Breve biografía del cabo y doctor José de Jesús Martínez

José de Jesús Martínez era cabo de la Guardia Nacional de Panamá, el grado más bajo del escalafón . También era karateca y aviador. Le decían Chuchú, tenía una moto Harley Davison y le gustaban las fiestas, las mujeres y el ron.

Martínez fue uno de los guardaespaldas del general Omar Torrijos, hombre fuerte del país centroamericano desde 1969 hasta su muerte en 1981 en un sospechoso accidente aéreo. Y en algún momento se lo consideró "el suboficial más influyente de América".

Antes de convertirse en el cabo Martínez, Chuchú era poeta, dramaturgo, ensayista, cineasta y profesor universitario. Se había graduado en universidades europeas y tenía dos doctorados. Hablaba cinco o seis idiomas –incluyendo latín– y a lo largo de su vida escribió 37 libros.

Nicaragüense de nacimiento y panameño por adopción, un día de enero de 1974 Chuchú aterriza con su avioneta en la base militar de Río Hato –al centro-sur del país, frente al océano Pacífico– y se inscribe como aspirante a la Guardia Nacional. Tiene 45 años y se ha afeitado la espesa barba de clochard parisino. Durante el período de entrenamiento, en la pista sólo hay dos aviones: el del general Torrijos y el del recluta Martínez.

Para entonces, mientras los instructores lo hacen trotar, arrastrarse o tirar al blanco junto a muchachos de 18 o 20 años, Chuchú ya ha publicado unos cuantos libros de filosofía, teatro y poesía: Caifás (1961), El tema de la muerte en la filosofía de Santo Tomás (1962), Introducción a la lógica moderna (1962), Juicio Final (1962), Enemigos (1962), Aquí, ahora (1963), Poemas a ella (1963), Santos en espera de un milagro (1963), La retreta (1964), Amor no a ti, contigo (1965), Poemas a mí (1966), Amanecer de Ulises (1967), One way (1967), 0 y van 3 (1970), Teatro (1971).

El futuro suboficial ha estudiado en su adolescencia en un colegio militar de Nueva York. Después, en la Universidad Católica de Chile y en la Universidad de México. Tiene dos doctorados: uno en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y otro en Matemáticas por La Sorbona.

Hasta poco antes de ingresar a la Guardia, Chuchú Martínez es catedrático de Filosofía Marxista en la Universidad de Panamá. Y no sólo es militante de izquierda, sino que ha sido opositor a Torrijos, a quien en algún momento consideró como "un típico dictador latinoamericano más".

Fue en octubre de 1968, cuando el entonces teniente coronel Torrijos derrocó al folclórico tres veces presidente electo Arnulfo Arias. Resistente al golpe junto con otros universitarios, Chuchú relatará dos décadas después que cantó "el himno nacional llorando por los efectos de los gases lacrimógenos". Después, pierde su trabajo en la Universidad de Panamá y se va a dar clases a la de Honduras, donde se exilia.

Todo esto lo sabe Torrijos, que aquella mañana de enero de 1974, ante mil reclutas formados en silencio en la plaza de armas de la base de Río de Hato, le dice:

– ¡Critíquenos! ¡Critíquenos todo lo que quiera! ¡Pero venga a conocernos! ¡Vamos a ver si aguanta! ¡Vamos a ver si todavía está aquí cuando yo regrese!

"Esta agresividad me pareció injusta", escribirá Chuchú en su libro Mi General Torrijos, publicado en 1987. "Es verdad que yo no era torrijista todavía, pero tampoco era ya anti torrijista. La cosa es que el General se iba de viaje a la Argentina... Él me estaba retando y yo aceptaba el reto".

El general viaja a Buenos Aires en visita oficial y se entrevista con su viejo amigo Juan Perón. En 1956 el tres veces presidente argentino había estado exiliado en Panamá y el jefe de su custodia era el entonces teniente Torrijos.

Y cuando el general regresa, Chuchú todavía está ahí. Sigue estando varios años más: se convierte en su guardaespaldas, ayudante, asesor, traductor y confidente. Revista en las tropas especiales creadas por Torrijos y conocidas como Machos e' Monte.

Cuando el Comando Sur de Estados Unidos establecido en la Zona del Canal de Panamá decide hacer maniobras militares para exhibir su poderío y las denomina "Operación Furia Negra", el general responde con sus propios ejercicios militares del otro lado de la cerca y las nombra, literalmente, "Operación ¡uy, uy, uy, qué miedo!".

Van juntos a Libia y Europa. Chuchú es el traductor oficial. Asiste a la ceremonia más trascendente de la historia de Panamá: la firma en Washington de los tratados Torrijos-Carter que permitirán recuperar el Canal en el 2000. Publica una antología de documentos sobre el Canal, que firma como "Cabo y Doctor José de Jesús Martínez". Participa en delicadas misiones secretas. Vuela a Honduras, Nicaragua y Belice, negocia con insurgentes colombianos y salvadoreños, lleva miles de dólares, traslada armas y líderes guerrilleros. En El Vaticano se entrevistan con el Papa y Torrijos lo presenta como ministro de Defensa... Después, asciende a sargento.

El general y el sargento aprenden uno del otro. El suboficial de formación marxista leninista asimila las enseñanzas del comandante en jefe, intuitivamente populista. Poco a poco, comprende de qué se trata la cuestión nacional. A lo largo de siete años conviven diariamente, viajan, trabajan, discuten, discrepan y complotan, pero nunca se tutean.

Chuchú se hace amigo del escritor británico Graham Greene, que viaja varias veces a Panamá porque está escribiendo una biografía sobre Torrijos. Greene es católico y Martínez es ateo. Ambos se enfrascan en interminables discusiones sobre la existencia o no existencia de Dios. El libro termina siendo más una historia del sargento que del general.

Extraño ateísmo el del izquierdista Martínez. En Mi General Torrijos escribe: "Una de las maneras de querer a una persona, es haciendo que los demás también la quieran, compartiéndola con los demás, como si de esa forma el pedazo de cariño que nos toca fuese mayor. Lo dijo un santo: el que más da, más tiene, matemáticas de Dios".

El 31 de julio de 1981 Torrijos muere probablemente asesinado por la CIA. Poco después el sargento Martínez solicita su retiro de la Guardia Nacional. Le otorgan el grado de teniente para que pueda tener una jubilación más o menos digna. Nuevamente se deja crecer la barba, adquiere el aspecto de un Hemingway tropical, vuelve a escribir.

Chuchú tuvo varias parejas. Cuentan que poco antes de fallecer en 1991, a los 61 años, intenta recordar cuántos hijos tiene de distintas relaciones. Calcula que son diez, pero no está seguro. Se le mezclan los suyos con los que son hijos de matrimonios anteriores de sus mujeres y a los que considera como propios.

* * *

En 1983 la periodista Stella Calloni me presenta en Nicaragua a la joven cónsul panameña Luz Lescure, diplomática de carrera y sensible poetisa. Y poco tiempo después Luz me presenta a Chuchú. La charla se prolonga más allá de una botella y media de whisky. Vuelvo a verlo en México en 1990 y me regala su libro de poemas Ars Amandi. No puedo recordar si es en esa ocasión o antes, en Managua, que me dice algo increíble:

– Toda la vida he sido un mediocre. Como piloto, nunca volé un avión de gran envergadura. Como karateca, sólo fui cinturón marrón. Como militar, apenas llegué a sargento... Y nunca hice el curso de paracaidismo.

Desde muchos años antes, este hombre –filósofo, políglota, poeta, miliciano– ya era una leyenda viviente en toda América Central. Pero aquí sigue siendo un total desconocido para nuestros intelectuales a la carta conferenciólogos, afiliados al club del elogio mutuo, la premiación recíproca y las escaramuzas a los codazos para salir en la fotografía, cultores orales de un concepto de Patria Grande que en la práctica no excede los límites municipales.

Por cierto, la mejor foto de José de Jesús Martínez no es la de sus clases magistrales, reconocimientos nacionales e internacionales, viajes por el mundo. Su mejor imagen está registrada en un afiche de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá: besa a un niño durante un viaje para resolver necesidades de poblaciones campesinas.

El sociólogo, periodista y dramaturgo panameño Raúl Leis –otro amigo, fallecido en abril de este año– lo recuerda así: "Aun estando cerca del poder, Chuchú no pelechó, ni se enriqueció. Aun poseyendo prestigio y premios literarios, no dejó de ser accesible. Chuchú era muchas veces una imagen fugaz de una barba blanca en motocicleta pasando raudo bajo la lluvia".

Y Stella Calloni, que lo conoció mucho más que yo, le dedica estas líneas simples y precisas: "Murió el 27 de enero, en Panamá, en un barrio popular, rodeado por su última familia, la única con que construyó una casa, un lugar. Pero él estaba solo como siempre vivió. Fue imperfectamente humano, amigo sin dobleces, niño cruel, hombre amantísimo que odiaba la rutina, como odiaba los pies atrapados en la tierra, no sobre la tierra. Amante eterno, sin amor. Padre de hijos propios y ajenos. Un escritor que se avergonzaba de su cultura y de su erudición, que hablaba como un soldado raso y salía a caminar con un amigo bajo una noche estrellada".

 


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Actualidad desde una concepción peronista

  • La Patria está vivita y coleando

    panchopestanha"La Patria es un peligro que florece.
    Niña y tentada por su hermoso viento,
    necesario es vestirla con metales de guerra
    y calzarla de acero para el baile
    del laurel y la muerte".

    Leopoldo Marechal

    Ciertas afirmaciones suelen esconder prejuicios inconfesables y, aunque se pretenda disimularlos, a veces emergen de los textos con prístina nitidez. Tal es el caso de la columna aparecida en Clarín el 24 de junio de 2012 bajo el título "Moyano, Cristina, Vandor y Perón" donde la periodista Susana Viau - entre otras consideraciones relacionadas con el conflicto entre el gobierno nacional y el titular de la central sindical - sostuvo que Gabriel Mariotto "... portavoz del comité de crisis, batía récords oratorios con la palabra "patria". A ella, a "la patria" regresaba de apuro la Presidente; el conflicto de los transportistas de combustibles le ocasionaba "un gran dolor de cabeza a la patria. La patria de Mariotto tiene jaquecas, viaja en ómnibus, conduce automóviles, se ducha y cocina: no es un concepto, es un ser vivo. El pensamiento del vicegobernador, además de nacional y popular, es organicista".

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  • La inteligentzia

    facundomoyanoCon el nacimiento del Peronismo y su proceso de transformación revolucionario, que conquistó la Justicia Social e incorporó a los trabajadres como pilar fundamental de la Patria, también nació un sector de la clase media que se sintió agredido por el avance de los trabajadores, los descamisados y los más postergados en la vida política del país. " LA INTELLIGENTIZIA ", desde el profesor universitario, al maestro de escuela, pasando por el grueso de los profesionales, PERIODISTAS, artístas, se resintió en su subjetividad de depositario de la "CULTURA" y fabricó una interpretación a la medida de sus aptitudes, de IZQUIERDA a DERECHA y sin que sus diferecncias doctrinarias impidieran la unanimidad del pensamiento.

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  • Ante las críticas de La Nación y

    Ante las críticas de La Nación y "académicos " al Instituto Nacional Manuel Dorrego

    Leí atentamente las notas de La Nación sobre su preocupación por la existencia del Instituto Nacional Manuel Dorrego. También la (acertada) respuesta de Araceli Bellota, la reafirmación de Pacho O' Donnell de nuestro Instituto, escuché los (certeros) comentarios de Hernán Brienza por radio, y hasta tuve la ingrata tarea de leer los comentarios vomitivos de los lectores de La Nación digital, propios de épocas de capucha y aceite de ricino ... Y creo que:

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  • Ni indignado, ni sorprendido: "disipado". (RESPECTO A LA CRITICAS APARECIDAS EN EL PERIÓDICO "LA NACIÓN" AL INSTITUTO "MANUEL DORREGO" )

    panchopestanhaMuchachos y muchachas:

    La verdad es que como abandoné hace tiempo la costumbre de leer los periódicos y de escuchar las radios porteñas, ya que en razón  de su matriz compulsiva y alienante, hubo un tiempo en que mi analista me recetó una pastillita terminada en "zepan", me enteré por vuestros respectivos correos, y por un llamado de Araceli, respecto de las sendas notas publicados en esa añeja y vetusta tribuna de doctrina que debe costar al rededor de cinco pesos (prometo mañana consultar al canillita de la esquina).

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  • CLAUDIO DIAZ Y LA “DILLETIZACION DEL PERONISMO”

    CLAUDIO DIAZ Y LA “DILLETIZACION DEL PERONISMO”

    Claudio Díaz ya no está entre nosotros. Esta es una verdad que aunque lastime en lo profundo del alma resulta a las luces irremediable. Pero a diferencia de otras ausencias, la de Claudio se ha transmutado en aquel tipo de presencias que nos aleccionan y nos impulsan a continuar con la lucha entablada. Es presencia por el aliento eterno de sus convicciones, de su autenticidad, de su coherencia, de su fe, de su militancia, de su humildad, y por qué no, de sus obsesiones, pero no de aquellas que enmudecen y paralizan, sino de las que excitan y desafían.

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  • Hay que matar a Perón

    Los que transitamos fervorosamente el camino signado por la politica Peronista, o los que de alguna forma adhirieron al objetivo propuesto por el General Perón, donde sobre una condición filosófica doctrinaria planificada, la Nación se preparara para realizarse en un gran país, sabemos que de alguna forma, para que esto no ocurra: HAY QUE MATAR A PERON.

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  • La autorreflexión como dimensión del Pensamiento Nacional y Latinoamericano

    La autorreflexión como dimensión del Pensamiento Nacional y Latinoamericano

    Introducción

    La Autorreflexión en Pensamiento Nacional y Latinoamericano integra una las “7 Dimensiones”[1] que fueron propuestas y sistematizadas por Francisco Pestanha y otros colegas con el objetivo de exponer los principales vectores epistemológicos que caracterizaron la obra de numerosos pensadores y pensadoras regionales.

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  • No hay bala que pueda con la mística

    No hay bala que pueda con la mística

    El presidente venezolano murió víctima de un penoso mal. Una enfermedad de nombre pequeño terminó con un gran hombre. 

    El 5 de marzo empezaron los análisis: se verá el trámite constitucional para llamar a elecciones; cómo jurará Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Venezolana;  se especulará con la candidatura del vicepresidente Nicolás Maduro; se seguirá atentamente el accionar de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FAN); cual es el futuro del Partido Socialista Unido de Venezuela; y qué rol jugará Henrique Capriles y la oposición venezolana. Pero antes está el dolor de un pueblo por la pérdida de su líder, algo que en Argentina conocemos repetidas veces.

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  • La Muerte

    La Muerte

    La muerte ha suscitado el análisis del ser humano desde el principio de los tiempos, es por su inevitabilidad un hecho que atraviesa a todas las culturas.

    Todas ellas la han tratado de entender, darle un sentido, evitarla, en fin, la convivencia con la muerte ha sido y sigue siendo un elemento fundamental e inquietante para las personas.

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  • DE LA REFLEXIÓN CRÍTICA, INDIVIDU@S Y COLECTIV@S.

    DE LA REFLEXIÓN CRÍTICA, INDIVIDU@S Y COLECTIV@S.

    (Carta Segunda a Luis Villoro en el Intercambio Epistolar sobre Ética y Política)


    Abril del 2011.

    “Si en el cielo hay unanimidad, apartadme un lugar en el infierno”
    (SupMarcos. Instrucciones para mi muerte II)


    I.- LA PROSA DE LA CALAVERA.

    Don Luis:

    Salud y saludos maestro. Esperamos de veras que se encuentre mejor de salud y que la palabra sea como esos remedios caseros que alivian aunque nadie sabe cómo.

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  • La lección de Libia para los Latinoamericanos

    La lección de Libia para los Latinoamericanos

    Hasta febrero de este año parecía que el hombre fuerte de Libia: Muamar el Gadafi, el "guía" de la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista nombre oficial del Estado de Libia, que había logrado superar los embate de las revoluciones árabes en el norte de África y en Oriente Medio que derribaron a "dos viejos dictadores seudos democráticos": Ben Ali de Túnez y Hosni Mubarak de Egipto ambos apoyados por los EE.UU. y Europa en Túnez y Egipto respectivamente, que cumplían ampliamente con el un brutal pero sencillo ejercicio de la realpolik de las potencias occidentales: individuos que recurren a métodos repugnantes y son éticamente detestable, pero que enfrenta a nuestros enemigos con mucha eficacia, y eso nos viene tan bien que resulta razonable hacer la vista gorda ante sus desmanes.

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