Pensamiento nacional y bicentenario

panchopestanha"Hemos edificado toda nuestra vida con elementos prestados desdeñando todo lo propio, todo lo genuinamente nuestro, todo lo que llamo genio facúndico para designar sensiblemente –con una figura de representativa y rancia reciedumbre humana y popular– la expresión argentina. Nos hemos esforzado en cercenar nuestra historia colocando una fecha –1810– como el hito de una ‘zona de nadie’ separativa de dos mundos. Del mismo modo, aquella fecha que para ser histórica necesitó los siglos históricos precedentes, nos ha sido presentada siempre no como una continuidad sino como una negación. Como una obstinada y tozuda negación, a virtud de la cual hemos sacrificado nuestra ideosincracia existencial en el insano empeño de asumir una fisonomía copiada. Hemos cedido lo esencial por una copia. La copia de algo que ahora resulta efímero y deleznable.”

Saúl Alejandro Taborda [2] 

La conmemoración del bicentenario de la revolución de mayo de 1810 constituye una inmejorable oportunidad para reflexionar sobre nuestro pasado con una clara intención proyectual, y entre otros desafíos significativos, nos propone meditar sobre el escasísimo debate académico respecto a esa corriente de pensamiento argentino que, bajo la denominación de Pensamiento Nacional, ha nutrido y acompañado a los grandes movimientos políticos, sociales y culturales acontecidos en nuestra geografía durante el siglo pasado.

Integrada por autores en apariencia disímiles como Fermín Chávez, Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, José María Rosa, Ramón Doll,

 

 

Manuel Ugarte, Manuel Gálvez, Leonardo Castellani, Coriolano Alberini, Saúl Taborda, Abelardo Ramos, Alberto González Arzac, Ernesto Goldar, Osvaldo Guglielmino, Salvador Ferla, Saúl Taborda, José Luis Torres, Enrique Oliva, Luis Alberto Murray, Luis Soler Cañas, Ernesto Palacio, Julio y Rodolfo Irazusta, Ernesto Palacio, Arturo Sampay, Manuel Ortiz Pereyra, Rodolfo Puiggros, Alberto Methol Ferré y Juan José Hernández Arreguí, y no obstante evidentes limitaciones y la ostensible censura que recayó sobre ella, ésta vertiente del pensamiento americano llegó a producir durante el siglo pasado más de 7.000 textos sin contabilizar en dicha cifra revistas, manifiestos, cuadernos, opúsculos y otro tipo de publicaciones.

El pensamiento nacional constituye a nuestro entender toda una tendencia del saber que si bien jamás se propuso un encuadramiento específico, asumió intuitiva pero conscientemente el desafío de producir ciencia desde la propia Argentina. Coincidimos en ese sentido con uno de sus más lúcidos exponentes en que nos encontramos ante una verdadera epistemología de la periferia.

Esta modalidad epistemológica dotada de una nítida orientación nativista, se caracterizó desde sus orígenes por un abordaje desprejuiciado y meditado sobre los acontecimientos de nuestro devenir histórico partiendo de aquel  principio liminar enunciado alguna vez por Don Arturo Martín Jauretche[3]: razonar sobre realidades. Dicho principio sugiere que al momento de emprender el análisis de cualquier acontecimiento político, económico, social y cultural acontecido en la región, y en la medida de nuestras posibilidades, debemos despejar nuestras conciencias de ciertos preconceptos ideológicos (“anteojeras” al decir de Jauretche), y desde la plena convicción de nuestro carácter periférico, componer ese vitalismo esencial que el maestro denominó como sentido común. El desarrollo del  sentido común jauretcheano tiene como objetivo impulsar un ajustado y preciso conocimiento de la realidad, del propio ser (autoconocimiento),  presupuesto indispensable para alcanzar la plena autoconciencia (conciencia nacional en términos de Hernández Arregui[4]) respecto de nuestras fortalezas, debilidades, intereses y  objetivos comunes.

Al momento de abordar la producción teórica de esta corriente de pensamiento debe tenerse en consideración que para sus integrantes, desde los albores del surgimiento de nuestro estado, la acción colonialista sustractiva estuvo acompañada por un fenómeno más sutil e impreciso - el colonialismo cultural – anomalía que impregnó de un manto de irrealidad a distinguidos componentes de nuestras elites. Para Fermín Chávez[5] por ejemplo el iluminismo (considerado por él como la verdadera ideología a-histórica de la dependencia) exportado por el viejo continente y aceptado a libro cerrado por gran parte de nuestras academias, llevó a muchos de nuestros  intelectuales a pensar un país nacido a la usanza de la razón, “a imagen y semejanza de los modelos propuestos por las teorías europeas”. El iluminismo así concebido se constituyó en una práctica de “fuga” imponiendo un idealismo paralizante que, refugiándolos en mundos imaginarios, condujo a muchos argentinos a rehuir de la realidad. La dicotomía Civilización / Barbarie sobre la cual se asentó el transplante conceptual  fue el artilugio elegido, ya que presupuso que lo civilizado era “ lo otro”, el “afuera”, y lo Bárbaro, el “nosotros”, el “adentro”.

Pero como certeramente enseña Jorge Bolívar ni los civilizados eran tan civilizados, ni los bárbaros, tan bárbaros, y contra éste y otros tantos preconceptos “fundantes”, se irá desarrollando una modalidad del pensar  que desde la plena la inteligencia de nuestra situación periférica, aspirará al conocimiento de la realidad sin prejuicios acríticos. Partiendo entonces del reconocimiento de la existencia de fuerzas exógenas que operan sobre las naciones en situación colonial o semi colonial, el pensamiento nacional se propondrá librar una verdadera batalla cultural contra una superestructura opresiva y alienante, confrontación que presupuso - entre otras acciones - el despejar de las mentes de nuestros paisanos ciertas taras iluministas que Manuel Ortíz Pereyra[6] en la década del `20 definirá como aforismos sin sentido, y que su discípulo, Arturo Jauretche difundirá luego bajo el mote de zonceras. Nótese en ese orden de ideas que Raúl Scalabrini Ortiz [7]en el prólogo a Política Británica en el Río de la Plata, propodrá un volver a la realidad como imperativo inexcusable para salir de ese idealismo alienante. El volver a la realidad scalabriniano no significaba de modo alguno someterse a un realismo pragmático - sino  muy por el contrario – un método para alejarnos de la alienación, y en consecuencia, comenzar a proyectar desde nosotros mismos.

Cabe necesariamente hacer breve referencia a la cuestión educativa que para el pensamiento nacional resulta cuestión vital. Para autores como  Ortiz Pereyra nuestra educación estaba sustentaba en un enciclopedismo universalista con escasísimo sustento en la realidad, circunstancia que condenaba al pueblo a la ignorancia respecto a las fuerzas reales que operaban silenciosamente en el país, dando así comienzo el proceso de alineación. El autor recomendaba ya en su época un cambio copernicano en el método de enseñanza y en los contenidos.

Aunque ciertamente ha transcurrido un largo trecho, desafíos similares nos demandan en estos tiempos no solamente a incorporar a los planes de estudio la producción de estos pensadores para un abordaje profundo y sistemático, sino también a ejercitar y a reactualizar sus orientaciones en un mundo como actual, donde la lucha conceptual sigue aún desafiando perspicazmente nuestros intereses periféricos.

 

Por Francisco José Pestanha[1]

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[1] Abogado, ensayista y docente universitario. Es autor - entre otras obras - de “¿Existe un Pensamiento Nacional?” y “Polémicas contemporáneas” ambas de Editorial FABRO, coautor de “Proyecto Umbral”; Aportes para resignificar la Historia Argentina de Editorial CICUS; coautor de “Forja, 70 años de Pensamiento Nacional en III tomos” y “Malvinas; la otra mirada” ambas editadas por Corporación Buenos Aires Sur”. Ha escrito más de 400 ensayos - y entre otras actividades - ha dictado más de 500 conferencias vinculadas a la corriente del Pensamiento Nacional y la historia del Peronismo. Dirige hace diez años el Taller para el Pensamiento Nacional que se dicta anualmente en el Instituto Superior Octubre (SUTERYH) y de la Página www.nomeolvidesorg.com.ar.

 

[2] Saúl Alejandro Taborda: Nació en 1885 en la provincia de Córdoba, Argentina y murió en Unquillo, en la misma provincia en 1943. Fue uno de los más importantes pedagogos críticos de la obra de Domingo Faustino Sarmiento. Participó activamente en la Reforma Universitaria de Córdoba, en 1918, y fue rector del Colegio Nacional Rafael Hernández de la ciudad de La Plata en 1920 del que fue expulsado al año siguiente (1921.

[3] Arturo Martín Jauretche: Nació en Lincoln, Provincia de Buenos Aires, el 13 de noviembre de 1901. Ensayista, escritor, poeta y político, militó en el partido conservador para posteriormente alistarse en el Yrigoyenismo.  En 1930 y años posteriores fue protagonista de la lucha callejera contra los gobiernos de los generales José Félix Uriburu y  Agustín P. Justo, participando en levantamientos cívico militares como los combates de San Joaquín y Paso de los Libres – Corrientes - en diciembre de 1933, donde fue tomado prisionero. Fundador y mentor de la legendaria   FORJA (Fuerza de Orientación Radical para la Joven Argentina) entre 1935 y 1945, desde 1946 hasta 1951 fue presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires y, al producirse la Revolución de 1955 retomó la lucha política Autor, entre otras obras de “Manual de Zonceras Argentinas”; “El medio Pelo en la Sociedad Argentina”; “Ejército y Política” y  “Los Profetas del Odio y la yapa”. Falleció en Buenos Aires el 25 de mayo de 1974.

[4] Juan José Hernández Arregui: Nació en la ciudad de Pergamino Provincia de Buenos Aires, el 29 de septiembre de 1913, y falleció en Mar del Plata, el 22 de septiembre de 1974. Cursó Derecho en la Universidad de Buenos Aires y a los 19 años se afilió a la Unión Cívica Radical yrigoyenista y escribió en los periódicos partidarios En 1938 se traslada a Córdoba capital, donde estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Córdoba, en la que tuvo como principal maestro al filósofo italiano Rodolfo Mondolfo. Se doctoró con la tesis: "Las bases sociológicas de la cultura griega" Durante la presidencia de Juan Domingo Perón, Hernández Arregui renuncia al partido radical y comienza su aproximación al peronismo de la mano del intelectual Arturo Jauretche ingresa como funcionario en el gobierno bonaerense de Domingo Mercante. Autor entre otras obras Imperialismo y cultura (1957) ; La formación de la Conciencia Nacional (1960) ¿Qué es el ser nacional? (1963); Nacionalismo y liberación (1969) Peronismo y socialismo (1972)

[5] Fermín Chávez: Benito Enrique Chávez” nació en El Pueblito Provincia de Entre Ríos en 1924. Fue  historiador, poeta, periodista y epistemólogo,  y tal vez el mayor especialista en la historia del peronismo y su doctrina. Dictó cátedras en las Universidades de Buenos Aires, La Plata y Lomas de Zamora. En 1950 con  un grupo de jóvenes poetas que se reunían en el “El hogar de la empleada conoció a Eva Duarte de Perón. Publico más de treinta obras entre ellas: “Vida y muerte de López Jordán”, Theoría, Bs. As, 1957.  “Diez hijos de Evita, Nueva Generación”, Bs. As., 2005.  “Alberdi y el mitrismo”, Peña Lillo, Bs. As., 1961. “Historia y Antología de la poesía gauchesca”, Margas, Bs. As., 2004, “Herder, el alemán matrero”, Nueva Generación, Bs. As., 2004. “Ponce De León y el fuego”, Corregidor, Bs. As., 1999.  “José Hernández. Periodista, político y poeta”, Culturales Argentinas, Bs. As., 1959. – “La vuelta de José Hernández. Del federalismo a la república liberal”, Theoría, Bs. As, 1973. “Aquí me pongo a cantar: poetas y trovadores del Plata”, 1993. “Historicismo e iluminismo en la cultura País”, Bs. As, 1977. “Perón y el justicialismo” Centro Editor de América Latina, Bs As, 1984. “La libreta de Rosas”. Estrella Federal, Bs. As, 1995.

 

[6] Manuel Ortiz Pereyra: Nació en La provincia de Corrientes en  de diciembre de 1883 y falleció en Buenos Aires, el 23 de mayo de 1941. Abogado y docente. Mentor de Arturo Jauretche, y uno de los Principales intelectuales de FORJA. Fue  Senador Provincial y Fiscal federal. Creador de los aforismos sin sentido" que Jauretche denominará  luego” zonceras”.  Autor entre otras obras de “Fundamento intrínseco del Derecho; "La tercera Emancipación"; "Por la redención cultural y económica"; y "El  SOS de mi pueblo",

[7] Raúl Scalabrini Ortiz: Nació en la Provincia de Corrientes en de febrero de 1898. Pensador, filósofo, periodista, escritor, ensayista, y poeta argentino. Su profesión fue la de agrimensor. Compañero de rutade  Arturo Jauretche y Homero Manzi, con quienes integró FORJA ("Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina") de la que fue su “norte ideológico”.  Autor, entre otras obras de “La Manga” (cuentos); “El hombre que está solo y espera” ; “Política Británica en el Río de la Plata” (Cuaderno de FORJA); 1937;  “Los ferrocarriles, factor primordial de la independencia nacional (folleto) ; 1938 El petróleo argentino (Cuaderno de FORJA); 1938 Historia del Ferrocarril Central Córdoba” (Cuaderno de FORJA) ;  “Historia de los Ferrocarriles “(Revista Servir),; “Historia del Primer Empréstito” (Cuaderno de FORJA);  “Política británica en el Río de la Plata; “Yrigoyen y Perón, identidad de una línea histórica” (folleto): “El capital, el hombre y la propiedad en la vieja y la nueva Constitución Argentina” “Perspectivas para una esperanza argentina” (folleto).

 

Author: Francisco Pestanha

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