Perón sigue convocando

Por encima de los bochornosos sucesos del pasado 17 de octubre y el traslado de los restos gloriosos del General Juan Perón a San Vicente, cabe una reflexión a modo de lección y consuelo; el líder del justicialismo sigue convocando. Cientos de miles de humildes argentinos asistieron con emoción y lágrimas al paso de su ataúd, a pesar de ser día laborable y en horas de trabajo.

Muchos abuelos que vivieron celebraciones de esa misma fecha en la década del gobierno peronista, llevaron a sus nietos para hacerles ver quién fue ese Coronel que movilizó a sus compatriotas para cumplir, como lo cumplió, un programa que hiciera a la Argentina políticamente soberana, económicamente libre y con justicia social.

Gran número de personas de todas las edades, esperaron horas para ver pasar al triste cortejo y seguir mirando el ataúd con su carga preciosa perderse en el horizonte. ¡Cuántos recuerdos felices y enseñanzas dejó ese hombre!

El pueblo agradecido demostró que continúa fiel a sus convocatorias como no lo pudo hacer nunca ningún presidente.

La gente lamenta también la ausencia física de Evita por no olvidar su amor a los necesitados que la llevaron a inmolarse en el trabajo por los ancianos, niños y trabajadores criollos.

Por desgracia, la fiesta teñida de sangre, violencia, brutalidad y bronca por las imprevisiones en la organización y seguridad más las luchas internas, regresaron tristes a sus hogares.

Numerosos fueron los que vieron algo de televisión pero pronto quedaron hartos de cómo las pantallas no se compadecían de las víctimas provocadas por unos pocos y por la lucha fraticida o de intereses políticos sectarios.

-El mayor peligro en todo Movimiento es el sectarismo, por ser demoledor, decía Perón.

¿Hemos olvidado esas palabras sabias del General Perón?

A toda esa gente dolorida por los lamentables hechos del martes, les volvió a la memoria que el 17 de octubre era el Día de la Lealtad y, como ocurría con el 1º de Mayo, Día de los Trabajadores y tantas veces llenando la Plaza de Mayo en distintas celebraciones, eran fiestas donde reinaba la alegría y se cantaba a todo pulmón, una y otra vez, tanto el Himno Nacional como la Marcha de los Muchachos Peronistas; acentuando aquello de combatiendo al capital , expresión que nunca le perdonaron las multinacionales y la oligarquía local cipaya.

Perón bien sabía, señalándolo con insistencia, que el peor enemigo exterior era el imperialismo. Lo siguió repitiendo en sus 18 años de exilio y al volver para ser presidente por tercera vez.

En los directorios de las multinacionales, ganadoras de la provocada Batalla de San Vicente se habrán regodeado por esta situación pensando que debilita a un movimiento con tres banderas molestas a su glotonería explotadora.

La noticia ha repercutido en el mundo entero en grandes titulares en primera plana de la prensa liberal obediente a los intereses de sus grandes anunciantes. La foto y filmación del desequilibrado que disparó un arma, apareció en todos los medios de comunicación.

Seguro han reproducido gustosos lo que han dicho o escrito algunos periodistas locales de que el peronismo está en agonía o que ya es -un cadáver más en un mausoleo.

Los detalles nauseabundos de quienes volvieron a ver el cadáver, en su cambio de ataúd, fueron minuciosamente narrados con sadismo informativo, son para la antología del mal gusto y falta de respeto.

Lo mismo ocurrió con las notas de cómo se le extrajeron partes en dos lugares del cuerpo para hacerle tres ADN por orden judicial.

¡El peronismo vive!

Si tomamos como ejemplo las últimas elecciones presidenciales, quienes utilizaron la palabra Perón o Peronismo, de haber ido unidos, el Justicialismo hubiera ganado con mucho más allá del 50 % de los votos.

Más las divisiones, fruto de ambiciones desmedidas, eludieron una consulta interna y se dividieron en varios partidos y partiditos.

Todos se siguen manifestando en contra de las listas sábanas, pero estas gozan de buena salud.

Aun fallecido hace tiempo, 32 años, Perón sigue y seguirá contando con su pueblo. Es el hecho maldito e incorregible para sus enemigos.

Ayer y hoy los medios no han dejado de disfrutar enfrentando a dirigentes sindicales y políticos, representativos o no, arrancándoles declaraciones sobre mutuas acusaciones y bajezas.

Esto nos recuerda al torrente de calumnias y puertas acusaciones a la muerte del General Perón como a los restos y memoria de Evita.

El calvario de su cadáver aquí y allende el océano, su anónima tumba de falso nombre y las complicidades militares, políticas y eclesiásticas en todo ese manejo macabro, la hicieron famosa y mártir para todo el universo y figurar actualmente entre las mujeres más importantes del Siglo XX.

Los sucesos de este último 17 de octubre surtirán similares efectos y Perón gana otra batalla de repercusión internacional, demostrando que pese a cuanto se escriba y diga contra él, sigue convocando a la mayoría de los argentinos y símbolo de unidad suramericana. Como a Evita, ya no le entran balas. Se han convertido en mitos más populares que en vida.


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