Carta a John W. Cooke (08-05-1957)

Caracas, 8 de mayo de 1957.

Señor Dr. D. John W. Cooke Santiago

Mi querido amigo:

Aprovecho el viaje del compañero Dr. López Colombres para ha­cerle llegar, con mi saludo, contestación a su carta del 29 de abril que el mismo trajera de Santiago.

Por correo le envié una larga carta en contestación a su anterior y espero que le haya llegado ya. Estoy de acuerdo con cuanto me dice en ésta que contesto. La información que contiene coincide en general con la que por otros conductos recibo yo. Ustedes allí con el compañero Ghizzardi pueden hacer mucho de lo que me dice en su carta y adelantar ya numerosas cuestiones que deben tratarse en la próxima reunión.

Creo como usted que hay que hacer trabajar alli al mayor número de personas, cada uno en lo que sea posible por sus condiciones y ca­pacidad. Este mes de mayo ha de ser el verdadero centro de gravedad en todo lo que se refiere a la resistencia en sus diversas formas, los rumores, las perturbaciones de todo orden, las transmisiones radiales, la infiltración, la provocación, etc., etc. porque así iremos preparando mejor el clima. La canalla dictatorial ha dado señales de agotamien­to y cuando el enemigo muestra estas señales es cuando nosotros de­bemos redoblar los esfuerzos en busca de su aniquilamiento. Ahora es cuando debemos hacer la guerra sin cuartel y sin descanso a la dic­tadura desde adentro y desde afuera, persuadiendo a todos los pero­nistas que es menester aue todos, en todas partes y en toda circuns­tancia combatamos por todos los medios a la dictadura que ha de caer vencida, no como ella espera en una gran batalla, sino por medio de millones de pequeños combates donde su fuerza sea impotente para concurrir y sus medios insuficientes para detener.

Hacer llegar a todos la consigna y hacer que todos la ejecuten en la medida de sus fuerzas y capacidades es el problema de la hora. Ya todos saben lo que deben hacer y lo quieren hacer. Hay que buscar la manera de que lo hagan de la mejor manera y con unidad de ac­ción en lo general y de coniunto. Si se intensifica ahora la resistencia inteligente y bien dispuesta, golpeando donde duele y cuando duele, haciendo todo donde no está la fuerza y nada donde ésta se encuen­tra, terminaremos por desarticular la defensa de la canalla, anarqui­zar sus organizaciones, asustar a sus hombres, desgastar sus fuerzas y descomponerlas, llevar el derrotismo a sus comandos, hacer aue se peleen entre ellos y desarticular toda idea de conjunto. Nosotros debemos estar en condiciones de manejar el desorden cuando ellos quieran manejar el orden y no presentar batalla cuando ellos espe­len que lo haremos, sino peoueños combates en todas partes a los que no podrán concurrir para defenderse. Por eso las acciones nuestras deben ir paulatinamente tomando un tono agresivo pero limitado, sin pasar a acciones mayores, porque nada hay mayor que el todo, sin que sea necesario hacerlo en una sola acción reunida.

Cuando este clima esté en plena acción, habrá llegado recién el momento de provocar la paralización que será el golpe de gracia y a continuación poner en ejecución la acción de guerrillas si es indis­pensable en las partes más favorables para que sea una septicemia con focos purulentos en diversas partes pero septicemia...

Sólo espero que ustedes puedan estar aquí porque el trabajo es abrumador para mi solo y la correspondencia con los comandos se me está atrasando. Espero que, como nos han anunciado, el asunto termine pronto.

Seludos muy afectuosos para todos los compañeros que se encuen­tran allí.

Un gran abrazo.

Juan Perón

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