La esperanza llega de los confines del mundo

La alegría por saber quien es el nuevo Papa es inmensa. Poca cosa son los comentarios maliciosos de muchos frente a la enorme esperanza que esto genera en miles de millones de feligreses, cuya enorme mayoría son humildes.

De sólo pensar en que sí mi abuela italiana estaría viva aún, no podría contener las lágrimas de saber que el primer Papa no europeo de la historia, era de esta Patria a la que ella llego tan jovencita y tanto quiso. Y que encima yo que siempre seré su nieto hasta me recibí de tecnico químico en el mismo colegio industrial que el Papa.

 

Pienso en la soberbia de algunos que no ven la importancia que tiene que el Papa sea latinoamericano, jesuita y que se llame Francisco, como el de Asís que enfrentó a las cruzadas, o el que también se llamaba Javier y es venerado en cada iglesia de nuestra américa mestiza.

Pienso en que sí hubo un hombre desde Juan Pablo II a la fecha en nuestra Iglesia que quiso retomar esos caminos del Jesús de los pobres desde la estructura eclesiástica ese fue Carlo María Martini que en el 2005 eligió impulsar a Bergoglio y entonces se me llena el corazón de esperanzas, porque quien se atrevería de dudar de ese Cardenal que también fue artífice de Francisco. Pienso en Bergoglio llevándo los restos de Múgica a la parroquia de Cristo Obrero y también en la humildad de Benedicto XVI que con su renuncia quizás también tuvo que ver con esta esperanza que viene del Nuevo Mundo.

Pienso en Correa, en Raúl Castro y en su hermano educado por los jesuitas y en Maduro que se atreve a invocar al espíritu de Chávez.

Pienso en otros hombres americanos como Belgrano,Quiroga, Rosas, Evita, Juan Domingo e incluso en Moreno o Castelli que lo invoca al jesuita Suárez para contestarle al obispo Lúe en el Cabildo de Mayo, mientras sueña con la libertad de los pueblos.

Pienso en esa vez que lo escuchaba a Bergoglio hablar de Jauretche y de mi General y que explicaba con humildad que su abuela cuando decía de un no católico "pero si es un buen hombre y trabajador" no sabía lo que significaba la palabra multiculturalismo, pero sabía muy bien lo que era la solidaridad. Pienso en las cosas que dicen algunos sobré las notas de Verbitsky, y también en las cosas que dicen otros sobre lo que él hizo o no durante la dictadura, y la verdad es que no creo en ninguna de las dos.

Pienso en que fue Francisco el que pidió la beatificación de los sacerdotes palotinos. Pienso en que el Papa es un hombre humilde que en la noche de Cromagnon salió de su cuarto para recorrer los hospitales de l misma forma que recorría los barrios humildes de nuestro país. Pienso en otros obispos argentinos como Angelleli, o como Novak, o como De Nevares, o como Olmedo. Y también pienso en hombres como Aguer contra quien el Papa liberó tantas batallas.

Pienso en que Francisco es marechaliano. Lo miro pidiéndole la bendición al pueblo de Roma antes de dársela él y veo todo un gesto de un Papa a quien sus hermanos fueron a buscar casi al fin del mundo. Pienso en cuando vuelva a nuestro país a celebrar misa y que nuestras calles se llenen de cristianos latinoamericanos. Y claro que pienso también en que a lo mejor la Iglesia hoy inicia un nuevo camino en dónde sus problemas dejarán de ser los conflictos de un Iglesia Europea anticuada, que cree aún hoy en lo peligroso de las relaciones prematrimoniales y en la contabilidad de los pecados mientras su pueblo sufre el hambre y la miseria y la injusticia de los poderosos que lucran incluso con el comandante Jesucristo, como le decía Chávez.

Pero necesito escribir asi y de corrido que La esperanza que siento y comparto en esta gran hermandad que es la Iglesia y que hoy la conduce un compatriota y un compañero, pude ser inocente e incluso estar equivocada pero no me van a poder convencer de que es peligrosa. Porque sí hay algo que aprendí en la militancia peronista es que lo último que se pierde es la esperanza en los hombres.

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