Si es la hora de la unidad es a la vez la hora de la Doctrina de Perón

El peronismo es un Movimiento basado en la unidad de sus miembros, Perón fijó como misiones fundamentales de la conducción estratégica, Mantener la Unidad del Movimiento, mantener su unidad de doctrina, ordenar las relaciones internacionales, y decidir las decisiones tácticas extraordinarias y muy importantes.

Fíjense que la unidad del movimiento es la primera de las obligaciones.

¿Qué es la división, Según la Real Academia De la lengua?: Separación o partición de un todo en partes. Parte o grupo que resulta de dividir un todo.

El peronismo primero no es un partido, como su nombre lo indica “partido”, nosotros no somos una parte de nada, y no debemos estar partidos, somos un movimiento basado en la unidad.  Ya, a lo largo de nuestra historia, han querido partirnos, han surgido grupos a resultas de dividir el todo, muchas veces por un fino trabajo del poder internacional, pero por sobre todas las cosas porque, como dicen algunos, nosotros mismos nos comimos la curva inocentemente o en el peor de los casos algunos fueron serviles a otros intereses inconfesables.

Perón plantea en conducción política lo siguiente:

“Todas las doctrinas han sufrido terribles DEFORMACIONES en el mundo, y las deformaciones doctrinarias tienden a la diversificación de los grupos que las apoyan y terminan por disociar a las comunidades que las practican. No hay doctrina en el mundo que haya escapado a este tipo de deformación, por falta de unidad de doctrina.

Por eso es función de la Escuela la unificación de la doctrina, vale decir, dar unidad de doctrina a los hombres; en otras palabras, enseñar a percibir los fenómenos de una manera que es similar para todos, apreciarlos también de un mismo modo, resolverlos de igual manera y proceder en la ejecución con una técnica también similar.

Eso es conseguir la unidad de doctrina, para que un peronista en Jujuy y otro en Tierra del Fuego, con el mismo problema, intuitivamente estén inclinados a realizarlo de la misma manera, a través de una operación, que va desde la percepción al análisis, del análisis a la síntesis, de la síntesis a la resolución y de la resolución a la ejecución.

Si conseguimos que todos los peronistas en la República Argentina, cualquiera sea su situación de lugar y de tiempo, lleguen a poner de acuerdo este proceso, nosotros habremos unificado la doctrina, porque en cualquier parte que estemos tendremos la unidad absoluta de doctrina. Esta también es función de la Escuela  y está considerada esa función como la principal auto defensa de nuestro propio movimiento y de nuestra propia doctrina.

Nuestra doctrina puede ser desvirtuada, puede ser destruida y, en consecuencia, nuestro movimiento puede ser disociado y puede ser destruido por la mala interpretación de la doctrina y por la falta de unidad de doctrina que practiquemos los mismos peronistas. Por esa razón, entre todas las funciones que pueden asignarse yo he puesto en estas cuatro cuestiones, como la más importante, tanto la forma de inculcar, como la forma de mantener la unidad”. 

Por ende, para tener éxito hay que mantener la unidad, para mantener la unidad hay que mantener la unidad de concepción y para esto hay que formar nuestros cuadros.

El ultimo sacrificio de Perón por su patria fue VOLVER COMO PRENDA DE UNIDAD, a sabiendas que su retorno y el trajín local le quitaría años de vida, no lo entendimos y seguimos nuestros derroteros de divisiones con nombres que identifican las partes y en los cuales nos justificamos para decir que unos somos más peronistas que los otros.

Así las cosas, las divisiones facilitaron la derrota de 1983, (para no irnos más atrás en la historia) los intentos de fabricar un peronismo de mercado en los ’90, y de allí en más, pretender que el peronismo sea solo una parte del movimiento nacional para los mejor intencionados, o la pata peronista de cualquier engendro político neoliberal para otros.

Las veinte verdades peronistas, más vigentes que nunca,  rezan en la onceava lo siguiente: “El peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes, pero no mártires”.

Es claro no hay que pensar mucho ni ser politólogo para entender que somos un todo, que quien trabaja para dividirnos es adversario o enemigo  y que además de no desear mártires, no deseamos mercaderes de la política, queremos como lo dice siempre Mi querida Alicia, Patriotas, esta hora es hora de patriotas, no de mártires, pero tampoco de mercaderes.

Esta debe ser la hora de la unidad y lo que da unidad al movimiento es LA DOCTRINA PERONISTA, por ende, si es la hora de la unidad es a la vez la hora de LA DOCTRINA DE PERON.

Cada vez que rompimos esa unidad y que nos corrimos de nuestra doctrina porque quisimos atraer el voto independiente, lo políticamente correcto y no se cuantas pelotudeces más, nos fue como nos fue y lloramos como cobardes lo que no supimos defender como verdaderos dirigentes y militantes íntegros.

No hay nuevos rótulos que definan a nuestra doctrina ni a nuestra ideología, somos lo que las veinte verdades peronistas dicen, así lo planteó el jefe estratégico del movimiento nacional, Juan Perón.

Todos los que generan alguna cosa para dividir, justifican su accionar en una frase aislada y sacada de contexto de General, dejémonos de joder, está en juego la patria, el que quiera hacer negocio que lo haga, pero acá hay que unir al movimiento y volver a convertir al movimiento peronista en la conducción y la columna del movimiento nacional, no somos la pata de nada y no somos furgón de cola del movimiento nacional, somos EL PERONISMO, y los peronistas no podemos esmerilar gobiernos que ganan las elecciones por el peronismo, ni tampoco renunciar a nuestros principios porque nuestros propio gobierno plantee algún punto discutible.

Hay que estar adentro y dar la discusión , pero sabiendo que CUALQUIERA DE LOS NUESTROS ES MEJOR QUE EL MEJOR DE LOS GORILAS, dijo Perón: “Hay que dejar de mirar al costado para ver que hace el compañero, hay que mirar al frente para ver lo que hace el enemigo”.

Y ahora , llego la hora del consejo: Unámonos, porque Dios en su generosidad infinita nos dio a Perón y Perón nos dio primero: La justicia social, la independencia económica, la soberanía política, la dignidad y los años más felices y luego nos legó su doctrina y el modelo argentino para el proyecto nacional y así como la democracia se mejora con  más democracia, el peronismo se mejora con más peronismo, lean a Perón, lean a Evita y súmense al peronismo porque sobre todo a los jóvenes, la patria los necesita.

 

 

 

*Secretario de Organización del SUTECBA.

Nota, gentileza de Identidad Colectiva


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