El futuro descansa en los trabajadores unidos y organizados

Transito el tramo final de vida. Si bien sólo es Dios el que fija la hora de la partida desde este mundo, cuando se ha caminado por el mismo durante más de tres cuartos de siglo, cabe suponer que ha de llegar la hora del descanso.

El General Perón, con quien tuve el privilegio de compartir la vida, en sus momentos más graves y difíciles, enfrentando insospechadas vicisitudes del destierro en Panamá, Venezuela y República Dominicana, solía reflexionar sobre la necesidad de estar siempre preparados para presentarse ante ese desconocido, pero insobornable tribunal al que nos llaman.

En esta etapa, debo agradecer a los compañeros trabajadores rurales, principalmente al compañero Gerónimo Venegas, secretario general de la UATRE, de las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas, y a todos de la nueva dirigencia quienes tomando el legado del General Perón, hacen al renacer de esta pasión argentina, para recuperar derechos y conquistas perdidas, mejor dicho, dejamos perder.

En el camino de estos años han quedado muchos que siendo dirigentes de las organizaciones, olvidaron sus responsabilidades. El costo de sostenerlos, es el alto precio pagado por los trabajadores, que desunidos y desorganizados, cargan la responsabilidad de esta tragedia que afecta a todos por igual. En el tiempo transcurrido, la CGT supo negociar con dirigentes vendibles o incapaces con los gobiernos de turno, la pérdida de dignidad y seguridad de la familia trabajadora, que tuvieron la complicidad de referentes políticos que se colocaron la camiseta justicialista, siendo los miserables que consumaron traición a la Patria, instalando la republiqueta pergeñada por el poder mundial en los finales de la segunda guerra mundial.

La renovación de cuadros, formados en la escuela y lucha peronista, con dirigentes que salidos de la Juventud Sindical son los que respondiendo al llamado de la historia, superando barreras, dan fuerza a las 62 Organizaciones Peronistas donde unidos y organizados, tal la consigna de Perón, han logrado recuperar la central obrera para rescatar al país del naufragio y proyectarla a su verdadero destino de grandeza.

Soy un hombre de Perón. Compartí el dolor, angustias y vi las lágrimas en ojos de nuestro Conductor. Junto con el compañero, suboficial Andrés López, somos los referentes vivos del pensamiento, proyecto y depositarios de las confidencias que hacen a este presente que supo advertir, como también somos los obligados de cumplir sus directivas de callar verdades, mantenidas ocultas o son motivo de distorsión. La mentira, la burla, el engaño, discurso de quienes han traicionado a la patria desde cargos a los que llegaron, no para cumplir el compromiso que contrajeron con el pueblo, pero si, para usarlo en sucias componendas, que estando en conocimiento de las mayorías, reclaman la reacción organizada de los trabajadores para asumir la responsabilidad de gobierno.

Señalaba Perón, que los trabajadores son los que han de salvar al país. Tarea depositada no en políticos de triste o desconocida trayectoria, sino en la dirigencia gremial que tomando las banderas de los nacidos en las organizaciones peronistas, como lo fueron José Ignacio Rucci y Lorenzo Mariano Miguel junto con los legendarios iniciadores del brazo político gremial peronista en 1957, son esperanza de nuestra Revolución Peronista que mantiene la deuda enorme con la Patria y Pueblo.

Castigado, pero no vencido. Con el grito de Perón que me quieren silenciar, he recuperado fuerzas, gracias a la participación y respaldo que me dan los Compañeros Trabajadores Rurales y la Juventud de las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas, quienes al igual que sus mayores, me permiten estar junto a ellos, a los que llevo el espíritu, el pensamiento, las directivas y la verdad de Perón.

Horas graves, difíciles, enfrentamos los argentinos. La unidad alcanzada en la nueva conducción de los trabajadores, impulsada precisamente por un dirigente de la talla de Gerónimo “Momo” Venegas, junto a otros nacidos de aquella Juventud Sindical Peronista, respaldan el programa de adoctrinamiento y capacitación de nuevos dirigentes, anticipando perspectivas de cambios que para beneficio de la Patria.

Los trabajadores no son gobierno. Gobierno ha de ser, cuando se logre la presencia del trabajador, hombres y mujeres peronistas, dentro de la conducción no solo gremial, sino en las estructuras del Gobierno. El proceso vivido con políticos incapaces de solventar alguna de las aspiraciones de los trabajadores, empecinados en mantenerse al margen de todo aire renovador que sirva para el bienestar de los humildes, que nos sirva de experiencia para recuperar confianzas y desechando la realidad que justifica el actual descreimiento del Pueblo ganado por la desilusión y desesperanza motivando estar marginado del proceso, soportando sus consecuencias.

Individuos que han estado ocupando posiciones legislativas a nivel nacional, provincial o municipal, diciéndose peronistas o surgidos tramposamente en el PJ, entreteniéndose en dictar leyes anodinas sin la menor interpretación de la acuciante realidad social, totalmente de espaldas, cuando no, en pugna con el medio en que debían ser aplicadas, por cuyas hendijas se filtraban no solamente las ambiciones de monopolios extranjeros que se han establecido, que han llegado a dominar casi por entero al país, sino, también, los apetitos de los traficantes de la opinión pública y los negociadores de la libertad, han hecho la realidad que debemos enfrentar.

Surge como esperanza la conducción del Movimiento, que está en las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas cuyo Secretario General es el Compañero Gerónimo Venegas. Enarbola las banderas del Peronismo. Hace referencia permanente a Perón y Evita. Ha sido cuadro activo de la heroica Resistencia Peronista de los años difíciles. Ha sido el hacedor de una organización que es ejemplo de cuanto Perón quería fueran los sindicatos. A su lado, compañeros de clara trayectoria, sin dualismo ideológico, asumen las responsabilidades en sus organizaciones que en unidad de concepción y acción ha de ser lo que permita el amanecer de una Nueva Argentina que disfrutaremos presentes y las futuras generaciones de conciudadanos.

Hay una luz que puede ser cierta, porque todo camino se hace al andar, como dice el poema. Así, como señalaba el General, que es verdad absoluta , seamos constructores inclaudicables del proyecto Peronista, demostrando con nuestra fuerza y acción, que Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.

Ramón Landajo

Un hombre de Perón
Author: Ramón Landajo

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