2019, LA LINEA HISTÓRICA VUELVE

Se avecinan momentos de efervescencia en la política argentina. Algunos creerán que tiene que ver con la ya insostenible situación de crisis a la que los Newman Boys nos han llevado. La pena, el dolor y la fuerte crisis nos amenaza, pero no nos asusta. Otros tantos porque como novela creen puede revertir el mazazo popular de las Primarias Abiertas  Simultaneas y Obligatorias en las próximas elecciones de octubre. Pero no, el pueblo hizo tronar el escarmiento.

A cuántos le cabe duda que el Movimiento Nacional Histórico, con más virtudes que defectos, volverá a demostrar estar a la altura de las circunstancias y volverá traer la felicidad a su pueblo tan añorada una vez más.

Desde los albores de la Patria el pueblo tubo su cuota de esperanza cuando estaba todo casi perdido vino un José de San Martín y de la nada organizó una comunidad entera en Cuyo, la industrializó, le dio cultura, trabajo, educación y realizó la primer gran Comunidad Organizada.

La patria se iba desarrollando y los cipayos, los mismos de la Independencia, pero disfrazados de Bernardinos con los mismos artilugios, deudas y “grietas” sumían la esperanza a la nada misma. Y llegó Don Juan Manuel y puso las cosas en su lugar. Defensa de nuestra soberanía ante los bloqueos Anglo Franceses y La ley de aduanas para defender el trabajo Nacional. Y nos ganaron. Nos volvieron a ganar.  

Así llegaron los tiempos de la Argentina potencia, pero con millares de pobres y desigualdad. Esa Argentina que potencia era, a su vez ocultaba debajo de la alfombra pobreza. Esa Argentina tenía un pueblo que vislumbraba esperanza en un militar. Las grandes mayorías humildes desesperanzados vieron como Juan Domingo se les plantaba a los enemigos del pueblo y los enfrentaba con Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social. Argentina se transformaba en potencia, pero con pueblo adentro.

Y cayó. El pueblo volvió a caer de rodillas ante una dictadura sin precedentes. Y tanto cayó que tuvieron que pasar unos cuantos gobiernos, hasta que un pingüino del sur, todo desgarbado, mal entrazado volvió a regar sobre su pueblo un gran aluvión de esperanza y crecimiento. Nos paramos ante las potencias y defendimos una vez mas lo nuestro, pero con el pueblo adentro, y van… Perdimos una gran oportunidad de cambiar la matriz productiva del país. No se pudo, nos equivocamos, no dio el tiempo. Y el flaco se nos fue. Y quedo ella. Haciendo lo que pudo con los grandes poderes políticos internacionales y nacionales atacando. Estaban preparando un nuevo gran atraco. A algunos nos costó entender lo que sucedía, asumidos entre la desesperación que nuestro gobierno se nos iba entre las manos. Y se nos escapó.

Y llegaron ellos, empresarios todos. E hicieron lo que durante mucho tiempo hicieron. Se los enseñó Rivadavia, lo perfeccionó Martínez de Hoz.

Y aquí estamos compañero. Una vez más. A días, a meses, de volver a asumir la responsabilidad de poner los intereses del Pueblo por sobre los de grupo o particulares. No tengo dudas que volveremos a hacer lo que tenemos que hacer. Simplemente le pido a todos y cada uno de los compañeros que les toque conducir, que no le tengan miedo a la discusión, fundamentalmente de propios. Que no tengan pruritos en consolidar a través del debate interno la consolidación definitiva del movimiento nacional y por ende la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Patria; no hay una cosa sin la otra. Porque, además, no es posible crecer sin discusión, porque necesitamos a todos y cada uno de los compañeros que durante todo este tiempo han interpuesto los intereses del Pueblo.

No podemos darnos el lujo de volver a cometer los errores que traen históricamente como consecuencia que nos arrebaten el sueño de grandeza que estos serviles cipayos, luego de abultar sus cuentas en el exterior, escapan sin cesar dejando un vacío tan grande que requiere sin dudas alguna cada vez, cada uno de nuestros soldados para recuperarnos, resistir, volver y crecer. En todos los niveles, en todos los barrios, en todas las PYMES, en todas las fábricas, en cada lugar donde haya un soldado que crea que no todo este perdido, y seguro que ganaremos cada vez que algún joven sepa que no todo se compra ni se vende, y sienta ganas de cambiar el mundo1[1].

 

[1] Cacho el Kadri “Perdimos, no pudimos hacer la revolución. Pero tuvimos, tenemos, tendremos razón en intentarlo. Y ganaremos cada vez que algún joven sepa que no todo se compra ni se vende, y sienta ganas de cambiar el mundo”

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