La hora de Sycomore o la Hora de los Pueblos

En octubre de 2019 una noticia se filtra y estremece a los que le prestaron atención, un equipo de Google alcanzo lo que llamaron, supremacía cuántica, por primera vez una computadora basada en las leyes de la Física Cuántica realizó en segundos una operación que a una supercomputadora clásica le costaría 10000 años. La NASA lo mostró por algunas horas en su sitio oficial y luego desapareció, según versiones periodísticas. La máquina fue bautizada Sycomore.

El 17 de noviembre de 2019, menos de un mes después, aparece el primer caso en el mundo de coronavirus (COVID-19). El paciente cero sería una persona de 55 años que vive en la provincia de Hube. Hube, Wuhan, en fin, más allá del lugar exacto la contradicción paradigmática es clara, el hombre alcanza una súper máquina al mismo tiempo que aparece una súper pandemia, que todavía no se ha podido controlar en el mundo.

A medida que avanza la tecnología el hombre accede a mayores comodidades, uso y abuso de consumos innecesarios,  medicamentos de última generación, una supercomputadora cuántica,  y al mismo tiempo la desigualdad  se  acentúa más, menos gente en el mundo accede a estos “beneficios”,  que a su vez cada vez, transformados en poder, se concentran en menos manos del  territorio global, “y una pandemia misteriosa es transportada por las clases semi-acomodadas del mundo al resto de los mortales, y como en todo, si bien el virus no discrimina por clase social,  golpea más donde peor son las condiciones sociales,  económicas y sanitarias.

El 12 de mayo de 2020 en la Cumbre de Salud y Derechos Humanos en Tucson EEUU, el Dr. Thomas Cowan realiza un interesante, para él afirmación, para nosotros planteo. Entonces, plantea que cada vez que la Humanidad genera un salto cuántico en la electrificación de la Tierra a los 6 meses una pandemia cae sobre nosotros – El recuerda: “En 1918 se instalan las bandas de radio en todo el mundo por primera vez, a los 6 meses apareció la gripe española. En 1968 luego de que se comenzaron a poner satélites en la capa protectora del cinturón de Van Allen, seis meses después se desata la gripe de Hong-Kong, en 2019 se instala el 5g. Adivinen cuál es la primera ciudad del mundo en tenerla… si Wuhan bueno todos sabemos que vino después.

Plantea, como una crisis existencial, la puesta en órbita de miles de satélites alrededor de la Tierra y adivinen que propone este científico: multiplicar nuestras capacidades espirituales.

Si su propuesta es que nos repensemos como seres humanos, con todas nuestras categorías espirituales tan vapuleadas en las últimas décadas, vencidas por la sociedad de consumo.

No sé si tendrá razón sobre el hecho que los saltos cuánticos de electrificación del planeta generan que las células se intoxiquen y expulsen, excreten virus, pero sirve para que pensemos otra cosa distinta al bombardeo mediático y la súper información.

El progreso material, tecnológico, que ha alcanzado una rapidez inusitada, no ha encontrado armonía con el progreso espiritual y moral del hombre, no ha respetado tampoco su libertad, los   pobres del mundo no pueden elegir, no son por ende libres.

En su trabajo de clausura del congreso mundial de filosofía de 1949 Perón nos hace pensar con esta sentencia” … – la edad del materialismo práctico, por otra parte, ha correspondido con un gigantesco progreso económico. Una de sus características ha sido la de reducir las perspectivas íntimas del hombre… Debemos preguntarnos si, al sobrevivir las radicales modificaciones de la vida moderna, se produjeron las oportunas orientaciones llamadas a equilibrar al hombre conmovido por la violenta transición al espíritu colectivo. Preclaros cerebros han intentado advertir al mundo el peligro que supone que el hecho no haya tenido un prólogo ni una preparación; de que no se haya adaptado previamente al espíritu humano a lo que había de sobrevenir.”

Perón sabía que la capacidad de comprender íntegramente desde lo material y lo espiritual la escalada tecnológica iba en carreta, y la tecnología misma iba en un jet, ese descalabro se haría sentir, se sufriría si no lo tomábamos en cuenta, y este desequilibrio genera siempre la peor parte de sus consecuencias en los sectores más vulnerables, más pobres, más a la orilla excluidos.

Para Aristóteles el Universo constituye una serie, en uno de cuyos extremos se encuentra la pura materia y en otro la pura forma, pues bien, si no encontramos el punto medio, la armonía entre ellos no veo cómo podremos encontrar el camino de retorno o mejor dicho de salida positiva porque ya no habrá retorno a lo anterior tal como lo conocemos.

Fijémonos: un científico, un político ambos nos invitan a encontrar la respuesta en el camino del pensamiento, de la espiritualidad, de la armonía.

Ahora veamos lo que plantea a este respecto un hombre religioso: “El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social que afectan de un modo especial a los más débiles del planeta…” Mientras tanto, los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente.  Así se manifiesta que la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas…Por eso, hoy cualquier cosa que sea frágil, como el medioambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertido en regla absoluta…Es previsible que, ante el agotamiento de algunos recursos, se vaya creando un escenario favorable para nuevas guerras, disfrazadas detrás de nobles reivindicaciones.  La guerra siempre produce daños graves al medioambiente, y la riqueza cultural de las poblaciones, y los riesgos se agigantan cuando se piensa en las armas nucleares y las armas biológicas.”

Esto lo manifestó el papa Francisco en su carta Pastoral Laudato, si vemos como la ciencia, la política y la religión entienden de modo similar algunas cuestiones que nos permitirían básicamente seguir vivos.

Los budistas también desde su origen tienen un celo particular sobre el cuidado del planeta. “Cuenta la leyenda que Sidharta, luego de haberse instruido en el arte de la meditación durante muchos años, se sentó bajo el Árbol Bodhi, una higuera, con la determinación de no moverse hasta haber alcanzado la iluminación. El árbol lo protegió de los rayos del sol con su sombra, y luego le ofreció un refugio durante la noche. Se dice también, que en uno de los días se desató una fuerte tormenta, y de las raíces de la higuera apareció Muchilinda, el rey de las serpientes, quien se enroscó alrededor de Sidharta para protegerlo. Cuando Gautama finalmente alcanzó la iluminación, lleno de gratitud, se mantuvo una semana más, con los ojos abiertos, mirando fijamente al Árbol Bodhi sin pestañear”. Si bien esto es una leyenda, está llena de significado

Hoy muchos súper capitalistas, especuladores financieros, meditan con los métodos budistas, bastardeando el sentido del origen del mismo. Destrozan el planeta que es de todos. Qué quiero decir con esto, que en definitiva existen y seguirán existiendo intereses contrapuestos y las soluciones al mismo problema serán distintas según quien las aplique.

Las respuestas a los grandes temas del universo y sobre todo hoy que en eso se juega su continuidad, siempre son multidimensionales, multidisciplinarios, y se deben analizar apuntando a respuestas colectivas que nos abarquen a todos.

Debemos concentrarnos en, qué es lo importante, que pueda generalizarse y se dé conforme a principios que pueda generar una regla al respecto. Ahora, con el actual problema planetario existen dos posturas una la anunciada anteriormente desde la ciencia con conciencia, la política, la religión y la espiritualidad. Que plantea una comunidad internacional armónica y organizada, basada en la justicia, la solidaridad, la libertad, la justicia social, la protección del medioambiente y la ecología humana.

Y la otra el fundamentalismo neoliberal que también se analiza en forma multidimensional y multidisciplinaria, es decir sus economistas, y científicos todos abordan el tema priorizando la renta por sobre el trabajo o el trabajador, la riqueza por sobre el medioambiente,  sus normas o conceptos son también de carácter colectivo tanto en su concepción como en su ejecución ya que sus consecuencias son planetarias, también está basado en principios : predominio del mercado, libertad, propiedad privada absoluta, y finalmente se generaliza en una norma : el mercado lo es todo.

Entonces es menester que los pueblos lo sepan, lo asimilen, lo hagan carne y decidan por sí mismos y con toda libertad de qué lado deben estar. A qué políticos deben ayudar, en qué espacios deben militar, porque hoy de ello depende absolutamente nuestra existencia. Hay referentes del pensamiento, hay referentes políticos y sociales, están claramente expuestas las posturas, no hay excusa para no definirse, para no convertirse en líderes de la sociedad, estamos en un momento de SER o NO SER de la humanidad y llegó la hora de que te decidas, llego la hora de que los que saben las cosas las digan y no las callen, en fin, llegó la Hora de los Pueblos o si no será la hora de Sycomore.

Fuente: https://identidadcolectiva.com.ar/la-hora-de-sycomore-o-la-hora-de-los-pueblos/

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