Del silencio a la resistencia

"Presenciamos una lucha entre las fuerzas populares y nacionales que defienden sus conquistas políticas, económicas y sociales – soberanía, independencia, justicia social -- frente las a fuerzas impopulares que pretenden mantenerse en el poder y en el uso de los indiscriminados privilegios con apoyo en el imperialismo, su aliado histórico. Habrá pues una solución nacional, social y popular o habrá una solución colonial, reaccionaria y oligárquica. No hay término medio posible, como en la teologal lucha del Bien y del Mal, de Dios y del Demonio. A la larga ya sabemos, vence siempre la verdad, el Bien, la Justicia. En el caso concreto, la nación y su carnadura vital, el pueblo."
Raul Puigbo 1957

Introducción

Reflexionar sobre las relaciones entre quienes integraron la Fuerza de Orientación Radical para la Joven Argentina (F.O.R.J.A) y la resistencia peronista no es tarea fácil.

En primer lugar por que en nuestro país, las vinculaciones entre aquellos que consagraron su vida a la a reflexión política, los estadistas y los referentes partidarios, han resultado habitualmente conflictivas, y en especial, aquellas que se operaron en el interior de ese fenómeno argentino que suele denominarse como "Movimiento Nacional". En segundo lugar, por que mas allá del respeto, la admiración y la comprensión recíproca profesada entre Juan Domingo Perón y los mas conspicuos representantes de dicho agrupamiento, un sinnúmero de desavenencias acontecidas en el transcurso del tiempo opacaron una relación que podría haber resultado mas fructífera.

No obstante ello, bien merece el abordaje de un período de la historia respecto del cual aún no se ha escrito todo, y mas aún, cuando se trata de las relaciones establecidas entre el mayor estadista argentino del siglo pasado, y aquellos que, mediante su obra, su práctica, y su prédica, conformaron el cauce necesario para que el movimiento que alumbrara aquel 17 de octubre de 1945 tuviera un sentido especifico.

En ese orden de ideas quienes nos dedicamos a investigar extra – académicamente la producción Forjista, no dudamos que el agrupamiento político que alumbró en junio de 1935 se constituyó un verdadero protoperonismo, a partir de una ardua y paciente labor articuladora de las diversas corrientes nativistas que se desarrollaron durante las décadas anteriores al surgimiento del justicialismo.

Dicha tarea, mas la denuncia permanente de los mecanismos coloniales que, como una red de telarañas, manipulaban material y espiritualmente a nuestro país, llevaron a F.O.R.J.A a instituirse en el productor por excelencia de aquel sentido, de aquel sustento intelectual necesario para que el peronismo pudiera cumplir su legado histórico.

El general Perón conocía perfectamente la actividad de forja.

Hombre informado como pocos, frecuentó itinerario forjista desde sus inicios, y más allá de la relación personal que estableció con alguno de sus integrantes, recomendaba a sus camaradas del G.O.U (Grupo de Oficiales Unidos o Grupo Obra de Unificación) la lectura y el análisis de los cuadernos forjistas.

Este grupo de oficiales de tendencia nacionalista fué el núcleo central de la revolución del 4 de junio de 1953, y en tanto, plataforma de lanzamiento política del general Perón. Ernesto Ríos [1] en ese sentido sostiene que las ideas de FORJA "no eran del todo ajenas al GOU: las comunicaciones de la logia instaban a sus miembros a la lectura de los trabajos de José Luis Torres, Scalabrini Ortiz y jorge Del Río, publicados en el caso de los dos últimos en los cuadernos de la agrupación. Pero había también conexiones personales muy cercanas, que permitieron a Jauretche, por intermedio de Oscar Correa y el coronel Pomar, anticiparse a lo que iba a suceder esa mañana de Junio, y ser F.O.R.JA, el único grupo político que estuvo en la calle en el momento del estallido de la revolución".

Como ya se ha enunciado, especular sobre el enlace entre los Forjistas y el peronismo es adentrarse en una temática conflictiva.

Para ello debe desglosarse el análisis de las relaciones de índole personal entre Perón y alguno de los integrantes de la agrupación, del abordaje que comprende la vinculación entre la estructura peronista y los integrantes del agrupamiento disuelto en diciembre de 1945.

Cabe aclarar por otra parte que el repositorio documental que perteneciera al último Secretario General de F.O.R.J.A , Francisco José Capelli, constituye una fuente indispensable para dar cuenta de tales relaciones.

La misión encomendada a quien suscribe se limita a enmarcar y contextualizar los comienzos de la resistencia peronista dando cuenta en forma escueta de las ligazones que en dicho período se operaron entre los ex integrantes de FORJA Arturo Jaurteche y Raúl Scalabrini Ortíz y el peronismo, para que posteriormente mis compañeros de obra, se inmiscuyan en circunstancias poco conocidas de la actividad de algunos de los forjistas en dicha resistencia.

Por último reiteramos el agradecimiento las autoridades de la Corporación Buenos Aires Sur, quienes no solo nos han permitido dar a conocer al público la existencia del repositorio documental sobre el que trabajamos, sino también, volcar nuestras cavilaciones en esta colección para someterlos a consideración del eventual lector.

La resistencia peronista

Se entiende por resistencia peronista a aquel proceso que se inicia en ocasión del golpe de estado acontecido el 16 de setiembre de 1955, y que consiste en el conjunto de acciones tácticas y estratégicas tendientes a recuperación del poder peronista - y por ende - al retorno de su líder. Como enseña Enrique Oliva [2] , la resistencia fue una reacción espontánea de "las bases populares indignadas por el derrocamiento del presidente legítimo General Juan Perón, cuando sus dirigentes estaban presos, exiliados o escondidos". Esa reacción no tiene precedentes en el país (...) se fijó como único objetivo el retorno al poder del gobernante que le había dado años de felicidad y esperanzas."

Según OLIVA [3] la resistencia peronista "... nació sin argumentos librescos y sin esperar ayudas de ideas o apoyos extranjeros. Comprendió que el odio concentrado del privilegio revanchista unió a todos los partidos opositores del momento apoyando a los dictadores que usurparon el poder (...) toda la oposición de las extremas derecha e izquierda se activaron contra los humildes, ultrajando la memoria de sus símbolos más queridos. Las persecuciones de hombres y mujeres peronistas no tenían límite. Asesinaban, torturaban y despojaban de sus bienes y derechos sociales. Hasta la F.U.A (Federación Universitaria Argentina) hizo de rompe – huelga, conduciendo estudiantes pitucos tranvías y ómnibus acompañados por soldados con bayoneta calada. Como símbolo de la resistencia para Oliva bien puede recordarse la anécdota de la "Villa Manuelita" sita en Rosario Provincia de Santa Fe, allí "... se exhibía una desafiante y orgullosa leyenda garabateada en un pedazo de sábana diciendo: Cuatro gobiernos extranjeros han reconocido a la junta militar. ¡Villa Manuelita no! ".

a.- La revolución libertadora.

El segundo gobierno del general Perón culmina abruptamente cuando el golpe de estado encabezado por una tríada encabezada por dos integrantes del ejército, Pedro Eugenio Aramburu y Eduardo Lonardi (en retiro), y uno de la Marina, Isaac Rojas, logran obtener la renuncia del presidente constitucional, y ubicar al segundo, en la mas alta magistratura del país.

El pronunciamiento militar estuvo apoyado explícitamente por casi todo el espectro opositor y saludado por el gobierno Inglés con los mayores auspicios. Oliva recuerda al respecto que "La magnitud de aquel golpe al pueblo se reflejó internacionalmente con una frase lanzada por Winston Churchill, aplaudiendo la derrota temporaria de quien liberó a la Argentina del colonialismo británico: ¡Es lo más importante ocurrido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial!" [4]

Con antelación a la escalada que puso fin al gobierno constitucional, y durante el primer período gubernativo (1946 – 1952), Perón ya había sufrido una primera asonada militar. El 28 de setiembre de 1951 el General Benjamín Menéndez fracasa en una intentona golpista al no lograr el apoyo de los cuadros medios de las Fuerzas Armadas, pero como un anticipo paradigmático de la historia, aviones navales despegan de Punta Indio con el objetivo de brindar apoyo aéreo a los subversivos.

Años después, el 16 de Junio de 1955, y en un hecho que no registra antecedentes en la historia Americana, fuerzas aeronavales bombardearon la casa de gobierno, el ministerio de guerra, el palacio de hacienda y a la población que circulaba en la zona. Fracasada la tentativa, y luego de una verdadera masacre donde, se estima, murieron mas de 360 personas, 610 quedaron heridas, y cuanto menos, 79 lisiadas, los responsables de la barbarie huyeron a Uruguay. Respecto a la connivencia de la clase política en este episodio, bien cabe destacar como ejemplo que Miguel ángel Zavala Ortiz (quien posteriormente fuera designado canciller bajo el gobierno de Humberto Illia) y mas de cincuenta "comandos civiles", huyeron a Uruguay en uno de los aviones sediciosos.

Las máximas autoridades de la república oriental tuvieron una activa participación en la conspiración. Según Perón "El gobierno de Uruguay (en ese entonces en cabeza de Batlle Berres) quebrantando todas las normas del derecho internacional y en abierta violación a la Carta de la Organización de los Estados Americanos, no solo amparó, ayudó, y cubrió la acción revolucionaria en la persona de los conspiradores, sino que puso a su disposición dinero medios y aun el estado para el logro de sus designios" [5] .

Finalmente el 16 de setiembre de 1955, estalla el alzamiento que efectivamente derroca al gobierno constituido. En la madrugada de ese día, el general Eduardo Lonardi copa la escuela de artillería de Córdoba y se sublevan paralelamente las bases navales de Río Santiago y Puerto Belgrano. Para ser precisos y tal como afirma Salvador Ferla, "Hay que reafirmar la verdad histórica de que Perón no fue vencido militarmente. La Insurrección del ejército fue exigua y las fuerzas leales dominaban ampliamente la situación. El 19 de setiembre, cuando sorpresivamente se ordenó desde Buenos Aires la tregua, la insurrección se reducía a la escuela de artillería de Córdoba totalmente dominada por Iñiguez, Lonardi estaba a punto de rendirse tal como lo certifica su hijo en su libro "Dios es Justo" e infinidad de testigos. Solo subsistía la amenaza de la marina de guerra" [6] .

Perón reconoce tal situación. En el texto de su renuncia a la primera magistratura, sostiene que "estoy persuadido de que el pueblo y el ejercito aplastaran el levantamiento, pero el precio será demasiado cruento y perjudicial para sus intereses permanentes (...) Si mi espíritu de luchador me impulsa a la pelea, mi patriotismo y mi honradez ciudadana me inclinan a todo renunciamiento en holocausto a la patria y al pueblo" [7] . Tiempo después Perón vuelve a ratificar estas consideraciones en declaraciones formuladas a United Press el 5 de octubre de 1955 manifestando que "las posibilidades de éxito eran absolutas, pero para ello, hubiera necesario prolongar la lucha, matar mucha gente y destruir lo que tanto nos costo crear. Bastaría pensar lo que habría ocurrido si hubiéramos entregado las armas de nuestros arsenales a los obreros que estaban dispuestos a empuñarlas. Siempre evite el derramamiento de sangre por considerar este hecho como un salvajismo inútil y estéril entre hermanos. Los que llegan con sangre con sangre caen. Su victoria tiene siempre el sello imborrable de la ignominia, por eso los pueblos, tarde o temprano, terminan por abominarlos" [8] . Respecto al espíritu pacificador de Perón, bien cabe destacar que el tres veces presidente de los argentinos, se negó sistemáticamente a tomar medidas drásticas y sumarias contra los responsables de la masacre del 16 de junio.

Uno de los elementos que deben tenerse en consideración al momento de analizar las razones de la caída, es el conflicto entre el gobierno y la iglesia católica. En ese sentido debe señalarse que desde los umbrales de la década peronista hasta principios de los años 50 la relación entre ambos alcanzó niveles inmejorables, de modo tal que, a instancias del gobierno, se incorporó la educación católica a las escuelas oficiales. Paulatinamente la vinculación con la conducción eclesiástica (ya que el peronismo mantuvo hasta el final altos niveles de aceptación en la curia vinculada a los sectores mas marginados) se fue haciendo vez más conflictiva hasta llegar a las postrimerías del gobierno, en que se tornaron insostenibles.

Perón en un intento por encontrar el origen de dicho conflicto sostuvo oportunamente que : "desde los tiempos de la inquisición el poder temporal ha sido un sentimiento arraigado en el sector político del clero. Este sentimiento ha sido apaciguado cuando el palio de San Pedro cubrió a un Papa piadoso y se exacerbó cuando un pontífice político ocupó el cargo. Actualmente vivimos en un período de la segunda característica. La existencia de Partidos Demócrata Cristianos en el mundo occidental demuestran tal afirmación y la política dirigida en ese sentido desde el Vaticano lo confirma. El apoyo que los EEUU prestan a esta orientación como un medio de su lucha contra el comunismo, ha fortalecido su posición, provocando no pocos conflictos políticos (...). El Congreso Nacional sancionó la ley de enseñanza religiosa, aunque para lograrlo fue un intenso trabajo ante los legisladores que se oponían con fundamento". La ley fue promulgada bajo la condición "que no se nombrarían sacerdotes en las cátedras, que la enseñanza sería facultativa y voluntaria. Aquí empezaron nuestros padecimientos exclama Perón, "La enseñanza religiosa fue desvirtuada y convertida en una cátedra política para el partido Demócrata Cristiano. A partir de ello se hacía desde allí una campaña violenta contra la escuela laica, institución fundamental del estado en la enseñanza argentina y finalmente se realizaba por todos los medios, una persecución despiadada a los niños y a las niñas que no concurrían a la clase religiosa o no se mostraban entusiastas para ir a misa o incorporarse a las asociaciones religiosas correspondientes" [9]

Mas allá de tales reflexiones, debe tenerse en cuenta que el fuerte impulso distributivo en materia económica, los eficaces mecanismos de asistencia social directa, el carácter obrerista del gobierno, el prestigio de Eva Duarte y Juan Perón en las masas, y la dimensión mística que adquirió el justicialismo, es posible, hayan despertado en la conducción de la Iglesia Católica Argentina cierta preocupación respecto a la preservación de su hegemonía en el país, y en tanto, generado una corriente altamente reactiva al gobierno.

Una novedosa visión sobre las relaciones entre el primer peronismo y la iglesia determina que "...sin rechazar completamente la oposición original alianza – conflicto, parece mas productivo...", analizar tales relaciones, "...partir de ángulos concretos, potencialmente reveladores de los limites y contradicciones de los dos términos de la oposición, de los intereses en juego para cada uno de los implicados y de la evolución del equilibrio a lo largo de 10 años de cohabitación..." y en tanto concentrarse por una parte, en el "impacto del peronismo en el mundo católico, tocando problemáticas propias del mundo de la iglesia, su relación con la política y los mecanismos de adaptación frente al cambio, y por el otro, "...el lugar de la iglesia y el catolicismo la experiencia peronista, aludiendo cuestiones como el papel de la religión en un movimiento de masas de base predominantemente obrera y fuerte liderazgo carismático, la naturaleza del peronismo, el papel de la ideología justicialista, etcétera" [10] .

Sin perjuicio de ello en modo alguno derrocamiento del gobierno peronista puede circunscribirse exclusivamente a la cuestión militar y menos aún al conflicto con la iglesia. A esta altura queda claro, que la caída de Perón respondió a múltiples factores y que ciertas cuestiones de carácter endógeno influyeron en su derrocamiento. Según Salvador Ferla por ejemplo "...la revolución triunfa por abandono de Perón y por la enervación y apatía del peronismo" [11] . Arturo Jaurteche por su parte, en una carta dirigida a Alejandro Leloir y citada por Norberto Galasso, [12] sostiene que "Al producirse la crisis de setiembre, el peronismo pasa por su peor momento político. Ha perdido casi todos los sectores de la clase media y la burguesía, apenas le queda un diez por ciento de aquellos sectores que había reclutado del radicalismo, del nacionalismo, del catolicismo y desprendimientos de conservadores de origen popular...".

La sublevación septembrina finalmente triunfa, Eduardo Lonardi asume la conducción provisional del país y Perón se asila en la cañonera "Paraguay" propiedad del estado Guaraní.

Lonardi es un hombre según Salvador Ferla de altas cualidades morales, "... pero su virtud, al igual que el pecado de muchos peronistas no hace historia (...) el disparo insurreccional efectuado por su orden en la escuela de artillería en la madrugada del 16 de setiembre de 1955 es históricamente una acción tan descabellada, tan extemporánea y tan funesta, como la insurrección de Juan Lavalle y su ejercito aquél nefasto 1 de diciembre de 1928 o la alianza de Urquiza con el Imperio del Brasil".

Proveniente de una facción nacionalista Lonardi inmediatamente, lanza una ingenua proclama de claro tono conciliatorio ni vencedores ni vencidos, mientras disolvía el Congreso e intervenía todos los estados provinciales.

Quedan aún dudas si la designación de Lonardi formó parte de una estrategia inicial de confrontación moderada con el gobierno depuesto, o si simplemente constituyó una táctica que - desde el vamos - presuponía una fase posterior de represión como la que aconteció. Me inclino por la segunda hipótesis.

b.- Se inicia la resistencia

A medida que trascurrían los acontecimientos diversas organizaciones peronistas y filo - peronistas comenzaron, anárquicamente, la resistencia a la dictadura a partir de una serie de acciones de índole insurreccional. Enrique oliva – activo participante de la misma - sostiene que "Con las tres banderas y el ejemplo de Perón no se precisaba más para la lucha, pero los militantes estaban desconectados del líder inolvidable. Nadie tenía vínculos con él. Se seguía insultando a Perón sin reparar en nada. La Marina le atribuía 102 cargos criminales. La respuesta de las bases fue otra pintada que crispaba a los gorilas: "Puto y ladrón nos quedamos con Perón". Recuerda además que "...en esas circunstancias los Comandos Coronel Perón, que tuvieron amplia difusión en muchos puntos del país, no bajaban los brazos, imprimiendo, a veces a mano, panfletos y diaritos para mantener viva la llama peronista. Una de esas publicaciones artesanales impresas en elementales métodos de copiado de las maestritas, en latas con gelatina, se llamaba "El Grasita" [13] .

La resistencia se inicia entonces en un marco de espontaneidad en el que cada grupo opera en forma independiente - y según cuentan sus protagonistas - donde hay escasez de línea política y de información técnica respecto al uso de explosivos y de armamento. A medida que aumentaba la insurgencia el gobierno se endurece, las detenciones son cada vez más numerosas y la saña cada vez más manifiesta.

Se ha dicho con certeza que "En los inicios de la resistencia peronista podemos distinguir dos etapas: la primera ( ...) espasmódica o inorgánica, cuya intencionalidad es impedir la estabilización de la dictadura y que llega hasta junio del 56 donde se aborta el golpe del general Valle" , y la segunda, "donde todas las energías del activismo sindical se concentran en la defensa de sus conquistas gremiales y en la búsqueda de recuperar los sindicatos en el marco de una estrategia de lanzar la huelga general para acabar con la dictadura" [14] .

Desde el punto de vista político, una de las medidas tendientes a barrer al fenómeno peronista con aval partidario, fue la creación de la Junta Consultiva. Según Enrique Oliva dicho organismo presidido por el Almirante Issac Rojas estaba integrado "por todos los partidos políticos con la sola excepción del peronismo proscrito. Premió sin castigo o reproche alguno a los Comandos Civiles que pusieron explosivos en una concentración obrera en Plaza de Mayo el 15 de abril de 1953, dejando cinco muertos humildes y más de 60 heridos, varios de ellos inválidos permanentes. Roque Carranza, jefe civil de aquel grupo terrorista, después sería Ministro de Defensa del presidente Alfonsín y ahora lleva su nombre un viaducto". Además para Oliva "La Junta Consultiva estimuló la criminalización del mayoritario Partido Peronista y de todos sus integrantes. La vida de cualquiera de ellos no valía nada y podía ser objeto de cualquier vileza. No eran ciudadanos dignos sino cómplices de lo que los antidemocráticos llamaban la canalla o los seguidores descamisados del tirano sangriento" [15] .

Esta entidad creada por Decreto del Poder Ejecutivo provisorio el 28 de octubre de 1955, estuvo integrada por el Partido Socialista cuya representación quedó a cargo de Alicia Moreau de Justo, Américo Ghioldi, Nicolás Repetto y Ramón Muñiz; Por el Partido Conservador, la integraron Adolfo Mujica, José Aguirre Camara, Rodolfo Corominas Segura y Reinaldo Pastor; Por La Unión Cívica Radical, concurrieron los "unionistas" Miguel Ángel Zavala Ortiz y Juan Gauna y los "intransigentes" Oscar Allende y Oscar Lopez Serrot; Por el Partido Demócrata Progresista, participaron Juan José Díaz Arana, Luciano Molinas, Julio Noble y Horacio Thedi; Por el Partido Demócrata Cristiano, la integraron Manuel Ordóñez y Horacio Martínez, y por último, la Unión Federal, estuvo representada por Horacio J. Storni y Enrique Ariotti , estos dos últimos cercanos a Lonardi. [16] . El partido comunista no integró el organismo.

La revolución libertadora no constituía un grupo ideológicamente homogéneo. A la extracción nacionalista y católica de Lonardi se le oponía una pujante e insistente facción liberal (tradicional en la marina) encabezada por Rojas y Aramburu. Si bien el primer gabinete de la revolución se conformó reconociendo esta realidad, a medida que se sucedían los acontecimientos, las presiones del sector liberal sobre Lonardi (ya gravemente enfermo) fueron cada vez más enérgicas.

El 9 de noviembre de 1955 Lonardi, haciendo eco a tales presiones, le solicita la renuncia a Juan Carlos Goyeneche, Secretario de Prensa, y al Ministro de Guerra Justo L. BENGOA.

Respecto a este último su postura conciliatoria se manifiesta en el texto de su renuncia «Tengo la profunda convicción de que, salvo en el caso de los delincuentes que deben ser castigados, debe primar la tolerancia para las ideas y los sentimientos que no sean los nuestros, como única forma de elevar a la República al olvido de los odios sembrados hasta hace poco por la dictadura depuesta.» Y más adelante agrega: «Temo que un nuevo rumbo, por ligero que fuera su cambio, podría significar la división de fuerzas que es imprescindible mantener unidas y solidarias para evitar exponer al país a situaciones que pudieran ser peligrosas y cuyos resultados serían imposibles de prever.» [17]

En respuesta a ello el 12 de noviembre, Lonardi separa de su cargo al ministro del Interior y Justicia Dr.. Busso y desdobla en dos el ministerio. En justicia designa a Julio Velar Irigoyen y en interior al nacionalista católico Luis Maria de Pablo Pardo. Ambas designaciones son leídas por el sector liberal y por la mayoría de la Junta Consultiva como una ratificación de la postura conciliadora. Al anochecer las tres fuerzas armadas, por impulso de la marina y obrando el Capitán Arturo Rial como portavoz de la facción mas dura, le exigen al presidente la separación de varios funcionarios acusados de antidemocráticos (entre otros el mismo Pardo y el Ministro de Transportes General Uranga). Ante la negativa de Lonardi a acceder a tal petición se procede a su destitución inmediata, hecho que le es comunicado al presidente provisorio por el Almirante Osorio Arana. Días después Lonardi declarará "no me fui, me echaron". Cabe destacar por su parte que Francisco Manrique, quién posteriormente presidirá el Partido Federal, tuvo activa participación en todos los episodios que culminaron con la destitución de Lonardi. Debe recordarse además que "Paco" Manrique había sido el encargado de reclutar dentro de la marina, oficiales para la sublevación de junio de 1955 que terminó con la masacre en plaza de mayo.

Otro hecho que da cuenta de las discrepancias existentes entre Lonardi y el ala liberal se expresa en la opinión de éste respecto a la junta consultiva: "El gobierno, esta muy lejos de creer que en la junta estén representadas todas las corriente de opinión de la política nacional, por el contrario, estima que quedan al margen de toda adhesión a partidos, tendencias importantísimas – alguna de significación cultural de primer orden dentro de la opinión independiente, que puede llegar a gravitar en forma muy apreciable en los resultados de la política nacional" [18]

A la vez la cuestión obrera era objeto de visiones divergentes entre los libertadores. La vinculación estructural existente entre la Confederación General del Trabajo y Juan D. Perón determinó que la caída de este último tuviera necesarias consecuencias sobre la organización sindical. La desaparición de Perón generó inmediatamente gran inquietud entre los trabajadores y sus dirigentes temerosos de perder las conquistas obtenidas. El gobierno de Facto debía superar este escollo, y en ese sentido, la posición Lonardista era relativamente tranquilizadora.

Lonardí era de la opinión que la CGT debía continuar su misión en forma autónoma y que debían respetarse los derechos laborales obtenidos por la clase trabajadora durante el decenio peronista. Por su parte la facción liberal encabezada por Aramburu y Rojas eran de la opinión contraria. Sostenían que debía aplastarse a la CGT para evitar todo conato de resistencia. El afán "desperonizador" de los liberales (conocidos con el mote popular de gorilas) triunfó y en tanto la postura que apuntaba a destruir las organizaciones sindicales, privándolas de su patrimonio, deteniendo a sus dirigentes y lanzando infundíos contra ellos. "El 15 de noviembre de 1955 fue intervenida la CGT y las federaciones y asociaciones sindicales afiliadas a ella. Tropas de infantería de Marina asaltaron el desocupado edificio de la Central Obrera. En el claro-oscuro de ese día triste, aparece en escena la figura desmañada y truculenta del Dr. Migone, encargado de guillotinar al poderoso movimiento obrero" [19]

El 13 de noviembre de 1955 (dos días antes de la intervención a la CGT) el general Pedro Eugenio Aramburu ya se encontraba en el poder mientras Rojas continúa en la Vicepresidencia de la Nacion. Aramburu, entre otras medidas - a parte de la intervención descripta - proscribió al partido peronista, anuló la Constitución de 1949 y reimplantó la de 1853/60, con sus reformas por medio de un decreto-ley previo llamado a una constituyente (el 28 de julio de 1957) fraudulenta y proscriptiva. En dicha elección triunfan los votos en blanco (2.119.147 votos).

Bajo su mandato además se sanciona uno de las normas más prohibitivas y ridículas de la historia argentina. El Decreto 4161 del 5 de marzo de 1956, prohíbe en todo el país "la utilización de la fotografía, retrato o escultura de los funcionarios peronistas o de sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones peronismo, peronista, justicialismo, justicialista, tercera posición". La prohibición se extiende a la marcha Los Muchachos Peronistas. El nuevo régimen castiga con cárcel el hecho de nombrar a Perón y a Evita.

En lo que respecta a conducta de los partidos que conformaban la oposición política, salvo vagas y escasas excepciones, ninguno impulsó la inclusión del peronismo en una salida democrática. Así se ha sostenido con certeza que de "las declaraciones políticas del período, muestran que ninguno de los partidos legales defendió el derecho del peronismo a formar parte del sistema de partidos, lo que ha llevado a la conclusión casi unánime, por parte de los investigadores, de que existió un absoluto consenso dentro de la clase política para excluirlo" [20]

c.- La sublevación del General Valle

Capitulo aparte merece un acontecimiento que va a influir decisivamente en la resistencia peronista.

El 9 de junio de 1956 el general Juan José Valle lidera un levantamiento insurreccional sin la veña directa de Perón. El intento fue rápidamente sofocado, siendo fusilados sin debido proceso legal su cabecilla y otros 17 militares así como otros tantos civiles. Cabe señalar que el movimiento estaba nítidamente infiltrado por la inteligencia del gobierno de facto.

Vaya paradoja de la histori, Martha Lonardi de Deheza, hija del General le confiesa a Salvador Ferla una anécdota significativa que "Cuando el General Valle comenzaba a gestar su movimiento Lonardi se hallaba internado, gravemente enfermo, y solía decirle su medico de cabecera: ¡Sálveme doctor! (...) ¡No quiero morir sin antes hacer una acto de justicia!(...) ¡Quiero echar a patadas a esos dos....que están en el gobierno!" [21]

Para tener cabal noción de las consecuencias humanas y políticas de esta sublevación bien vale hacer mención de aquellos que perdieron la vida en la misma [22]

I. - Asesinados en la localidad de Lanús mediante fusilamiento simulado (10 de Junio de 1956).

Tte. Coronel José Albino Yrigoyen, Capitán Jorge Miguel Costales, Dante Hipólito Lugo, Clemente Braulio Ros, Norberto Ros y Osvaldo Alberto Albedro.

II. - Asesinados en los basurales de José León Suárez, disparando por la espalda (10 de junio de 1956).

Carlos Lizaso, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Vicente Rodríguez y Mario Brión

III . - Muertos por la represión en La Plata (10 de junio de 1956).

Carlos Irigoyen, Ramón R. Videla y Rolando Zanetta.

IV.- Fusilados en La Plata (11 y 12 de junio de 1956)

Teniente Coronel Oscar Lorenzo Cogorno y Subteniente de Reserva Alberto Abadie.

V.- Fusilados en Campo de Mayo (11 de junio de 1956).

Coronel Eduardo Alcibíades Cortines, Capitán Néstor Dardo Cano, Coronel Ricardo Salomón Ibazeta, Capitán Eloy Luis Caro, Teniente Primero Jorge Leopoldo Noriega y Teniente Primero Maestro de Banda de la Escuela de Suboficiales Néstor Marcelo Videla.

VI.- Asesinados en la Escuela de Mecánica del Ejército (11 de junio de 1956).

Sub. Oficial Principal Ernesto Gareca, Sub Oficial Principal Miguel Ángel Paolini, Cabo Músico José Miguel Rodríguez y Sargento Hugo Eladio Quiroga.

VII.- Ametrallado en el Automóvil Club Argentino (11 de junio de 1956).

Miguel Ángel Maurino (falleció el 13 de junio de 1956 en el Hospital Fernández)

VIII.- Fusilados en la Penitenciaria Nacional de la Avenida Las Heras (11 de junio de 1956).

Sargento ayudante Isauro Costa, Sargento carpintero Luis Pugnetti y Sargento músico Luciano Isaías Rojas.

IX.- Fusilado en la Penitenciaria Nacional de la Av. Las Heras (12 de junio de 1956).

Gral. De División Juan José Valle

X.- Asesinado simulando suicidio por ahorcamiento en la Divisional de Lanús (28 de junio de 1956),

Aldo Emil Jofré

Respecto a estos luctosos acontecimientos, el general Aramburu expresó e su oportunidad: «La unión de las fuerzas armadas ha quedado terminantemente demostrada como para que nadie dude de ello y como para que todos respeten en ellas a la libertad y a la democracia con las fuerzas armadas la ciudadanía, la Gendarmería, la Prefectura y los policías combatiendo codo a codo con la misma decisión y el mismo aliento». Por su parte el contralmirante Isaac F. Rojas manifestó: «Podemos asegurar después de los últimos acontecimientos vividos, que la Revolución Libertadora conserva todo su vigor y toda su salud. Tal vez algunos han pensado que había perdido algo de su lozanía; pero no es así» [23] . Desde el diario "socialista" La Vanguardia, una editorial suscripta por Américo Ghioldi decía: «Es dato fundamental de los hechos acaecidos la absoluta y total determinación del gobierno de reprimir con energía todo intento de volver al pasado. Se acabó la leche de la Clemencia [...] [24] . Cabe destacar que la junta consultiva no repudió ni denuncio estos fusilamientos - algunos de los cuales - se efectuaron inclusive con antelación de la sanción de la ley marcial.

d.- ¿Que acontecía con el presidente constitucional depuesto?

Perón no tiene un destino preciso. Las presiones de la libertadora sobre los países americanos dispuestos a otorgarle asilo político son cada vez mayores, y además, la vía del atentado es utilizada en más de una oportunidad. Perón se asila cronológicamente en Paraguay, Venezuela, Panamá y Republica Dominicana. En Paraguay es visitado por un emisario del gobierno para que se retire de la política y se asiente en España. A cambio se le ofrece respeto a sus bienes y la preservación de su seguridad. Perón rechaza de plano esta oferta [25] . En Caracas, Venezuela, se produce el primero de los atentados contra su vida a instancias del nuevo embajador designado por la dictadura Toranzo Montero con la colocación de un artefacto explosivo en su automóvil (25 de mayo de 1957).

No obstante tales circunstancias, el general comienza paulatinamente a diseñar la estrategia para conducir la resistencia. Según Oliva fueron los ya referidos comandos Coronel Perón los primeros en tomar contacto con él. Así dichos comandos son "los primeros en contactar al jefe a través de Chile, donde vivía en obligado exilio un compañero, el profesor Florencio Monzón. Con él y la valiosa colaboración de la ex senadora ibañista María de la Cruz, fanática amiga del General, con quien se escribía. Como no conocía al emisario llegado de Buenos Aires, dijo que por relaciones propias quizás podría conseguir su dirección en Panamá y hacerle llegar alguna correspondencia, pidiendo que el enviado escribiera una carta individualizándose. Así en Buenos Aires se recibió numerosa documentación del General Perón, fechada el 1º de enero de 1956 en la ciudad de Colón. Cuál no sería la sorpresa de los compañeros cuando recibieron de manos del gerente de LAN Chile, un señor de apellido Rojas, con oficinas en la Galería Pacífico que da a Avenida Córdoba, con las "Directivas generales para todos los peronistas" ("ejemplar número uno"). Más abajo, escrito a mano y subrayado, decía: "Secreto". Y agregaba: "Sólo para conocimiento de los dirigentes responsables y seguros", y su inicial. Asimismo agregaba una carta para los Comandos Coronel Perón, diciendo que era los primeros en contactarlo, cosa que sorprendió sobremanera. También venían cinco cartas manuscritas. Estas últimas estaban sin los nombres de los destinatarios. Sólo decían: "A los trabajadores argentinos", "al compañero que está al frente de la CGT", "a la Juventud Peronista", y "A las mujeres peronistas". Copia de las instrucciones y las cartas manuscritas, por encargo del General Perón se entregaron a compañeros militantes de la resistencia y se siguió haciendo con otras instrucciones que llegaba. Un simple e ingenioso sistema de clave se usaba para mensajes cortos y secretos. Todo este material que se distribuyó al país, felizmente se ha salvado de los múltiples allanamientos y presiones sufridas por los compañeros a quienes los militares les encontraron copias."

Sobre este documento que tengo a la vista cabe señalar que Perón, manifiesta en él una clara postura de intransigencia frente a la dictadura: "El justicialismo es una revolución social. En diez años de realidades, su doctrina y su mística, han mostrado los objetivos que se puede alcanzar y han indicado el camino para lograrlo. Hemos cometido un error de creer que una revolución social podría realizarse incruentamente. La reacción nos ha demostrado que estábamos equivocados y hemos pagado un caro precio por nuestro humanitarismo. El motín militar y la dictadura que siguieron a esta etapa justicialista son meros incidentes en la lucha. Lo permanente es nuestra revolución. Este lapso de tiranía es lo indicado para salvar la revolución social, después del error inicial cometido por nosotros Era lo único que podía darle vigor, extenderla, purificarla. Es una poda que nos devolverá a la dinámica revolucionaria" [26]

Perón inicia paralelamente contactos con el ex Diputado John William Cooke. John (h) había sido detenido en primera instancia en el Departamento de Policía, luego en la Escuela de Mecánica del Ejercito (donde posiblemente fuera fusilado), y posteriormente trasladado a la de USUAHIA. Recuérdese que éste establecimiento carcelario de condiciones infrahumanas había sido clausurado bajo el gobierno peronista a instancias de Roberto Petinatto (padre del conocido conductor televisivo). Petinatto que en 1947 había asumido como Director Nacional de Institutos Penales y de la Escuela Penitenciaria Nacional, intentó desde allí eliminar los rasgos más retrógrados del sistema carcelario mejorando la dieta de los reclusos, eliminando el traje a rayas y alentando la práctica deportiva. Petinatto tenía un lema: Que la Revolución (peronista) llegue a las cárceles"

El intercambio epistolar entre Cooke y peron es vasto y se encuentra publicado por varias editoriales. En un contacto que registra en fecha 12 de junio de 1956 (posterior al levantamiento de Valle), Perón le manifiesta a Cooke el carácterimprudente de la sublevación de Valle y Tanco. Reconoce además en una misiva suscripta en esa misma fecha que 6 meses antes (mediante el documento al que se hizo referencia en el párrafo anterior) había impartido expresas instrucciones para que la resistencia fuera estrictamente Civil y que "la acción de las fuerzas del pueblo eran operaciones de resistencia y no golpes de estado" [27] . En la misma carta Perón describe su propia concepción sobre la resistencia y sus características principales. El día después, el 3 de noviembre de 1956 sentencia; "en esta hora argentina, sólo la insurrección nacional es el hecho histórico" [28]

Al respecto cabe destacar que ni Perón ni los cuadros más combativos del peronismo compartían la estrategia de un levantamiento militar. Según RULLI [29] , "Ninguno de esos cuadros prisioneros del peronismo en el país aprobaba en verdad el golpe militar, conspiración que por otra parte nunca intentó erigirse abiertamente como peronista, todo lo contrario, siempre estuvo claro que fue un intento puramente militar, aunque con participación pasiva de civiles entusiastas por dar la pelea cuanto antes. Intento militar surgido fundamentalmente del pundonor y de la vergüenza que como militares sentían muchos de ellos ante las felonías de sus camaradas y los abusos de la Marina, y que no se proponía el retorno explícito de Perón sino el fin del Estado de terror imperante, el lograr detener el plan de coloniaje que se implementaba y el poner en marcha una salida electoral sin restricciones. Sin perjuicio de ello las palabras de Perón a Cooke "deben entenderse como un diálogo interno entre compañeros que se preparan para asumir una conducción táctica en el país y como la visión de un estratega que tiene sus ojos puestos en un horizonte mucho más vasto que el que le fijan sus enemigos".

Perón desconfía de los militares. Las razones fundamentales se vinculan a la conducta asumida en los acontecimientos de setiembre de 1955. Es por ello que concibe una resistencia principalmente de carácter civil. Así se ha dicho que tal desconfianza "queda evidenciada en las instrucciones dadas al movimiento y a sus cuadros dirigentes entre enero y julio de 1956, directivas que contienen todos los elementos de la guerra revolucionaria y que pueden ser considerados como las actas fundamentales de este tipo de guerra en el país. Por ellas se intentaba hacer que los dirigentes y militantes se lanzaran a miles de acciones de sabotaje y atentados que al provocar desgaste en el gobierno, conducirían a la insurrección general" [30]

Ya en Caracas Perón, designa como su delegado a Cooke el 2 de noviembre de 1956 y le envía además una serie de instrucciones. Esa designación es ratificada en diferentes oportunidades. Como ejemplo de ello Perón (bajo el seudónimo pecinco) en una carta dirigida al dirigente Alejandro Leloir (pecarí) el 10 de marzo de 1957 [31] reconoce las cualidades de Cooke para conducir el movimiento en su ausencia. Allí dice textualmente que "...el Dr. Cooke, fue el único dirigente que se conecto a mi y el único que tomo abiertamente la posición de absoluta intransigencia, como creo yo que corresponde al momento que vive nuestro movimiento. Fue también el único dirigente que sin perdida de tiempo constituyó un comando de lucha en capital que confió a Lagomarsino y a Marcos mientras el estuviera en la cárcel".

Reconoce además en esa misiva que "...a él (Cooke) le hecho llegar mis directivas y en él delegue en aquella ocasión mi representación total en el país ya que era necesario que alguien pudiera resolver lo que se presentara con perentoria premura sin esperar una consulta conmigo."

Cooke, acontecido el golpe de 1955, asume una posición de absoluta intransigencia respecto a la dictadura y recomienda en tal sentido diversas accionesentre las que se encuentran el hostigamiento permanente, el desarrollo de acciones insurrecciónales para alimentar el fervor del peronismo y la difusión las consignas directrices redactadas por Perón y por el mismo. Funda además el primer comando en la Ciudad de Buenos Aires estando detenido. Por su parte se plantea la organización y el fortalecimiento de los comandos de exiliados, y en la Argentina, apunta a estructurar y a conducir los clandestinos.

La comunicación se convirtió en instrumento fundamental para la acción a partir de los mensajes en código, la reproducción de las cintas magnetofónicas conteniendo directivas de Perón e inclusive con la difusión de rumores de todo tipo. Además comenzó a utilizarse el "VP" (Perón Vuelve o Viva Perón) cuyo origen data de la modificación que los militantes peronistas efectuaban sobre las pintadas de Cristo Vence que consistían en una V corta y sobre ella una cruz (la cruz era modificada y transformada en una P). La consigna Cristo Vence había ya sido inscripta en el fuselaje de los aviones que bombardearon la Plaza de Mayo en junio de 1955.

Cabe consignar por ultimo que innumerables dificultades impidieron estructurar una organización como la Cooke concebía para llevar adelante la resistencia.

e.- ¿Y los Forjistas?

No puede analizarse el carácter y del espíritu de Arturo Jaurteche y de Scalabrini Ortiz en el marco de la resistencia peronista, sin antes referir a la actividad de ellos durante la década peronista y sus relaciones con el gobierno.

Disuelta FORJA en diciembre de 1945, parte de sus integrantes se incorporan al Gobierno de Domingo Mercante en la Provincia de Buenos Aires. Jauretche asume la conducción del Banco de la Provincia, y Darío Alesandro y Luis Peralta Ramos ocupan cargos en el Directorio de dicha entidad. Julio Avanza por su parte asume como Ministro de Educación de la Provincia, Miguel López Frances de Hacienda y Economía, y Francisco Capelli como Subsecretario de Previsión. Además dos Forjistas lograron llegar a la gobernación de sus respectivas provincias: Héctor Maya en Entre Ríos y Juan Alvarado en San Juan, otros dos, a diputados nacionales: Cornejo Linares y José Cane. Por último, integraron el gabinete nacional Hipólito Paz, en Relaciones Exteriores, y Adolfo Savino, Subsecretario de Industria y Comercio. Oscar Meana llegó a la presidencia del Instituto Nacional de Previsión Social.

Scalabrini Ortiz no ocupó cargo alguno en el gobierno. En 1949 concurre voluntariamente al acto público convocado en oportunidad de la nacionalización de los ferrocarriles. Luego el silencio. Un amigo le ofrecerá integrarse a un negocio para plantar árboles en el Delta a orillas del Paraná.

Recién reaparecerá en 1950 cuando aconteció la guerra de Corea. En esa oportunidad "Scalabrini pronuncio una conferencia en el ateneo de Ciencias Sociales defendiendo la habitual neutralidad argentina con respecto a los diferendos internacionales. Fue su último hecho público hasta el golpe de 1955" [32]

El destino de los Forjistas que integraron el Gabinete de la Provincia de Buenos Aires estuvo íntimamente atado al itinerario político de Domingo Mercante - y en tanto - los componentes de la agrupación que presidiera Jauretche, fueron siendo paulatinamente desplazados de los espacios de gestión del primer estado o simplemente renunciaron.

Dos acontecimientos influyeron en tales circunstancias. En primer lugar, el abandono de la línea económica de Miguel Miranda por parte de Perón, fue interpretado por Jauretche como una desviación del plan original de la revolución. Jaurteche interpreta que Gomez Morales, el nuevo Ministro de Economía, era permeable a acordar con las elits económicas y "aperturista" hacia el capital extranjero. El segundo, un todavía no muy aclarado entuerto vinculado a la reelección de Juan Domingo Perón en oportunidad de la Constituyente de 1949, entuerto en el que participaron el mismo Jauretche, Domingo Mercante y Arturo Sampay.

Sobre este último la colección Capelli contiene vital información además de la del conflicto suscitado entre los mercantistas y Eva Perón. Ello será tratado en una futura obra que versará sobre los Forjistas y la gestión de Mercante, debiéndose recordar que el 30 de abril de 1953 Mercante es expulsado del Partido Peronista junto a Mario Goizueta. Se los acusa de "irregularidades cometidas en su desempeño", pero sobre todo, de comportamiento obstruccionsta y disociador que constituye una incalificable actitud de deslealtad".

La relación entre los forjistas y la estructura peronista nunca fue óptima. Tanto Jaurteche como Scalabrini manifestaron cierta reparos respecto a la creciente burocratización que se había operado dentro del movimiento, y los peronistas, consideraban a los ex integrantes de F.O.R.J.A, como elementos extraños. Miguel Angel Scenna da cuenta de esta circunstancia cuando afirma que "primaron las motivaciones internas del partido en el poder. Muchos sectores peronistas contemplaban con total desconfianza a los ex forjistas. Los consideraban una especie de logia, una suerte de sociedad secreta, que mantenía una vinculación real más allá de su disolución formal" [33] Además ambos criticaron duramente en mas de una oportunidad la propaganda machacona y personalista del gobierno.

Un apartado especial merece la relación entre Jauretche y Eva Perón. Sobre ella se hará referencia en un próximo volumen de esta colección. No obstante, cabe señalar que nunca existió una amistad entre Evita y Don Arturo. Las razones se desconocen. Quizás cierta desconfianza de ella hacia los intelectuales. Tal vez el carácter impetuoso de Jauretche. Pero lo que efectivamente puede anticiparse es que con motivo de la reforma de la constitución y la reelección de Juan D. Perón, habrá un conflicto entre ellos que tensara al máximo su vinculación para siempre. Eso sí, caído el peronismo y hasta su muerte, Jauretche defenderá cabalmente la labor de la abanderada de los humildes.

Jaurteche renuncia la Presidencia del Banco de la Provincia de Buenos Aires el 30 de enero de 1950 "...dejando un banco superavitario, organizado en orden al interés común, con el personal altamente calificado y con espíritu de equipo" [34] . Posteriormente se mantiene apartado de la vida pública y en silencio evitando criticar al gobierno, ya que consideraba que cualquier crítica, sería capitalizada por grupos contrarios al ideario nacional.

f.- Forja en la resistencia

Cabe destacar en primer lugar que tanto Arturo Jauretche como Raúl Scalabrini Ortiz fueron tentados - junto con otros nacionalistas - para participar en el derrocamiento del General Perón. El interlocutor de este ofrecimiento fue el dirigente de dicha extracción Alberto Tedin.

Ambos se niegan rotundamente. Scalabrini responde a tal propuesta de la siguiente forma: "yo no me prestaré a eso. Yo voy a permanecer junto al pueblo" [35] . Jauretche por su parte contesta:"No ingresaré a un movimiento antiperonista por que no se da la oposición entre nacionalismo o Perón sino entre nacionalismo y oligarquía" [36]

Derrocado el gobierno los libertadores comienzan una permanente campaña de desprestigio y hostigamiento hacia los nacionales. A medida que el ni vencedores ni vencidos comienza a mostrar su verdadero rostro, Scalabrini Ortiz y Aruro Jauretche empiezan a diseñar su personal participación en las tareas de resistencia.

Scalabrini a partir de los primeros artículos en el periódico el Líder financiado clandestinamente por la CGT, defiende a rajatabla los logros económicos del peronismo, advierte sobre el verdadero significado de la revolución libertadora y, paulatinamente, se convierte en el fiscal de la dictadura. Los títulos de sus artículos dan cuenta de un estado de alerta, de una "tension ironica" [37] . El líder desaparece después de la asonada de Rojas y Aramburu.

Además de las intervenciones en la publicación cegetista, escribe algunas participaciones para El federalista, un órgano de difusión nacionalista y peronista. Allí, entre otras cuestiones, denuncia las intenciones ocultas detrás de la derogación de la constitución de 1949, y además, descarga su primera artillería contra Prebisch . Posteriormente colaborará con De Frente .

El 31 de julio de 1956 Scalabrini comienza a escribir en la revista Que sucedió en 7 días desde una perspectiva fuertemente antiimperialista. Pronto sus intervenciones se irán convirtiendo en una sección que se tituló La carta de Scalabrini ortiz. Que sucedió en 7 días, un publicación dirigida inicialmente a los sectores no partidarios además de nacionalistas y católicos, fue paulatinamente convirtiendose en uno de los grupos que apoyó la candidatura de Frondizi. "Este grupo ajeno a la tradición radical y (...)heterogéneo en cuanto a su formación político ideológica, conformó el denominado comité de campaña" [38] de Arturo Frondizi.

Dentro del grupo que participaba de este semanario, el que respondía a Frigerio, consideraba en forma relativamente positiva al fenómeno peronista "... y de el rescataba fundamentalmente la unificación y nacionalización del movimiento obrero, aunque veía en sus claudicaciones y excesos, el agotamiento de un modelo que, al no hacer hincapié en el desarrollo económico integral, había conducido al aislamiento a la clase obrera y en definitiva su derrota" [39] . Cabe señalar que la revista reaparece en noviembre de 1955 bajo la dirección de Frigerio quien renunció a la dirección, con motivo de asumir sus funciones públicas en marzo de 1958. En la revista escribieron entre otros Oscar Camilion, Eduardo Calamaro y Marcos Merchensky.

Scalabrini vuelve plenamente al campo de batalla. "el enemigo es el mismo. Por increíble coincidencia los actos son los mismos. Gran Bretaña se sume en su propia decadencia doctrinaria y usa las mismas argucias de hace veinte y treinta años atrás. Indudable error para aplicarlo a un país para el que cada experiencia lo ha fortalecido más de lo que se supone. Las organizaciones obreras trabajan en la clandestinidad y Peron desde el exilio recibe constantemente informaciones del proceso de la Revolución libertadora. Juntamente con es información el ex presidente constitucional lee las notas de Scalabrini quien insiste en la expurgación del colonialismo redivivo" [40]

El mismísimo Perón en su primer libro publicado en el exilio, La fuerza es el derecho de las bestias, reconoce la incomparable labor de Scalabrini. A fin de dar cuenta de la situación que acontecía en nuestro país, define al periódico El Líder, cuyo norte ideológico era Scalabrini, como el único reducto de la prensa libre de Buenos Aires. Transcribe además 4 de sus editoriales: Esto parece cosa de magia negra, El gato es mal guardián de las Sardinas, Sr.

Presidente UD. No firme nada y El obrero pagará la diferencia [41] . En cada uno de ellos, aparece la inconfundible pluma de Raúl (debe señalarse que al momento de escribir dicho libro el periódico ya había sido clausurado). Todas las editoriales de El Líder son sumamente críticas a la orientación económica de la libertadora - y en especial - a la reforma monetaria y al plan Prebisch.

La importancia de la obra de SCALABRINI en el marco de resistencia no se circunscribe allí y es perfectamente comprendida por el general Perón a tal punto que en su segunda obra también escrita en destierro, Los Vendepatria; pruebas de una traición, vuelve a citar expresa y profusamente los análisis y los descubrimientos de Scalabrini .

Debe destacarse además que la correspondencia entre Perón y Scalabrini fue "nutrida y amistosa" [42]

Asumido frondizi la revista se va orientando cada vez mas hacia el oficialismo y allí empiezan las discrepancias. Si bien Raúl apoya la candidatura de éste, lo hace en su oportunidad con ciertas reservas. Scalabrini finalmente asume la dirección de la publicación, y el 3 de junio de 1958, sale el primer ejemplar bajo su conducción y en forma casi paralela parte del equipo de redacción renuncia. No aceptan la subordinación a un peronista. Algunos de ellos pasan a "engrosar la redacción del El Nacional" [43]

Scalabrini ya se encontraba gravemente enfermo. Pero ello no constituía obstáculo para su pluma. La primer divergencia manifiesta entre él y los directivos de Que se produce partir del ascenso de Rojas y ARAMBURU que es propiciado por Frondizi . Luegola política petrolera del gobierno, es decir la firma de la carta de intención con las empresas norteamericanas, pondrá fin a una relación que se deterioraba día a día y que culminará el 12 de agosto de 1958.

El 30 de mayo de 1959 muere el patriota después de una intensa agonía posiblemente aferrado a una carta en donde Perón le reconoce la primera magistratura moral del país.

Mientras Tesaire defecciona cobardemente, Framini, Guemes, Hernán Benítez, olmos y otros tantos, comienzan la labor de resistencia. Benitez dirige el semanario Rebeldía. Por su parte Olmos conduce Palabra Argentina ( publicación que logra permanecer hasta fines de 1956 en oportunidad de criticar la derogación de la constitución de 1949 y la convocatoria a elecciones constituyentes).

Jaureche por su parte - desde el exilio - inicia su correspondencia con Cooke coincidiendo ambos en la necesidad de llegar al gran público [44] pero discrepando tangencialmente en cuanto a las metodología adoptada para la resistencia. Don Arturo, al recibir las instrucciones de Perón de manos de Cooke, es tajante cuando manifiesta que no pertenece a ninguna organización, y que - en lo personal - apunta a vencer todas las posiciones revanchistas. Así le responde a Cooke : "...la revolución no fue contra Perón sino contra el movimiento cuya representación política fué Perón, es decir contra los intereses

nacionales en todos los sectores que los representan (....) Es momento de revisar errores anteriores, pero las instrucciones que llegan continuamente tienen la misma puerilidad de las anarquistas y las comunistas de el época romántica ( ...) No teniendo otro plan que el de mover ideas y hacer agitación por el triunfo del pueblo que esta detrás de esas ideas, soy un hombre libre no sometido a ninguna disciplina... [45] ".

En sintonía con la respuesta a Cooke, jauretche se plantea a partir del semanario El 45, y posteriormente, mediante El plan Prebisch, el retorno al coloniaje, dar la batalla en el campo de las ideas.Comienza así la estrategia Jaurtecheana que consiste sepultar la experiencia golpista a partir de una andanada de críticas certeras y profundas.

Don Arturo intercambia correspondencia - entre otros - con el padre Hernán Benitez amigo y confesor de Eva Perón. Respecto a las discrepancias con la resistencia diseñada por Perón, Jauretche le manifiesta el 26 de julio de 1956 al sacerdote que: "Disiento totalmente con técnica operativa aconsejada desde el norte. Prescindiendo de mi amor al país y mis sentimientos a la sociedad argentina que no son de un católico militante, pero que se informan del espíritu cristiano del medio en que vivimos y nos hemos formado, no creo que debamos acompañar el espíritu jacobino que dan los adversarios a esta lucha. Es preferible ofrecer la otra mejilla y no solo por mejor cristiano sino por mejor política(...) El único sistema de lucha posible es el de la lucha nacional ampliando el sector del proletariado con sectores de clase media y burguesía interesados en el desarrollo nacional" [46]

Jauretche comienza paulatinamente a concentrase en la cuestión económica. Sabe que allí se encuentra uno de los flancos más débiles de la dictadura. En la revolución libertadora prima la idea de desarticular todo lo hecho en la gestión peronista en la materia. Para ello se encarga un informe económico integral a Raul Prebisch técnico de la CEPAL. Prebisch que había sido "Director del Banco Central durante la Década Infame, se transforma en asesor de nuevo régimen. Por su intermedio, Argentina inicia su tormentosa relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI)" [47] .Perón se había negado durante todo su gobierno a ingresar a este organismo. Alguna vez manifestó que : "Ha pasado el tiempo, y en casi todos los países adheridos al famoso Fondo Monetario Internacional se sufren las consecuencias y se comienzan a escuchar las lamentaciones. Este fondo, creado según decían paraestabilizar y consolidar las monedas del "Mundo libre", no ha hecho sino envilecerlas en la mayor medida. Mientras tanto, los Estados Unidos se encargaban, a través de sus empresas y capitales, de apropiarse de las fuentes de riqueza en todos los países donde los tontos o los cipayos le daban lugar, merced a su dólar ficticiamente valorizado con referencia a las envilecidas monedas de los demás".

El economistapresenta su informe a Lonardi el 25 de octubre de 1955. Lo breve de su estadía en el país "...hace sospechar que el informe estuvo elaborado por un grupo conducido por Rodolfo Kats, fundador del Economic Server, periódico dedicado a propiciar una orientación económica aceptable para las grandes empresas extranjeras. El trabajo se dio a publicidad en los albores del año siguiente cuando Aramburu ya era presidente". [48]

Sobre la relación de Prebisch con la "libertadora" el mismo relata: Lonardi me mandó un mensaje diciéndome que quería que yo volviera al país. Me dijo que me ofrecía un Ministerio, una especie de Superministerio. Le dije que yo no quería abandonar mi carrera, que podía asesorar al Gobierno por un tiempo limitado, tres o cuatro meses, dándole mi punto de vista. Pero en ese tiempo yo elaboré un informe y estaba tan apremiado por el tiempo el General Lonardi que me pidió antes que yo terminara el informe, hacer una exposición en el Aula Magna (de la Facultad de Medicina) y la hice. Gran estupefacción, sobre todo de un General; que estaba a mi lado, (no recuerdo quien era) cuando yo dije: la reconstrucción Argentina es más difícil que la de Alemania. Después me avivé porque en Alemania el daño era visible: ciudades destruidas. En Argentina no se veía desde Buenos Aires. Hasta las vías del ferrocarril y la descapitalización del país. Y como no se ve, se tendrá la oposición de la gente. Y fue así, nomás. Cuando yo estaba en Buenos Aires, me pidió que hiciera una visita al Gobierno del Uruguay. Fue un fin de semana y mientras tanto llegó la noticia, un domingo, creo, del cambio de Gobierno. Yo desde el aeropuerto mandé un cable renunciado, pero me pidió el General Aramburu que continuara. Y continué por muy poco tiempo, porque me di cuenta que no había nada que hacer (...) Una vez me llamaron a las 11 de la noche por teléfono de la Presidencia si podía ir a las 7 de la mañana, que los Ministros Militares, los Ministerios de las Fuerzas Armadas, querían discutir conmigo. Me presenté, dando mi punto de vista, la necesidad de parar la inflación, que no era posible seguir en espiral. Creí haberles convencido, haberle convencido al General Aramburu. Cuando terminó la discusión entraron los Ministros civiles y (Eugenio) Blanco y (Alvaro) Alzogaray impugnaron mis opiniones. Dijeron que había que subir los salarios. Sin embargo, el

Gabinete Militar mantuvo su punto de vista, apoyándome. A la una se creía que todo estaba favorablemente resuelto. A las cuatro de la tarde se llama a un Consejo formal de Ministerios y el General Aramburu cambió de opinión. Se dijo que no se podía resistir la presión política. Le dije al General Aramburu: usted desata nuevamente la inflación [49] .

El informe Prebisch en términos generales, propone eliminar todas las instancia de regulación económica, una serie de privatizaciones, reducción del gasto publico y mayor autonomía de las entidades bancarias. Apuntaba a fomentar las inversiones extranjeras.

En respuesta a ello Jauretche presenta libro El plan Prebisch, retorno al coloniaje edición que tuvo gran difusión pero que fue secuestrada por orden del gobierno. Según Diaz [50] , este libro de Jauretche es el primer intento "... de realizar una réplica a los tecnicistas y academicos que caracterizara después la labor intelectual de los sesentas y setentas. Con certeza demostró la falsificación liberal enfrentando las tesis con las realidades. Estudios posteriores ratificaron los asertos Jauretcheanos...".

Las discrepancias entre Jaurtetche y la resistencia organizada por Perón no se circunscribieron solamente a lo expuesto a los párrafos anteriores. Quedarán para una publicación posterior la enunciación y el análisis de algunas de ellas. Sin embargo, al final, la lucha los encontró unidos en el esperado retorno.

Por ultimo quiero destacar que quizás el mayor aporte de don Arturo a la resistencia, nos remite su lucha permanente contra la superestructura cultural funcional al coloniaje que aún perdura en nuestro país, es decir, contra la intelectualidad elitista y tilinga que permanentemente se opuso a los movimientos nacionales como el Yrigoyenismo y el Peronismo.

Retomando así la labor del su maestro, el olvidado Manuel Ortiz Pereyra, y nítidamente entroncado en el camino con Jorge Abelardo Ramos y Juan José Hernández Arregui, desde el exilio, publica en 1957 Los profetas del odio y a partir de allí una sucesión de ensayos que ya se constituyen en clásicos de la literatura política argentina como el Manual de Zonceras Argentinas y el Medio pelo. Lamentablemente, aún hoy, sus textos no son del todo apreciados por la intelectualidad portuaria, y mucho menos, por una parte sustancial de los integrantes del movimiento que Jauretche contribuyo a alumbrar.

Bien vale para reforzar tal aseveración y para concluir este capítulo, citar una paradoja brillantemente descripta por Gustavo Cangiano: "En 1970, el filósofo Louis Althusser publica en París el folleto 'Ideología y aparatos

ideológicos del Estado'. Señala allí el papel que desempeñan la escuela, la familia, la iglesia, la prensa y otras instituciones como productoras de ideología, es decir de un sistema de creencias funcional al mantenimiento del status quo...Sin embargo, ya en 1957, Arturo Jauretche había publicado Los Profetas del Odio, que luego completó con una 'yapa' en la que desnudaba los mecanismos de la colonización pedagógica." [51] Altusser es hoy autor obligado en muchas cátedras argentinas, Jauretche, un maldito más.

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[1] Ríos, Ernesto: "Escolios Forjistas". "Forja, 70 años de Pensamiento Nacional". Editor Corporación Buenos Aires Sur. 2006.

[2] Oliva Enrique: " La generación Peronista de 1955". www.lafogata.org/003arg/arg10/ar_generacion.htm - 9k

[3] Oliva Enrique : Op. Cit

[4] Oliva Enrique : Op. Cit

[5] Peron Juan Domingo: "Los Venedpatria" Pruebas de una traición. Editorial línea dura.

[6] Ferla Salvador: "Mártires Y Verdugos". Peña Lilio editor. Ed 1884.

[7] Galasso Norberto: "Jauretche y su época" .Editorial Corregidor. Edición. 2003. p 593.

[8] J Perón Juan D.: "La fuerza es el derecho de las bestias". Editorial. Cicerón. Edición. 1958. Pág. 11.

[9] Perón Juan Domingo: "La fuerza es el derecho de las bestias". Editorial. Cicerón. Págs. 66/67.

[10] Caimari Lila: "Perón y la Iglesia Católica". Editorial. Ariel Historia. Edición 1994. P. 20.

[11] Ferla Salvador: op cit.

[12] Galasso Norberto: op-cit

[13] Oliva Enrique: op cit

[14] Guillermo Cieza:"Argentina: La política de los 70 y la actualidad". www.rebelion.org/argentina/030826cieza.htm

[15] Oliva Enrique: Op Cit

[16] Galasso Norberto: "La revolución libertadora" .Cuadernos para la otra historia. www.discepolo.org.ar

[17] GoroJovsky Nestor: "La salida política de la Fusiladota". archives.econ.utah.edu/archives/reconquista-popular/2004w11/msg00016.htm

[18] Eduardo Lonardi: "Manifiesto del 12 de noviembre de 1955"

[19] Puibo Raul: "La revancha oligárquica". Ediciones Sigla. Pagina 24. Edic. 1957

[20] Spinelli, Maria Estela. " La construcción de un Frente nacional en la Argentina Post Peronista ¿ una estrategia electoral o un proyecto modernizador". www.tau.ac.il/eial/III_1/spinelli.htm

[21] Ferla Salvador : op. cit

[22] Pérez Eduardo: www.pparg.org

[23] La Nación; 12 de junio de 1956.

[24] Ghioldi, Américo. Editorial de " La Vanguardia". Buenos aires 14 de junio de 1956

[25] Perón Juan Domingo: "Los Vendepatria". Editorial Freeland. 1973

[26] Perón Juan Domingo: "Directivas generales para todos los peronistas": Ejemplar único. Gentileza de E. Oliva

[27] Peron – Cooke: "Correspondencia". Editorial Parlamento edición. 1985 .p 11

[28] Perón – Cooke: "Correspondencia". Editorial Parlamento edición. 1985 .p 31

[29] Rulli Eduardo: "Boca no le encargaría a River que haga su propia historia". Bambupress. 15 de junio de 2006.

[30] Bujan Luis Oscar : " La salida política al pronunciamiento militar de 1955". www.rebanadasderealidad.com.ar/bujan-pronunciamiento.pdf

[31] Perón –Cooke: "Correspondencia". Editorial Parlamento. Edición. 1985 .p 47

[32] Bares Enrique; "Scalabrini Ortiz, El hombre que estuvo solo" Colección la siringa. Pág.41 Edición 1961, Arturo Peña Lilio Editor.

[33] Scenna Miguel Angel : "FORJA, Una aventura argentina". Edic. La bastilla.

[34] Sánchez Roa : Fernando J: "La ley primera, una aproximación a Jaurtetche" . Nuevos Aportes sobre Jauretche. Editorial Banco de la Provincia de Buenos Aires. Pagina 319

[35] Galasso Norberto: "Vida de Scalabrini Ortiz" pagina 478.

[36] Citado por Ernesto Goldar, "Jauretche". Cuadernos de Crisis Nro 17. Bs As. 1975.

[37] Bares Enrique; op cit

[38] Spinelli, Maria Estela. Op cit

[39] Spinelli, Maria Estela. Opcit.

[40] Bares Enrique; op cit

[41] Perón Juan Domingo: "La Fuerza es el derecho de las bestias" .Editorial Cicerón. Ed. 1958. Págs. 127 a136.

[42] Bares Enrique; op cit

[43] Bares Enrique; op cit

[44] Melón Pirro Julio Cesar: "La prensa de oposición en el período post peronista". www.tau.ac.il/eial/XIII_2/melon.html

[45] Citado por Cesar Maranghello en "La Brasa Ardiente" ref. Martha Cichero : "Cartas peligrosas de Perón" Buenos Aires Planeta 1992, 131/136

[46] Citado por Cesar Maranghello en "La Brasa Ardiente" Nuevos aportes sobre Arturo Jaurteche. Editorial Banco de la Provincia de Buenos Aires. Pagina 134.

[47] Bardini Roberto: "A 48 años de la revolución libertadora". :www.rodelu.net/bardini/bardini21.htm

[48] Díaz Honorio Alberto: "Arturo Jauretche, ensayo y critica". Nuevos aportes sobre Arturo Jauretcche. Editor Banco de la Provincia de Buenos Aires. Pág.436.

[49] Mallorquin Carlos: "Textos para el Estudio del Pensamiento de Raúl Prebisch". Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Chile. www.moebio.uchile.cl/25/mallorquin.htm

[50] Diaz Honorio Alberto: Op. Cit pág. 438

[51] Cangiano, Gustavo. "El pensamiento vivo de Arturo Jaurteche" Buenos Aires: Archivo y Museo Histórico del Banco de la Provincia de Buenos Aires, 2001.

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