Triunfos Electorales Populares En El Mundo Y La Sinarquía

Importante interés y preocupación me provocan las imágenes que se transmiten desde Teherán luego del avasallador triunfo de Ahmadinejad en las elecciones recientemente celebradas en Irán. No es casual que al igual que sucedió en Bolivia, con Evo Morales, en Venezuela, con Hugo Chávez, históricamente con Gamal Abdel Nasser en Egipto, en Palestina con Yasser Arafat, Salvador Allende en Chile, y mucho antes en Argentina con Juan Perón, el líder del pueblo iraní Ahmadinejad deba soportar el indudable embate del imperialismo angloamericano nuevamente revelando sus intenciones.

Comúnmente seriamos desacreditados por la mayoría de los habitantes de cualquier región mundial cuándo ponemos de manifiesto públicamente teorías conspirativas que se piensan y desarrollan a nivel mundial. Pero resulta que cada vez con más regularidad que detrás de elecciones popularmente ganadas por el pueblo suele hacerse notorio y publico, a través de los medios masivos, la intención de esos poderes mundiales conspirativos de desestabilizar. Los que antes se escudaban en los imperialismos políticos reinantes, hoy lo hacen a través de los imperialismos económicos, pero siempre beneficiando a los mismos animadores.

Detrás de qué fuerzas se encuentran las minorías reaccionarias que pierden abultadamente elecciones en países emergentes cuyos dirigentes triunfantes a través de políticas sabias y prudentes llevan a estas naciones emergentes a estar en el tapete del desarrollo mundial, es lo que hoy nos deberíamos preguntar.

No es casual que todos los líderes populares o "populistas" -como bien les gusta a lo largo de toda la historia calificarlos los conspiradores despectivamente- obtengan esa cantidad poderosa e incuestionable de caudal de votos por parte del electorado que suele beneficiarse a través de efectivas políticas sociales, culturales y económicas.

Las políticas que suelen imponerse en estos países emergentes son un cambio de rosca que suele beneficiar a la nación en su conjunto, distribuir las riquezas más equitativamente y producir cambios culturales profundos, que es en definitiva lo que sostendría ese cambio a lo largo del tiempo; y dejan fuera de estos modelos de crecimiento humanista a aquellos que suelen beneficiarse del descontrol, la corrupción, la injusticia, la usura y la timba financiera. Podemos estar de acuerdo, o no, con alguna política coyuntural o de menor importancia establecida por estos gobiernos, pero lo que no podemos dejar de reconocer es el avance que tiene el pueblo humilde y trabajador gracias a las medidas que estos proponen y efectivizan. Un ejemplo claro de ello es la energía nuclear. Cuando la utilizan los Cipayos, los conspiradores, los colonialistas o los piratas, es para bien de la prosperidad, pero cuando la utilizan los gobiernos libertadores de los pueblos para crear desde la energía nuclear avances significativos en agricultura, alimentación, energía, hidrología, medicina, medio ambiente, industria, investigación o biología, es una amenaza mundial.

Aquellos que salen a las calles a combatir el triunfo popular son los mismos que apoyados por las mismas fuerzas extranjeras impusieron la pobreza y la injusticia en esos mismos países. Son aquellos que se reúnen cotidianamente a organizarse y conspirar en contra de los pueblos. Son los mismos que se reúnen anualmente por ejemplo en el "World Economic Forum", y que se encuentran unidos bajo eso que intentan imponer y que es lo que ellos mismos denominan "Nuevo Orden Mundial", a traves de poderosos grupos como el denominado Bilderberg. Esa famosa frase (Nuevo Orden Mundial) se encuentra en los billetes de un dólar y hace pública sus intenciones. Hasta el mismísimo Barack Obama en alguno de sus recientes discursos, al igual que lo hizo Bush y todos sus antecesores, habla de ese nuevo orden que sus titiriteros intentan imponer. La cuestión es tener la suficiente valentía para oponerse a ese nuevo orden, y ellos difícilmente la vayan a tener, porque forman parte de esos grupos internacionales cuyos objetivos es desestabilizar y alimentarse de los paises tercermundistas. Algunos lo han hecho y lo han pagado hasta con su vida.

El nuevo orden mundial no es ni más ni menos que la esclavitud y la imposición en los países emergentes de políticas económicas y sociales en pos de un acrecentamiento de las arcas de un grupo minoritario mundial que intenta imponer sus proyectos. En su momento un General que justamente sufrió los embates de estos mismos grupos minoritarios, hizo popular su denominación: SINARQUIA. Por estos pagos la hemos sufrido con golpes de estado a gobiernos populares, con muertos, fusilados, presos y desaparecidos.

"La existencia del tercer mundo enfrentado a los actuales imperialismos constituye el intento de liberación que gravita hacia la integración de la historia que ha de ser simultanea a la integración geopolítica. Durante los diez años del gobierno Justicialista de la Republica Argentina fue libre y soberana. Nadie metió sus narices en ella sin que llevara su merecido. Pero al cabo de esos diez años la sinárquica internacional, coaligada con el Cipayismo vernáculo, al servicio del colonialismo nos aplastaron...... La masonería, el sionismo, las sociedades internacionales de todo tipo, no son sino consecuencias de esa internalización del mundo actual. Son las fuerzas ocultas de la revolución como son las fuerzas ocultas del dominio imperialista". (Juan Perón, La Hora de los Pueblos.)

La primera excusa que "ellos" –como los llamaba Evita- imponen, a través de los medios que mundial y masivamente manipulan para desacreditar las palizas que se comen en las elecciones, es el fraude. Ahora bien, sus palabras suelen disiparse con el tiempo, ya que les resulta imposible poder elaborar una teoría conspirativa que logre convencer a quien con el tiempo suele reafirmar sus derechos, el pueblo.

Con el paso del tiempo los conspiradores suelen tener éxito. Difícilmente los gobiernos puedan sostenerse con conspiraciones diarias, cada vez más opulentas y con más sectores que se suman a conspirar, viendo diversas ambiciones personalistas saciadas por el beneficio de conspirar. Tampoco es casual que sean instituciones religiosas -entiendase claramente "instituciones y sus autoridades", no la Fe popular profesada– las que den el último tiro de gracia. Así ocurrió en el gobierno de Perón; donde por ese momento la iglesia vendepatria comenzó la conspiración en 1955 que ayudó abiertamente a derrocarlo. Ellos en definitiva se escudan detrás de algún evangelio y conspiran junto con estos poderes mundiales para derrocar gobiernos popularmente establecidos; se encargan del reino terrenal que no les corresponde, en lugar del que sí deberían de atender y que en definitiva es por el que predican, el reino de los cielos.

Cuenta una anécdota que el Gral. Perón estaba dando una clase en la Escuela Superior de Guerra sobre la situación mundial y las Cinco Internacionales: Masonería, Vaticano, Sionismo, Comunismo, Socialdemocracia. Y de repente Perón dice:

- Pero la más peligrosa de todas es la Sexta Internacional.

Hace una pausa y mira a un coronel con cara de sorprendido.

- ¿Qué pasa? ¿Qué no entiende coronel?

- Mi general, Ud. habló todo el tiempo de cinco internacionales, y ahora habla de una sexta, ¿cuál es?

- La Sexta Internacional es la Internacional de los Boludos. Están en todas partes y no descansan nunca, están todo el día haciendo boludeces.

Hágase un favor compañero: desconfíe. Desconfíe de quienes estan en contra de los gobiernos populares y verá que en algun lugar los conspiradores siempre tienen un mismo fin y un mismo jefe: la sinarquia, A MI DESDE YA PERMITNME COMENZAR A DESCONFIAR.

Patricio Mircovich

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