No solo faltan viviendas, faltan nuevas ciudades

Entre los años 1900 y 1930 se fundaron en la Argentina 207 nuevas poblaciones distribuidas en todo el país. Para volver a ser un país industrial, es necesario compensar la ausencia de las 165.000 empresas que quebraron durante los gobiernos de Martínez de Hoz, Alfonsín y Cavallo-Menem.

 

DE LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA A LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Si bien existe un renacimiento popular del interés por la política, las estructuras propias de la democracia representativa se han burocratizado, y no hacen política sino politiquería, esto restringe la participación política de la ciudadanía a optar una vez cada dos o cuatro años a votar candidatos ya elegidos por la corporación de los políticos. Estos políticos necesariamente deben estar sostenidos por grupos económicos capaces de financiar sus campañas proselitistas. Este proceso ha convertido a las corporaciones mediáticas en los verdaderos árbitros de cualquier elección. Las Nuevas Ciudades deben ser sustraídas de este proceso, y pueden ser concebidas para que todos sus habitantes participen activamente en las decisiones que afectan sus intereses individuales y colectivos.

NUEVAS CIUDADES PARA SOLUCIONAR VIEJOS PROBLEMAS

La construcción de ciudades nuevas, constituye la oportunidad de renovar las estructuras económicas, sociales y políticas que han confluido en el formato de las actuales metrópolis. Para lograrlo se debe evitar la especulación inmobiliaria, asegurar la tenencia de la vivienda al grupo familiar, instalar un sistema productivo que asegure fuentes de trabajo permanente para todos sus miembros, reinstale la cultura del trabajo, y sustituya el modelo de la democracia representativa por otro que haga efectiva la democracia participativa para todos los miembros de la comunidad. La ubicación de estas Nuevas Ciudades debe modificar el mapa de la dependencia externa, establecido por el trazado ferroviario que necesitaba la succión británica y el control político del puerto en manos de sus socios locales. Para eso es necesario un nuevo trazado “arterial” que distribuya la energía productiva de la nación, que permitiendo que las distintas regiones del país se comuniquen entre sí. Eliminando el absurdo de que un salteño vaya en avión hasta Buenos Aires para llegar a Corrientes, o que la carga y descarga de barcos se haga casi exclusivamente en Buenos Aires, teniendo 6.000 kilómetros de costa oceánica y otro tanto de ríos navegables. La ubicación estratégica de las Nuevas Ciudades posibilitará instalar en todo el país un sistema multimodal de transportes interiores, hoy en manos de los automotores, que son los que más combustibles consumen y saturan las carreteras. Es necesario complementar al trasporte carretero con el transporte naval o de hidrovías, más económico para las grandes cargas y el más placentero para recorrer, y con el transporte ferroviario y el complemento del sistema aéreo. La puesta en marcha de este modelo multimodal, cuyos vectores estamos capacitados para construir íntegramente. Ya lo hacemos con autos y camiones, y podemos hacerlo con ferrocarriles, barcos y aviones, instalando nuevas industrias que, ubicadas estratégicamente, puede energizar regiones hoy deprimidas, que necesitan como apoyo nuevas ciudades modernas. Este modelo sirve para configurar una nueva trama territorial, comunicadas con el resto del país y del mundo mediante un sistema de transporte multimodal. Estas nuevas ciudades pueden ser organizadas con nuevos conceptos sociales y laborales, integrando lo urbano con lo rural y lo silvestre, como forma de proteger efectivamente el medio ambiente. 

LA FUENTE DE RECURSOS PARA LLEVAR ADELANTE EL PLAN

Si hay algo que hoy sobra en el mundo es dinero, y se trata de dinero que perderá su valor en la medida en que no se transforme en obras concretas, estructuras capaces de generar riqueza real. Sólo es necesario promocionar adecuadamente como un proyecto viable este nuevo modelo, y por conveniencia, los que no saben qué hacer con la renta agraria y los inversores de todo el mundo que ven licuarse su patrimonio al perder valor las divisas, pueden interesarse en construir estas ciudades de nuevo tipo, tal como se hiciera hace un siglo. Como siempre, se trata de tomar decisiones políticas.

ImprimirCorreo electrónico

logo

No te pierdas las novedades de PVAT. Seguinos en las Redes Sociales.