La Muerte

La muerte ha suscitado el análisis del ser humano desde el principio de los tiempos, es por su inevitabilidad un hecho que atraviesa a todas las culturas.

Todas ellas la han tratado de entender, darle un sentido, evitarla, en fin, la convivencia con la muerte ha sido y sigue siendo un elemento fundamental e inquietante para las personas.

Siempre se ha tratado de relacionar el destino post morten con el buen o mal accionar de cada uno, como si para garantizar lo que viene se debe actuar de tal manera en la Tierra

Para el Cristianismo se debe vivir de forma acorde a las enseñanzas de Jesús en esta vida, no ya solo para hacer méritos en aquella otra, si no para atraer y sembrar de bienestar y sentido cristiana en  esta vida actual hasta la venida del Cristo. El sentido central de nuestra fe, es el de “ama a tu prójimo como Dios te ama a ti”, lo que se traduce en términos latinos como Caritas, sinónimo de amor al prójimo,

En las civilizaciones griega y romana, la muerte se explicaba como un castigo de los dioses a Prometeo, para vengar que este hubiese entregado la caja de Pandora a los humanos.

La muerte para los egipcios no tenía el mismo significado que para el resto del mundo, ellos no creían que hubiese algo más importante que poder alcanzar la vida eterna y hacían todo lo que estaba en sus manos para poder conseguirlo. En el antiguo Egipto los hechizos, rituales, construcciones de tumbas magnánimas y procesos para embalsamar a los muertos eran solicitados por todos los ciudadanos pudientes que anhelaban llegar al reino de Osiris. Las personas que mayor poder económico tenían, no escatimaban en gastos para asegurarse un pasaje a la vida eterna.

Para los guaraníes una entidad espiritual concreta y viviente que podía relacionarse con los hombres, por ejemplo bajo la forma perceptible de Tupá, el trueno, se manifestaba en la plenitud de la naturaleza y del cosmos, pero nunca en una imagen material. Ñamandu no era el dios exclusivo de los guaraníes, era el dios padre de todos los hombres.

Frente a Ñamandu, el padre bondadoso, el dador de vida y sustento del equilibrio del orden universal, estaba la otra dimensión de la realidad espiritual, el MAL, expresado en el concepto de Aña. Esta fuerza maléfica era la generadora de la muerte, la enfermedad, la escasez de alimentos y las catástrofes naturales. Muerto el individuo, sus familiares procedían a la destrucción de todas aquellas pertenencias del mismo que pudieran retenerlo indebidamente en el mundo de los vivos. Si el alma quedaba, por simpatía hacia algún objeto, en el mundo terrenal, se transformaba en un angueru o alma en pena. El angueru o anguera inclusive, podía manifestarse a los vivos bajo el aspecto de un póra o fantasma.

Para los sioux sus rituales purifican el alma de los muertos y acrecientan el amor al prójimo. El objetivo es que el alma y el espíritu se conviertan en uno y puedan regresar al lugar donde han nacido, sin necesidad de errar por la tierra, como es el caso de los hombres perversos. Este rito les recuerda la mortalidad, así como el Gran Espíritu está más allá de toda muerte.

En Sócrates la idea es sencilla: la muerte es una posibilidad de encuentro y reencuentro con los que ya han muerto y, por qué no decir, con los que morirán. Así pues, el morir, en este segundo supuesto, constituye para Sócrates no sólo una esperanza sino también una verdadera felicidad

El judaísmo cree que suceden tres diversas posibilidades con el alma, una vez fallecido el cuerpo: El alma espera a la aparición del mesías. Entonces se volverán a unificar los cuerpos con las almas, siempre y cuando superen el Juicio Final. El alma se queda en el cuerpo hasta que éste sea enterrado, que es cuando mediante un ritual de purificación, el alma se separa del cuerpo o el alma se pudre con el cuerpo.

Al igual que en el hinduismo, los budistas creen en la reencarnación tras la muerte del cuerpo físico, dependiendo la calidad de la siguiente reencarnación del modo de vida llevado a cabo en las vidas previas, básicamente en la actual, que condiciona en gran medida la siguiente.

En fin, la muerte está tan presente como inevitable, aún quienes no tienen religión alguna se preocupan por dejar en la tierra algo que los perdure a ellos, es quizá su manera de darle un sentido a la muerte o a la vida.

Según un artículo de Alfonso

la gorila Koko fue un primate adiestrado por un grupo de científicos de la Universidad de Stanford que era capaz de comprender 2000 palabras en inglés hablado, y de comunicarse a través de 1000 signos. Era una gorila muy inteligente, hasta tenía un gatito como mascota. Cuando los científicos preguntaron a Koko qué era la muerte para ella, la gorila utilizó los símbolos de “dormir”, “adiós” y “agujero cómodo”. Comprendía, vagamente pero de forma más compleja de lo esperado, el significado de la muerte como un sueño eterno. Sin embargo, al morir su gatita unos años después, Koko quedó desolada. Dijo estar triste, que la muerte era mala, que quería llorar»

Alfonso Masoliver

Fíjense que hasta un animal comprendió el valor de la vida a través de la muerte de su acompañante felino.

A pesar de todo esto durante la pandemia que padece el mundo por el Covid 19, se ve en una porción importante aunque no determinada de la humanidad un desprecio importante por la vida, propia o del prójimo, (del Prójimo es un concepto, etimológicamente cognado con próximo, que puede utilizarse como sinónimo de semejante, cercano o vecino) o sea el poco valor que damos al que tenemos al lado, al próximo.

Una pandemia nos cayó como un rayo del cielo que todo lo enciende, y mientras se espera la vacuna salvadora solo queda seguir la vida con el mayor cuidado posible, entre ellos esta mantener lo que yo llamo distancia física, no me gusta decir distancia social, porque en medio de la separación física se han visto también los más altos actos de acercamiento social, y solidaridad. Pero, en fin, estar SEPARADOS  nos salva ¿por qué entonces vemos que se viola sistemáticamente esta simple consigna?, ¿qué hemos hecho los Argentinos  durante las últimas décadas para degradar tanto algo que es fundamental, la vida en todas sus formas, pero sobre todo la vida humana?¿qué conceptos ideológicos , económicos, o cuasi religiosos y sectarios han infundido en gran parte de la sociedad el desprecio a la vida?

Fiestas, manifestaciones anti cuarentena, eventos deportivos clandestinos, sumado a esto la violencia en el delito porque no, que antes no era tal.

¿Cuál es la desesperación por salir a encontrar el virus por deporte, por recreación, que parte no se entendió de la posibilidad cierta de colapso sanitario?¿que nos hizo el Sistema para que pongamos una cerveza con amigos por sobre la vida de esos amigos?

Entendible es el caso limitado  de libertad de elección por aquel que vive en una carpa de nilón en un terreno, aquel que está desesperado en su necesidad , aquel que busca un mendrugo entre los despojos que deja el consumismo capitalista en los tachos de basura, no tiene opción, pero los que sí la tienen: ¿qué piensan? o ¿no piensan?¿para qué durante miles de años se le trato de dar sentido a la vida pensando en la muerte?

¿Pensará esa persona que se moviliza en contra de la cuarentena el sufrimiento de un trabajador esencial, especialmente de la salud que convive con la muerte para recuperar la vida de su prójimo?¿pensará ese que se moviliza para jugar un picadito , que si colapsa el  sistema sanitario pondrá en la traumática decisión  al terapista de elegir a quien le saca el respirador o a quien se lo pone, con la consecuencia psíquica para toda la vida?, ¿pensará ese funcionario que jugó su campeonato de tenis hace unos meses en plena cuarentena ,en ese trabajador que a diario toma el colectivo para limpiar un hospital, o en el empleado del supermercado que se arriesga para que todos podamos ir a comprar comida?, ¿pensará el millonario que organizó un fiesta ,en el empleado del banco que lo atiende a diario arriesgando su salud para que el disponga de ese dinero malgastado en una reunión social?, o ¿qué le pasó a los chicos de ese barrio humilde que siempre se caracterizó por la solidaridad comunal que armaron un campeonato de futbol en al canchita, en fin, que nos está pasando?

¿Cómo puede ser que la gorila koko, comprendió mas la vida y la muerte que millones de seres humanos?

En fin, mis tareas sindicales con trabajadores esenciales me permiten ver y estar cerca a diario de quienes están luchando contra esta pandemia, hemos perdido compañeros, otros están enfermos, otro han caído psicológicamente, y creía necesario hacer estas reflexiones y llamarte a una responsabilidad activa frente a esta pandemia, porque cuándo la muerte llega es implacable y ni todas las explicaciones que están en el inicio de la nota la detendrán y te garantizo que aunque creas que a vos no te toca, el virus camina a tu lado, como la famosa y tétrica figura de la parca con su hoz esperando el momento de tu negligencia para llevarte a vos , y con cada uno la multiplicación de otros, así es esta tragedia.

No escuches a quienes desde una posición política, individualista, neoliberal y hedonista, te mueven a salir, marchar, provocar el contagio masivo sin necesidad, mientras ellos viven en   la comodidad y la opulencia, O SE VAN A EUROPA, o los que verdaderamente son sus mandantes ni siquiera viven en nuestro país.

Yo “no” apelo, como en los medios masivos a la responsabilidad individual, no, no.Esa es una mentira liberal, la responsabilidad debe ser colectiva, comunitaria, porque  somos seres gregarios que vivimos en comunidad, y solo la responsabilidad de una comunidad organizada nos permitirá no colapsar el sistema sanitario, evitar una tragedia, salvar vidas y reconstruir nuestra patria.

PENSALO, PENSÁ EN LA MUERTE Y MILITÁ POR LA VIDA.

Fuente: https://identidadcolectiva.com.ar/la-muerte/


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