conservadora, la más influyente. The Daily Telegraph, el Telegraph de los domingos, desaprueba la entrada en el conflicto.

The Independent afirma una opinión en ascenso en los países aliados o no: "La guerra no puede ganarse", es lo que piensa "el 58 % de los ingleses", según una encuesta.

Y se suma otro escándalo: Gordon Brown, días después de negarlo, admitió la liberación del "terrorista libio" Al-Megrahi, autor de la mayor tragedia aérea que costó la vida de más de 200 viajeros, por presión de la British Petroleum (BP) pues el presidente coronel Muammar Gaddafi, amenazaba a la empresa petrolera con no firmarle un contrato por 900 millones de dólares sin la libertad del "terrorista".

Entre tantos otros problemas, Brown enfrentará elecciones generales en Mayo.

Alemania contra la corriente

Los germanos se venían floreando con las buenas relaciones de sus tropas con la población afgana. Era una política de estado para cuidar la imagen germana, colaborando con la reconstrucción del país. Todos sus esfuerzos se derrumbaron con la muerte de "no menos de 50 civiles", según información que luego de repetidas negativas se conoció la verdad de la masacre de varias docenas de inocentes pobladores afganos.

En la antes tranquila región "protegida" por militares germanos detectaron un camión cisterna arrebatado por los talibanes, a sangre y fuego, a un convoy aliado de la OTAN. El rodado quedó atascado en un banco de arena al tratar de badear un pequeño río, cuando se dirigía a una zona santuario dominada por los guerrilleros. Entonces decidieron ofrecer a los humildes pobladores que se surtieran del contenido de nafta. Estaban en el trasiego cuando lo detectaron fuerza germanas y el general a cargo tomó la decisión de pedir al comando de la OTAN en Afganistán un bombardeo aéreo a los presuntos talibanes, dando la ubicación precisa del vehículo. Así tomó la responsabilidad del operativo el militar germano. Rápidamente llegó un avión caza bombardero yanqui provocando un infierno. De los supuestos talibanes muertos comunicados por los germanos, "sin ningún civil", las cifras de víctimas, verificadas en el terreno por periodistas extranjeros con testimonios de testigos, no cesaron de aumentar, recorriendo el mundo. A los muertos se agrega un centenar de heridos graves por quemaduras ante la explosión e incendio del camión cisterna y su carga de combustible. El conservador Le Figaro de París del 4 de setiembre, tituló sobre el grave incidente, culpando directamente a Estados Unidos: "Nueva metida de pata de la US Air Force en Afganistán".

Angela Merkel debió fue citada al Parlamento a justificar lo injustificable, ante la indignación de políticos y organizaciones alemanas. Ese golpe a la imagen germana ha hecho recordar tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la jefa del gobierno, vaya Dios a saber quién le aconseja u ordena, ha insistido en la necesidad de enviar más tropas a Afganistán, "por la seguridad de Alemania". También prometió una investigación "a fondo" sobre el bombardeo y sus responsables, al igual que las Naciones Unidas.

Lo cierto es que el panorama político está convulsionado y se aprecia nada favorable para la ahora débil coalición gubernamental de cara a los comicios generales a realizarse el 27 de este mes de setiembre. Tres elecciones anticipadas en sendos estados germanos, han mostrado que Alemania requerirá serios cambios en las urnas.

Mal humor europeo

Cuando los pueblos del viejo mundo se preguntan quejosos el porqué de estar sus hijos en guerra contra un pueblo pobrísimo y lejano, más los compromisos que los atan a lo que ven como intereses norteamericanos. Las respuestas se esperan de las urnas

El impredecible presidente francés Nicolas Sarkozy, que tantas ilusiones se hizo con Barack Obama, ahora parece comenzar a tomar distancia con la Casa Blanca. Días atrás ha recibido en el Palacio del Eliseo de París, con gran pompa, a Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina y jefe del gobernante partido Hamas. En la oportunidad, ambos mandatarios coincidieron en "denunciar la colonización israelí" sin consulta previa con Obama, quien parece (o precisa) limar asperezas con Israel, país que no oculta su disgusto con Washington.

Los españoles critican por igual al PSOE gobernante y al principal opositor Partido Popular por aprobar ambos el aumento de los 1200 soldados en Afganistán. Sobre los temidos talibanes, y sus ocultas posiciones, el matutino ABC de Madrid, titula con declaraciones de militares en Afganistán: "¡Están a menos de una hora de aquí!", refiriéndose a las llamadas "zonas rojas" impenetrables a las fuerzas de la OTAN.

Medios europeos por igual objetan que la provisión de armamentos a sus efectivos para la defensa de las tropas alemanas, británicas y españolas. Sus respectivos gobiernos niegan pero Gordon Brown visitó a los suyos en Afganistán para tranquilizarlos.

En fin, serán las urnas la mejor encuesta para conocer los humores en el viejo mundo.
(*) CEES (Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos).

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