LO INÉDITO. (Para pensar en los bordes de lo sabido)

Umberto Eco plantea que tenemos los nombres, pero perdimos la cosa que nombran; sobre esta concepción tan amplia y profunda, permito hacerme partícipe siguiendo a los que saben, y afirmando que no transitamos una época de cambios, sino un cambio de época.

Son momentos de ruptura, de alteración. El mundo no es lo que era, ni volverá atrás.

El cachorro humano modelado en la arcilla de las instituciones de la Modernidad, aun sin faltarle rebeldía, ya no existe. Este joven divisaba un futuro y se preparaba para él. El joven actual, también con su rebeldía a cuestas no lo percibe, lo vive, lo sufre, lo actúa, es aquí y ahora.

De manera que, ante semejante divergencia, veo coherente que sus búsquedas sean disímiles. Pero si el joven no entiende las consignas, no interpreta los textos, los procesos más simples y a duras penas los mensajes, como manifesté en otro espacio de reflexión, podríamos preguntarnos si:

* Es porque la escuela de hoy es un espacio agotado?
* Es porque las prácticas docentes son parte del todo, un todo que por la velocidad de los tiempos no pudo ser resignificado?
* Es porque el Alumno abiertamente no quiere entender ni interpretar?
* Es porque la Educación en lo que a movilidad social ascendente se refiere, daba garantías y hoy, a la pobre nadie le firma un cheque en blanco?
* Es porque hoy más que nunca la Escuela legitima y reproduce desigualdades sociales?
* Es porque la primacía del mercado, las horas-hombre-trabajo y la necesidad de "cotizar" de los Padres, hacen que dejemos de ser socios en la formación de sus hijos, y consientan la cultura del "zafe"?
* Es porque decir que NO, genera más conflictos que decir que SI?
* Es porque la Educación debería "reparar las solidaridades dañadas" y no lo hace?

Inconscientemente, el joven registra el agotamiento del modelo a través de sentirse involucrado en algunos de los cuestionamientos a los que hice referencia. Transita una realidad que le propone todas la posibilidades (si está incluido obviamente), todas las libertades y todas las bondades del libre juego de oferta y demanda. Ahora bien "...en éste tiempo de plumaje blanco..." (desde una visión filosófico-ricotera) uno sabe que la realidad de mercado tiene mucho de canto de sirena.

El conocimiento hace cuestionar, genera incógnitas, y entre otras tantas cosas provee de la ductilidad necesaria para enfrentar determinados cambios. Como fiel representante de los formados con el antiguo paradigma, donde conocimiento no es igual a información (que no sé si es mejor o peor, lo cierto es que tuve y tengo ilusiones, creí y creo en el futuro y me parece algo muy valioso, es lo que me hace seguir en definitiva) aprecio que los "informados" no cuestionan, y me preocupa. De todos modos, podría ensayar alguna respuesta que creo tener, pero me parece más prudente y productivo que anclar en respuestas seguir cuestionándome.

Muchas gracias.


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