¡¡HAY PATRIA MIA!!

¡¡Hay Patria mía!! fueron presuntamente las últimas palabras que pronunció el General Belgrano antes de su muerte, todavía no sabia que su historia seguiría transitando por los vericuetos cronológicos un tiempo mas.

Pobre, desgarrado en su honor, trataba de hilvanar los sucesos en que su nombre transitó por los caminos de la Independencia de las Provincias Unidas del Sur América junto al General San Martín y Juan Martín de Güemes, atrás quedaba ese hombre de talento impecable y las mujeres que supo tener a su lado aunque sea saciándose el hambre que todo hombre normal posee.

 

Cuantos sucesos nos dejó el General Belgrano como interrogantes para su discusión en el siglo XXI,¿ alguno podrá discutir sus valores nacionales?, por los cuales aún sin darse cuenta entregó su vida o tal vez buscando esa tranquilidad espiritual que debe dar la muerte.

Los que escribieron la historia argentina, sabían bien lo que hacían, para ellos Belgrano solo creó la bandera, aún cuando le obligaron arriarla y en su cambio le enviaron la del fuerte de Buenos Aires que era la española, recogió el guante y cuando creyó el momento oportuno alzó la bandera creada Azul y Blanca victorioso ante una multitud enaltecida por el momento histórico.

Pero el General Belgrano, no era de ninguna forma un militar, las circunstancias lo llevaron al frente de la batalla, Belgrano fue el primer economista de estas tierras, fue Periodista, escribiendo un diario tiempo antes que el gran Moreno el cual en sus Plan de Operaciones le entregaba las Islas Martín García a los ingleses, es decir traía a las Malvinas Argentinas frente al puerto de Buenos Aires, y fue político porque sus baterías de combate llevaban el nombre de Independencia y Libertad ¿a quién se le habría ocurrido esos tan elocuentes nombres de sus cañones?.

En 1802 escribía sobre las escuelas que se debían construir para educar al soberano, 40 años antes que el gran padre de las aulas Sarmiento inmortal.

Cuando los ingleses quisieron ocupar Buenos Aires, el mismo, al mando de las milicias urbanas, los desparramó marcando con su espíritu cual era el territorio argentino, solamente era Capitán de esas milicias.

Nunca sintió que era militar, pero en las luchas lo encontró al frente de las Batallas y cuando la situación estuvo incontrolable por lo poco que aportaba Buenos Aires, transformó el éxodo jujeño en la más grande manifestación de nacionalismo con una impresionante caravana de Abuelos, Nietos, Madres que dejaron al enemigo la tierra arrasada perdiendo lo poco que poseían.

Otra inverosímil situación que le tocó vivir fue cuando Buenos Aires envía al entonces Capitán José de San Martín a remplazarlo ,sabiéndose que cualquier ciudadano conoce que militarmente es una situación imposible dentro del militarismo.

Seguramente tras esas últimas palabras escondía todas las patrañas de los porteños que cada vez achicaban más la patria y también se habrá recordado de su hijo, ese que crió Don Juan Manuel de Rosas y llegado el momento de inscribirse en el registro le dijo con hidalguía...vaya anótese, y póngase Pedro Pablo Rosas y Belgrano que ese gran hombre era su verdadero padre.

En ese momento donde el moribundo recuerda en un momento, en segundos, los pasajes de su vida se habrá arrepentido que si bien ese hijo estaba bien cuidado, lo único que le dio la vida conocerlo desde una esquina donde la esposa de Rosas lo llamaba insistentemente.

Debemos hacer un alto en este recordatorio para que realmente crean lo fiel y verdadero acá escrito, el Lunes 20 de Junio de 2005 en el diario clarín, el escritor Félix Luna escribe con título "Un Recuerdo Celeste y Blanco", lógico, para estos intelectuales Belgrano solamente creó la bandera.

Hay Patria mía, como será de cierto que el 4 de Septiembre de 1902, al exhumarse los restos de Belgrano, dos Ministros Joaquín V. Gonzales y Pablo Ricchieri se robaron las ¡¡ Piezas dentales!! Del General.

¡¡Hay Patria mía!! Estamos llenos de ladrones.

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