20 de noviembre de 1845: "La memoria es un arma cargada de futuro"

Si bien las vueltas de la vida, hacen que esté un poco "perdido" en el contacto con Uds. por razones laborales, no quiero dejar pasar la oportunidad de escribir mis sentimientos en un nuevo y doloroso aniversario de la masacre del 16 de junio de 1955.

Otro golpe como tantos de la oligarquía asesina. Y creo que no es malo recordar..... recordar que llamaron "Campaña al Desierto" a lo que no era desierto, sino falta de rubios occidentales; y que fue, es y será malo lo que tenga color latinoamericano.

Pegaron donde más le dolió al Líder: Su pueblo.

Un pueblo que por fin había sido interpretado, y nada menos que por un Soldado, un Soldado al que llamó "Mi General"!!!

Qué cosa de locos!!!

Un Líder que como pocos, supo ganar la buena fe de los hombres de buena fe....Y a tal punto llegó el odio???. Si compañeros!!!. A tal punto fueron y seremos odiados los que queremos una Patria con igualdad de oportunidades.

A tal punto quieren éstos cerdos la exclusividad elitista y a tal punto llega su odio.

CIPAYOS GENOCIDAS: El pueblo peronista no olvida y haremos lo imposible por que los que nos sigan tampoco olviden.

Me llena el corazón escuchar y escuchar el discurso de Perón, tan prudente y moderado ante semejante fundamentalismo.

Pero no crean vendepatrias que esta moderación y prudencia se llama perdón.

El domingo 20 de noviembre la prensa de Buenos Aires recordó que 60 años antes comenzaron en Alemania los juicios de Nüremberg y que, tres décadas atrás, murió el dictador Francisco Franco en España.

Independientemente de que la derrota del nazismo puso fin a una gran tragedia europea, esos juicios fueron la farsa más dantesca de la que se tenga registro en la historia del siglo XX. Algún día habrá que sentar en el banquillo a ciertos herederos actuales de aquellos jueces, jurados, fiscales y testigos de cargo, los que hoy ejecutan un lento y sistemático holocausto neoliberal contra el Tercer Mundo.

El destino de Argentina no se selló en Stalingrado, bajo el Arco del Triunfo de París o en las ruinas de la Cancillería en Berlín. Mucho menos en el Palacio del Escorial, al norte de Madrid.

Por eso lo llamativo de este domingo que pasó fue que a ningún columnista "políticamente correcto" de diario, revista, radio o televisión se le ocurrió mencionar que el 20 de noviembre de 1845 se libró en Argentina la batalla de la Vuelta de Obligado.

Fue un desigual enfrentamiento de criollos contra una flota pirata anglo-francesa, "coalición de la libertad" de la época, como la que hoy permanece en Afganistán e Irak -y antes en Somalia- dirigida por Estados Unidos. Algo que se les olvida, incluso, a varios analistas, politólogos y "cientistas sociales" enrolados en el progresismo light.

El combate estalla en un recodo del Río Paraná. Comienza a las ocho y media de la mañana, y concluye a las cuatro de la tarde, cuando la artillería argentina -apenas 30 cañones de bajo calibre- ya no tiene proyectiles. Dos mil 200 hombres, entre soldados regulares y gauchos voluntarios, dirigidos por el general Lucio N. Mansilla -padre de Lucio V. Mansilla, también militar y escritor, autor de Una expedición a los indios ranqueles- enfrentan a los invasores.

En 1845, el brigadier general Juan Manuel de Rosas gobernaba la Confederación Argentina. La escuadra anglo-francesa, integrada por 11 buques de guerra y 40 barcos mercantes, había invadido aguas territoriales desde principios de noviembre, con el pretexto de "atenuar" las tensiones entre Buenos Aires y Montevideo. Como más de un siglo después harán con los hutus y tutsis en Burundi y con los chiitas y sunnitas en Irak.

El verdadero objetivo de Gran Bretaña y Francia es navegar libremente por el Río de la Plata y los ramales interiores pertenecientes a su cuenca. Los invasores quieren abrir una comunicación directa con Paraguay y, en el trayecto, tener acceso a los mercados de las provincias ribereñas para vender sus productos. Los dos países cuentan con el visto bueno de los unitarios, enemigos a muerte de los federales encabezados por Rosas.

En 1843, Florencio Varela había solicitado, como representante de los unitarios en Europa, la intervención armada anglo-francesa. En septiembre de 1845, ambas potencias declararon el bloqueo a Buenos Aires.

Los criollos se instalan en un paraje conocido como la Vuelta de Obligado (entre los pueblos de San Pedro y Ramallo, hoy provincia de Buenos Aires), donde el río Paraná tiene 700 metros de ancho y una curva muy marcada que dificulta la navegación a vela. La artillería enemiga triplica a la de los defensores y, además, es de mayor poder: 99 cañones de calibres 24 y 80.

Mansilla ordena tender de una orilla a la otra tres gruesas cadenas montadas sobre 24 botes. La barrera está custodiada por Republicano, el único barquito de guerra nacional.

Durante esas ocho horas de combate los argentinos sufren la peor parte: 250 muertos, 400 heridos y 21 cañones destruidos. El propio general Mansilla es lesionado en el estómago por esquirlas de metralla al dirigir una de las cargas. Los atacantes incendian las lanchas que sostienen las cadenas. Cuando el capitán del Republicano ve que no puede enfrentar a las naves enemigas, ordena a su tripulación abandonar el buque y lo hace explotar en el medio del río para dificultar el avance enemigo.

Ingleses y franceses sufren, en comparación, pocas bajas: 26 muertos y 86 heridos. Pero los daños en sus buques obligan a la escuadra a permanecer 40 días en la Vuelta de Obligado para repararlos. Su triunfo es relativo: logran pasar pero fracasan en su intento de ocupar las costas. Y los barcos mercantes no venden un solo producto.

Las noticias del desigual combate se divulgan por todo el continente. Los gobiernos de Chile y Brasil, hasta entonces adversos a Rosas, manifiestan su apoyo a la Confederación Argentina. La prensa de Estados Unidos, país entonces considerado cuna de la democracia americana, elogia al caudillo federal. El general unitario Martiniano Chilavert ofrece unirse a los federales para combatir a "los enemigos europeos".

Otro unitario, Rafael Hernández, hermano del autor de Martín Fierro, describe el enfrentamiento con admiración, dejando de lado intereses partidistas: "Los jefes vencedores al elevar el parte oficial a sus respectivos gobiernos, hacían elogios muy honrosos del valor y perseverancia a nuestros bravos, que morían dando vivas entusiastas a la independencia americana (...). Aquel día fue un verdadero triunfo para las armas de Buenos Aires, por el valor heroico que desplegaron nuestros guerreros, y como combate naval, es uno de los más grandes y gloriosos que se registran".

El historiador Ernesto Palacio afirma en su Historia de la Argentina (1515-1943): "Todas las provincias, con sus gobernadores y legisladores, se pronunciaron contra la agresión y ofrecieron sus contingentes para resistir. El glorioso general San Martín escribía desde su retiro poniendo su espada y su persona al servicio de la nación y felicitaba al gobernador de Buenos Aires como defensor de la Independencia Americana".

El conflicto causa grandes pérdidas comerciales a las dos potencias europeas, que deciden iniciar negociaciones de paz en forma separada. Inglaterra firma un tratado el 24 de noviembre de 1849 y Francia el 31 de agosto del año siguiente.

La ley Nº 20.770 establece el 20 de noviembre como Día de la Soberanía. No obstante, los historiadores oficiales -reacios a la controvertida figura de Juan Manuel de Rosas- continúan minimizando hasta el día de hoy el combate de la Vuelta de Obligado. La fecha no se conmemora en escuelas primarias ni colegios secundarios. Los actuales comunicadores siguen ese ejemplo: prefieren recordar los juicios de Nüremberg y la muerte de Franco.

No se debe permitir más que los historiadores que escamotearon el pasado y los analistas light que distorsionan el presente nos roben el futuro. Se debe continuar dando testimonio hasta que la verdad nos haga libres. Hoy la memoria es un arma cargada de futuro.

Si bien las vueltas de la vida, hacen que esté un poco “perdido” en el contacto con Uds. por razones laborales, no quiero dejar pasar la oportunidad de escribir mis sentimientos en un nuevo y doloroso aniversario de la masacre del 16 de junio de 1955.

Otro golpe como tantos de la oligarquía asesina. Y creo que no es malo recordar..... recordar que llamaron “Campaña al Desierto” a lo que no era desierto, sino falta de rubios occidentales; y que fue, es y será malo lo que tenga color latinoamericano.

Pegaron donde más le dolió al Líder: Su pueblo.

Un pueblo que por fin había sido interpretado, y nada menos que por un Soldado, un Soldado al que llamó “Mi General”!!!

Qué cosa de locos!!!

Un Líder que como pocos, supo ganar la buena fe de los hombres de buena fe....Y a tal punto llegó el odio???. Si compañeros!!!. A tal punto fueron y seremos odiados los que queremos una Patria con igualdad de oportunidades.

A tal punto quieren éstos cerdos la exclusividad elitista y a tal punto llega su odio.

CIPAYOS GENOCIDAS: El pueblo peronista no olvida y haremos lo imposible por que los que nos sigan tampoco olviden.

Me llena el corazón escuchar y escuchar el discurso de Perón, tan prudente y moderado ante semejante fundamentalismo.

Pero no crean vendepatrias que esta moderación y prudencia se llama perdón.

El domingo 20 de noviembre la prensa de Buenos Aires recordó que 60 años antes comenzaron en Alemania los juicios de Nüremberg y que, tres décadas atrás, murió el dictador Francisco Franco en España.

Independientemente de que la derrota del nazismo puso fin a una gran tragedia europea, esos juicios fueron la farsa más dantesca de la que se tenga registro en la historia del siglo XX. Algún día habrá que sentar en el banquillo a ciertos herederos actuales de aquellos jueces, jurados, fiscales y testigos de cargo, los que hoy ejecutan un lento y sistemático holocausto neoliberal contra el Tercer Mundo.

El destino de Argentina no se selló en Stalingrado, bajo el Arco del Triunfo de París o en las ruinas de la Cancillería en Berlín. Mucho menos en el Palacio del Escorial, al norte de Madrid.

Por eso lo llamativo de este domingo que pasó fue que a ningún columnista "políticamente correcto" de diario, revista, radio o televisión se le ocurrió mencionar que el 20 de noviembre de 1845 se libró en Argentina la batalla de la Vuelta de Obligado.

Fue un desigual enfrentamiento de criollos contra una flota pirata anglo-francesa, "coalición de la libertad" de la época, como la que hoy permanece en Afganistán e Irak -y antes en Somalia- dirigida por Estados Unidos. Algo que se les olvida, incluso, a varios analistas, politólogos y "cientistas sociales" enrolados en el progresismo light.

El combate estalla en un recodo del Río Paraná. Comienza a las ocho y media de la mañana, y concluye a las cuatro de la tarde, cuando la artillería argentina -apenas 30 cañones de bajo calibre- ya no tiene proyectiles. Dos mil 200 hombres, entre soldados regulares y gauchos voluntarios, dirigidos por el general Lucio N. Mansilla -padre de Lucio V. Mansilla, también militar y escritor, autor de Una expedición a los indios ranqueles- enfrentan a los invasores.

En 1845, el brigadier general Juan Manuel de Rosas gobernaba la Confederación Argentina. La escuadra anglo-francesa, integrada por 11 buques de guerra y 40 barcos mercantes, había invadido aguas territoriales desde principios de noviembre, con el pretexto de "atenuar" las tensiones entre Buenos Aires y Montevideo. Como más de un siglo después harán con los hutus y tutsis en Burundi y con los chiitas y sunnitas en Irak.

El verdadero objetivo de Gran Bretaña y Francia es navegar libremente por el Río de la Plata y los ramales interiores pertenecientes a su cuenca. Los invasores quieren abrir una comunicación directa con Paraguay y, en el trayecto, tener acceso a los mercados de las provincias ribereñas para vender sus productos. Los dos países cuentan con el visto bueno de los unitarios, enemigos a muerte de los federales encabezados por Rosas.

En 1843, Florencio Varela había solicitado, como representante de los unitarios en Europa, la intervención armada anglo-francesa. En septiembre de 1845, ambas potencias declararon el bloqueo a Buenos Aires.

Los criollos se instalan en un paraje conocido como la Vuelta de Obligado (entre los pueblos de San Pedro y Ramallo, hoy provincia de Buenos Aires), donde el río Paraná tiene 700 metros de ancho y una curva muy marcada que dificulta la navegación a vela. La artillería enemiga triplica a la de los defensores y, además, es de mayor poder: 99 cañones de calibres 24 y 80.

Mansilla ordena tender de una orilla a la otra tres gruesas cadenas montadas sobre 24 botes. La barrera está custodiada por Republicano, el único barquito de guerra nacional.

Durante esas ocho horas de combate los argentinos sufren la peor parte: 250 muertos, 400 heridos y 21 cañones destruidos. El propio general Mansilla es lesionado en el estómago por esquirlas de metralla al dirigir una de las cargas. Los atacantes incendian las lanchas que sostienen las cadenas. Cuando el capitán del Republicano ve que no puede enfrentar a las naves enemigas, ordena a su tripulación abandonar el buque y lo hace explotar en el medio del río para dificultar el avance enemigo.

Ingleses y franceses sufren, en comparación, pocas bajas: 26 muertos y 86 heridos. Pero los daños en sus buques obligan a la escuadra a permanecer 40 días en la Vuelta de Obligado para repararlos. Su triunfo es relativo: logran pasar pero fracasan en su intento de ocupar las costas. Y los barcos mercantes no venden un solo producto.

Las noticias del desigual combate se divulgan por todo el continente. Los gobiernos de Chile y Brasil, hasta entonces adversos a Rosas, manifiestan su apoyo a la Confederación Argentina. La prensa de Estados Unidos, país entonces considerado cuna de la democracia americana, elogia al caudillo federal. El general unitario Martiniano Chilavert ofrece unirse a los federales para combatir a "los enemigos europeos".

Otro unitario, Rafael Hernández, hermano del autor de Martín Fierro, describe el enfrentamiento con admiración, dejando de lado intereses partidistas: "Los jefes vencedores al elevar el parte oficial a sus respectivos gobiernos, hacían elogios muy honrosos del valor y perseverancia a nuestros bravos, que morían dando vivas entusiastas a la independencia americana (…). Aquel día fue un verdadero triunfo para las armas de Buenos Aires, por el valor heroico que desplegaron nuestros guerreros, y como combate naval, es uno de los más grandes y gloriosos que se registran".

El historiador Ernesto Palacio afirma en su Historia de la Argentina (1515-1943): "Todas las provincias, con sus gobernadores y legisladores, se pronunciaron contra la agresión y ofrecieron sus contingentes para resistir. El glorioso general San Martín escribía desde su retiro poniendo su espada y su persona al servicio de la nación y felicitaba al gobernador de Buenos Aires como defensor de la Independencia Americana".

El conflicto causa grandes pérdidas comerciales a las dos potencias europeas, que deciden iniciar negociaciones de paz en forma separada. Inglaterra firma un tratado el 24 de noviembre de 1849 y Francia el 31 de agosto del año siguiente.

La ley Nº 20.770 establece el 20 de noviembre como Día de la Soberanía. No obstante, los historiadores oficiales -reacios a la controvertida figura de Juan Manuel de Rosas- continúan minimizando hasta el día de hoy el combate de la Vuelta de Obligado. La fecha no se conmemora en escuelas primarias ni colegios secundarios. Los actuales comunicadores siguen ese ejemplo: prefieren recordar los juicios de Nüremberg y la muerte de Franco.

No se debe permitir más que los historiadores que escamotearon el pasado y los analistas light que distorsionan el presente nos roben el futuro. Se debe continuar dando testimonio hasta que la verdad nos haga libres. Hoy la memoria es un arma cargada de futuro.

Si bien las vueltas de la vida, hacen que esté un poco "perdido" en el contacto con Uds. por razones laborales, no quiero dejar pasar la oportunidad de escribir mis sentimientos en un nuevo y doloroso aniversario de la masacre del 16 de junio de 1955.

Otro golpe como tantos de la oligarquía asesina. Y creo que no es malo recordar..... recordar que llamaron "Campaña al Desierto" a lo que no era desierto, sino falta de rubios occidentales; y que fue, es y será malo lo que tenga color latinoamericano.

Pegaron donde más le dolió al Líder: Su pueblo.

Un pueblo que por fin había sido interpretado, y nada menos que por un Soldado, un Soldado al que llamó "Mi General"!!!

Qué cosa de locos!!!

Un Líder que como pocos, supo ganar la buena fe de los hombres de buena fe....Y a tal punto llegó el odio???. Si compañeros!!!. A tal punto fueron y seremos odiados los que queremos una Patria con igualdad de oportunidades.

A tal punto quieren éstos cerdos la exclusividad elitista y a tal punto llega su odio.

CIPAYOS GENOCIDAS: El pueblo peronista no olvida y haremos lo imposible por que los que nos sigan tampoco olviden.

Me llena el corazón escuchar y escuchar el discurso de Perón, tan prudente y moderado ante semejante fundamentalismo.

Pero no crean vendepatrias que esta moderación y prudencia se llama perdón.

El domingo 20 de noviembre la prensa de Buenos Aires recordó que 60 años antes comenzaron en Alemania los juicios de Nüremberg y que, tres décadas atrás, murió el dictador Francisco Franco en España.

Independientemente de que la derrota del nazismo puso fin a una gran tragedia europea, esos juicios fueron la farsa más dantesca de la que se tenga registro en la historia del siglo XX. Algún día habrá que sentar en el banquillo a ciertos herederos actuales de aquellos jueces, jurados, fiscales y testigos de cargo, los que hoy ejecutan un lento y sistemático holocausto neoliberal contra el Tercer Mundo.

El destino de Argentina no se selló en Stalingrado, bajo el Arco del Triunfo de París o en las ruinas de la Cancillería en Berlín. Mucho menos en el Palacio del Escorial, al norte de Madrid.

Por eso lo llamativo de este domingo que pasó fue que a ningún columnista "políticamente correcto" de diario, revista, radio o televisión se le ocurrió mencionar que el 20 de noviembre de 1845 se libró en Argentina la batalla de la Vuelta de Obligado.

Fue un desigual enfrentamiento de criollos contra una flota pirata anglo-francesa, "coalición de la libertad" de la época, como la que hoy permanece en Afganistán e Irak -y antes en Somalia- dirigida por Estados Unidos. Algo que se les olvida, incluso, a varios analistas, politólogos y "cientistas sociales" enrolados en el progresismo light.

El combate estalla en un recodo del Río Paraná. Comienza a las ocho y media de la mañana, y concluye a las cuatro de la tarde, cuando la artillería argentina -apenas 30 cañones de bajo calibre- ya no tiene proyectiles. Dos mil 200 hombres, entre soldados regulares y gauchos voluntarios, dirigidos por el general Lucio N. Mansilla -padre de Lucio V. Mansilla, también militar y escritor, autor de Una expedición a los indios ranqueles- enfrentan a los invasores.

En 1845, el brigadier general Juan Manuel de Rosas gobernaba la Confederación Argentina. La escuadra anglo-francesa, integrada por 11 buques de guerra y 40 barcos mercantes, había invadido aguas territoriales desde principios de noviembre, con el pretexto de "atenuar" las tensiones entre Buenos Aires y Montevideo. Como más de un siglo después harán con los hutus y tutsis en Burundi y con los chiitas y sunnitas en Irak.

El verdadero objetivo de Gran Bretaña y Francia es navegar libremente por el Río de la Plata y los ramales interiores pertenecientes a su cuenca. Los invasores quieren abrir una comunicación directa con Paraguay y, en el trayecto, tener acceso a los mercados de las provincias ribereñas para vender sus productos. Los dos países cuentan con el visto bueno de los unitarios, enemigos a muerte de los federales encabezados por Rosas.

En 1843, Florencio Varela había solicitado, como representante de los unitarios en Europa, la intervención armada anglo-francesa. En septiembre de 1845, ambas potencias declararon el bloqueo a Buenos Aires.

Los criollos se instalan en un paraje conocido como la Vuelta de Obligado (entre los pueblos de San Pedro y Ramallo, hoy provincia de Buenos Aires), donde el río Paraná tiene 700 metros de ancho y una curva muy marcada que dificulta la navegación a vela. La artillería enemiga triplica a la de los defensores y, además, es de mayor poder: 99 cañones de calibres 24 y 80.

Mansilla ordena tender de una orilla a la otra tres gruesas cadenas montadas sobre 24 botes. La barrera está custodiada por Republicano, el único barquito de guerra nacional.

Durante esas ocho horas de combate los argentinos sufren la peor parte: 250 muertos, 400 heridos y 21 cañones destruidos. El propio general Mansilla es lesionado en el estómago por esquirlas de metralla al dirigir una de las cargas. Los atacantes incendian las lanchas que sostienen las cadenas. Cuando el capitán del Republicano ve que no puede enfrentar a las naves enemigas, ordena a su tripulación abandonar el buque y lo hace explotar en el medio del río para dificultar el avance enemigo.

Ingleses y franceses sufren, en comparación, pocas bajas: 26 muertos y 86 heridos. Pero los daños en sus buques obligan a la escuadra a permanecer 40 días en la Vuelta de Obligado para repararlos. Su triunfo es relativo: logran pasar pero fracasan en su intento de ocupar las costas. Y los barcos mercantes no venden un solo producto.

Las noticias del desigual combate se divulgan por todo el continente. Los gobiernos de Chile y Brasil, hasta entonces adversos a Rosas, manifiestan su apoyo a la Confederación Argentina. La prensa de Estados Unidos, país entonces considerado cuna de la democracia americana, elogia al caudillo federal. El general unitario Martiniano Chilavert ofrece unirse a los federales para combatir a "los enemigos europeos".

Otro unitario, Rafael Hernández, hermano del autor de Martín Fierro, describe el enfrentamiento con admiración, dejando de lado intereses partidistas: "Los jefes vencedores al elevar el parte oficial a sus respectivos gobiernos, hacían elogios muy honrosos del valor y perseverancia a nuestros bravos, que morían dando vivas entusiastas a la independencia americana (...). Aquel día fue un verdadero triunfo para las armas de Buenos Aires, por el valor heroico que desplegaron nuestros guerreros, y como combate naval, es uno de los más grandes y gloriosos que se registran".

El historiador Ernesto Palacio afirma en su Historia de la Argentina (1515-1943): "Todas las provincias, con sus gobernadores y legisladores, se pronunciaron contra la agresión y ofrecieron sus contingentes para resistir. El glorioso general San Martín escribía desde su retiro poniendo su espada y su persona al servicio de la nación y felicitaba al gobernador de Buenos Aires como defensor de la Independencia Americana".

El conflicto causa grandes pérdidas comerciales a las dos potencias europeas, que deciden iniciar negociaciones de paz en forma separada. Inglaterra firma un tratado el 24 de noviembre de 1849 y Francia el 31 de agosto del año siguiente.

La ley Nº 20.770 establece el 20 de noviembre como Día de la Soberanía. No obstante, los historiadores oficiales -reacios a la controvertida figura de Juan Manuel de Rosas- continúan minimizando hasta el día de hoy el combate de la Vuelta de Obligado. La fecha no se conmemora en escuelas primarias ni colegios secundarios. Los actuales comunicadores siguen ese ejemplo: prefieren recordar los juicios de Nüremberg y la muerte de Franco.

No se debe permitir más que los historiadores que escamotearon el pasado y los analistas light que distorsionan el presente nos roben el futuro. Se debe continuar dando testimonio hasta que la verdad nos haga libres. Hoy la memoria es un arma cargada de futuro.

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Actualidad desde una concepción peronista

  • Romero y el CONICET: Otro festival de la exageración!

    La lectura de algunos periódicos me deparó la sorpresa de una supuesta censura en el CONICET. Adentrándome en las notas las referencias apocalípticas se tornaron suposiciones.

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  • Día del trabajador, Comunidad Organizada y Cuarta Revolución

    Día del trabajador, Comunidad Organizada y Cuarta Revolución

    Las reivindicaciones que llevaron a la huelga a los “mártires de Chicago” en tiempos de la segunda revolución industrial, tuvieron en nuestro país su propia historia de frustraciones y éxitos. Pero lo que más me interesa recordar, en función del olvido planificado en el que han caído, son los grandes postulados filosóficos que sostienen nuestra cosmovisión sobre los derechos laborales, en contraposición con la linea de pensamiento que defiende lo que hoy a algunos les gusta llamar “el fín del trabajo”.

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  • El planeta de los simios

    El planeta de los simios

    Desde hace mucho tiempo este titulo tiene un lugar en la historias de los pueblos. Esta ambivalencia se fue dando en las diferentes sociedades y en las mas diversas culturas, a pesar que en la argentina se llegó a definir  innegablemente por los años 55, con la palabra, “gorilas”. Así se denominaban a aquellos protagonistas que anteriormente Evita los llamara la “oligarquía nacional”, personajes de frondosos poder adquisitivo a los cuales no se podía tocarles un peso según la vieja tradición liberal y conservadora.

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  • Vientos de Guerra

    Vientos de Guerra

    La situación internacional tiende a un camino irreversible, de enfrentamiento bélico, entre EE.UU. e Irán, los datos que parcialmente van llegando de distintas fuentes informativas y de especialistas en tema de Oriente Medio, así lo van reflejan, y es mas ahora empiezan a ocurrir pequeñas escaladas que hacen mas previsibles el enfrentamiento que se anuncia y que se va preparando a la población mundial para el mismo, numerosos expertos concluyen que se podría llegar a una escalada nuclear en este conflicto. La pregunta es si EEUU que esta en un pantano bélico tanto en Irak como en Afganistán se puede dar el lujo de abrir nuevo frente, que concluyamos es mucho más peligroso y riesgoso no solo para la región sino para el mundo en general.

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  • Sarlo y la hegemonía comunicacional oficialista

    pablo_vazquez

    En estos tiempos de riqueza en debates y relecturas históricas Beatriz Sarlo realizó un interesante aporte en su último libro La audacia y el cálculo sobre los años de gobierno del ex presidente Néstor Kirchner.

    Diversos periodistas y escritores han realizado aportes de dispar valía, pero este último texto contribuye a pensar (y pensarnos) en el marco de los cambio políticos culturales producidos desde el 2003 y que hoy conduce la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner cimentando nuestro proyecto nacional y popular.

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  • LA ENCRUCIJADA DEL MOVIMIENTO OBRERO: LA POLITICA

    patriciomircovichLa actualidad política nacional nos lleva a realizar un análisis sobre los distintos actores que están participando en la puja del poder político. La finalidad de la obtención de ese poder político es desarrollar las políticas según el interés de cada grupo o sector. Dentro de esta puja no podemos obviar uno de los sectores más importantes que participan en la vida nacional económica, social y política: los trabajadores. Ellos organizados en sindicatos eligen sus representantes para desarrollar organizadamente el pedido de las necesidades básicas a cubrir.

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  • ¿Por que están tan enojados?

    eduardo rosaMarcos Aguinis, en "La Nación" del martes 21 (1) derrama sobre sus lectores una bacinilla de resentimientos pre-juicios y fábulas. Y como él no es el único, porque se nota en una recurrente parte de la sociedad una creciente intolerancia pensamos que vale la pena estudiar sociológicamente el fenómeno para ver si tiene cura o debemos convivir con ello mientras no busquen en el extranjero lo que antes encontraban en las fuerzas armadas.

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  • ARQUITECTURA DEL SAQUEO Y LOS OLIGOPOLIOS

    Gabriel A.FossaLa negativa de decir la verdad, sobre la inflación, y por ende las consecuencias que traen aparejadas, sobre la revalorización del dólar que se quiere controlar para que no suba demasiado, y se devalúe el peso, es muy serio. (También tenemos que tener en cuenta los especuladores de siempre, que juegan con un tema muy sensible al pueblo).

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  • Se espera de mí que les haga creer que son robots*

    Se espera de mí que les haga creer que son robots*

    Originariamente publicado en la revista Casquivana I, # 2, agosto de 2011: http://www.casquivana.com.ar/ y, parcialmente, el dos de enero de 2001 en la columna del autor en el desaparecido Metrodiario. Reproducido con autorización.

    Diciendo todo eso que no hay que decir, el autor comenta las mentiras que los grandes juegos de poder insertan en el discurso de los científicos, para convertirlas en partes del discurso que compramos cada día. A fin de que nos resignemos conviene hacernos creer que somos una nada irrespetable, ineptos para cambiar el mundo. Una cruda reflexión sobre la nada que no somos.

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  • Lealtad o pirotecnia discursiva*

    Lealtad o pirotecnia discursiva*

    Regalarle títulos a la prensa hegemónica, intentar esmerilar la relación entre la presidenta y los trabajadores a menos de un mes de las elecciones no parece una política madura por parte de algunos dirigentes obreros.

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  • Metal para todos los muchachos (por José Bellas*)

    Metal para todos los muchachos (por José Bellas*)

    Me sumo a la esperanza de un nuevo amanecer/Me cargo la patria al hombro, también/Y haciendo míos los hijos de los demás/Mi sentimiento criollo no se echará a perder . Las imágenes de Evita y Perón acompañan la salida de Almafuerte a la cancha: es su primer show de estadio y el primero absoluto de una banda metalera argentina desde 1991, cuando Rata Blanca tocó en Vélez. El tema que suena se llama Patria al hombro y, enfrente, unos 15 mil fieles celebran y asienten la totalidad de lo que ven y oyen: la banda, las imágenes, la música y el caudillo, Ricardo Iorio.

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