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HISTORIA DE LA

RESISTENCIA PERONISTA

“¡Papá, me matan!”*

Francisco Pestanha | Resistencia (1955-1972)
 "Los hombres, los pueblos, las sociedades, nunca pueden ser considerados como las letras de una expresión algebraica, porque siendo la esencia del hombre la espontaneidad y la libertad, resul...

La Resistencia Peronista. La reacción de los de abajo.

Aldo Duzdevich | Resistencia (1955-1972)
El 19 de Octubre de 1961 el Teniente Coronel Hamilton Alberto Diaz , Jefe del Servicio de Informaciones del Ejército, en su Conferencia sobre Guerra Contrarrevolucionaria en la Escuela Superior de ...

ALGUNOS PRESOS CONINTES TRABAJARON EN DIFERENTES UNIDADES PENALES

Rolando Marcelo Guruceta | Resistencia (1955-1972)
Estas historias anecdóticas vividas dentro de los penales que estuvimos, tiene que ver con la necesidad de seguir alimentado nuestro cerebro con elementos valorativos introyectados en el área prefr...

9 de Junio de 1956 FUSILADOS POR LA ANTIPATRIA

Guillermo Sebastián Mircovich | Resistencia (1955-1972)
Varias pérdidas, no naturales, debieron sufrir los movimientos verdaderamente nacionales y populares de nuestro país. Uno de ellos y quizás el más cobarde de todos los actos sufridos, fueron los...

Dardo Cabo: periodista, fierrero y militante.

Pablo Adrián Vazquez | Resistencia (1955-1972)
Sobre Dardo Cabo tanto la militancia como los interesados en la historia nacional reciente tiene tres datos concretos: Su participación en el Operativo Cóndor de reafirmación de derechos soberano...

"Operación Judas"*

Prensa Nacional Alternativa | Resistencia (1955-1972)
Augusto Timoteo Vandor, El Lobo, ex suboficial de la Armada Argentina, nacido en 1923 en Bovril, un pueblo entrerriano donde se aquerenció don Roberto Vandor -y su esposa Alberta-, un labriego fran...

La Resistencia Peronista y la Globalización. REFLEXIONES SOBRE UNA CLASE INTRODUCTORIA, DICTADA EN UN CURSO DE HISTORIA ARGENTINA Y LA PROBLEMÁTICA DE LA GLOBALIZACIÓN 

Jorge Oscar Sule | Resistencia (1955-1972)
LA RESISTENCIA PERONISTA. NUESTRA PERTENENCIA PERSONAL  Es gratificante y sumamente valioso y útil recordar nuestra pertenencia juvenil como lo hace con orgullo el autor de la clase intro...

Perón contra los sicarios de Aramburu

Pablo Adrián Vazquez | Resistencia (1955-1972)
Título que parece colarse en la trilogía de las famosas La reina del Sur; Pablo Escobar, el patrón del mal; y El señor de los cielos, en realidad describe los intentos de ase...

Los Hombres y sus Tiempos hacen las Circunstancias

Nadie es dueño de los tiempos, pero éstos allí están tras de nosotros y puede que también frente o delante de nosotros mismos, ya que éstos  no se degradan por los tiempos, Ortega y Gasset dec...

Perón, entre el Che y Fidel

Pablo Adrián Vazquez | Resistencia (1955-1972)
El futuro reestablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, luego de más de medio siglo, pondría fin a una de las rémoras de la Guerra Fría. El anuncio en paralelo...

De comando civil antiperonista a militante montonero: un peregrinaje recurrente

Aldo Duzdevich | Resistencia (1955-1972)
Mesa de café de viejos militantes setentistas, recurrentemente hablando de historias. Alguien inicia una frase en tono de confesión: “Bueno...yo en el 55...estuve con los comandos civiles”. Par...

El peronismo “mogólico” de Guardia de Hierro

Pablo Adrián Vazquez | Resistencia (1955-1972)
Desde la frase desafiante de Miguel Bonasso calificándolos de “mogólicos” en uno de sus libros hasta las calificaciones de “troskos” en los ’60, “fascistas” en los ‘70, “guardiamarinas” en los ’80,...

REVOLUCION DE VALLE

José María Rosa | Resistencia (1955-1972)
No estoy en condiciones de escribir la crónica de la revolución del 9 de junio de 1956, ya que, actor de ella, fue allanada mi casa y desaparecieron los documentos que me hubiesen servido a ello. N...

John William Cooke: “Yo me cago en Perón"

Administrator | Resistencia (1955-1972)
«Cooke y René Salamanca están en la calle 27 de Abril, en la casa de los mecánicos (en algún momento de 1959), y ahí tienen un diálogo trascendente. Salamanca dice a Cooke: –Mirá, Gordo, el prob...

Del silencio a la resistencia

Francisco Pestanha | Resistencia (1955-1972)
"Presenciamos una lucha entre las fuerzas populares y nacionales que defienden sus conquistas políticas, económicas y sociales – soberanía, independencia, justicia social -- frente las a fuerzas im...

"La mision SAPAG"*

Administrator | Resistencia (1955-1972)
*Por Prensa Nacional Alternativa En el año 1972 el general Alejandro Agustín Lanusse, presidente de facto de la Nación intenta amañadamente frustrar las esperanzas de los sectores mayoritarios del...

Testimonio del Dr. Rolando Marcelo Guruceta

Rolando Marcelo Guruceta | Resistencia (1955-1972)
Cuando el Dr. Arturo Frondizi llega a la Presidencia de la Nación  el año 1958 con el voto de los peronistas, respetando el compromiso que había asumido la Unión Cívica Radical Intransigente (...

16 de septiembre de 1955 A 48 años de la “Revolución Libertadora”

Roberto Bardini | Resistencia (1955-1972)
El 16 de septiembre de 1955, el general retirado Eduardo Lonardi –hijo de un músico italiano y perteneciente a la rama de artillería– dirige en Córdoba un levantamiento militar que se extiende a Bu...

REVOLUCION DE VALLE

No estoy en condiciones de escribir la crónica de la revolución del 9 de junio de 1956, ya que, actor de ella, fue allanada mi casa y desaparecieron los documentos que me hubiesen servido a ello. No me será difícil hacerme de otros, pero no tengo en estos momentos tiempo de ponerme a la tarea.

"Voy a lo grueso y principal", como decía Alberdi aplaudiendo al gobierno de Rosas. Lo grueso y principal no es la conspiración de unos militares patriotas que se propusieron, con la participación de civiles, echar abajo el gobierno de Aramburu y Rojas: conspiraciones y revoluciones semejantes las hay por docenas en nuestra historia.

Lo grueso y principal es lo que se llamó Ley Marcial, y su aplicación a los vencidos en la jornada del 9 de junio. ¿De dónde sacaron los "libertadores", que estaban en el gobierno, que existía algo que llamaron Ley Marcial y les permitía disponer de la vida de los vencidos?... En Derecho de Gentes se llama Ley Marcial la aplicación de la última pena a quienes aprovechan de la conmoción de una guerra internacional o civil para causar latrocinios. De ninguna manera es un derecho de muerte sobre los vencidos. Eso no es Ley Marcial: eso es la Ley de la Jungla, el derecho de las fieras.

Supongo que, si no los militares y marinos que ocupaban la presidencia y vice-presidencia de la República, sus asesores jurídicos lo sabían perfectamente. Sin embargo, dejaron, o quizá aconsejaron, su aplicación. ¿Por qué? La respuesta es una sola: porque se necesitaba cometer actos de terrorismo a fin de acallar la enorme mayoría del país que repudiaba al gobierno de 1956.

Algo parecido a lo que hicieron los revolucionarios de 1828 contra el gobierno popular de Dorrego. Fusilaron a éste porque —lo dijo Salvador María del Carril— "una revolución es un juego de azar donde se gana la vida de los vencidos cuando se cree necesario disponer de ella (...) Entre los que han combatido por el poder ninguno ha sido sacrificado hasta ahora." Como el "partido de Dorrego se compone de la canalla más desesperada (...) debemos prescindir del corazón".

El fusilamiento de Dorrego fue como el fusilamiento de Juan José Valle: un instrumento para sembrar el terror sobre "la canalla más desesperada", la sola y gran manera de una minoría para mantenerse en el gobierno. Y así como a la muerte de Dorrego siguieron la de tantos más, junto con Valle fueran eliminados coroneles, oficiales, suboficiales, tropa y civiles, El objetivo era uno solo: "cortar la cabeza de la hidra".

Ese terrorismo frió, insensible, oculto en "cartas que como ésta se rompen", es la característica del terror unitario. Esa Ley Marcial firmada en las últimas horas del 9 de junio de 1956 cuando Aramburu —que aparece signándola— no estaba en Buenos Aires porque navegaba en esos momentos en el aviso Drumnond, es la característica de ese terror viscoso y deliberado.Los grupos de señoras, niñas y comadres de ambos sexos gritaban por la calle Florida "¡Dale Rojas! ¡Dale Rojas!", al tiempo de darse con uendo los boletines anunciando los fusilamientos de jefes y oficiales me recuerdan a las señoras y niñas del partido unitario que felicitaban en la plaza de la Victoria al piquete que fusiló a Dorrego, o al conjunto de jóvenes que asistieron en la Recoleta al ajusticiamiento de Mesa y los prisioneros tomados en Las Palmitas por el coronel Suárez. Y aquel socialista democrático que entendía haberse acabado la leche de la clemencia, tratándose de matar a quienes no pensaban en política como él, a ese periodista Juan Cruz Varela que aseguraba "que el país ha de convertirse en un desierto, o nuestra causa triunfar''.

Con todo me quedo con el socialista democrático y el ¡Dale Rojas!, antes que con ese otro unitario para quien los fusilamientos de Dorrego y la masacre de los federales se podrían justificar "envolviendo la impostura en los pasaportes de la verdad", para "embrollar, y si es necesario mentir a la posteridad, se miente y se engaña a los vivos y a los muertos". Esto va por algunos de los participantes en las ejecuciones de 1956 que aseguraron el otro día con impavidez, por no decir otra frase más gráfica, que Valle y los revolucionarlos de 1956 habían sido fusilados "¡porque se proponían sembrar el terror y mandar nuestras mujeres a los prostíbulos! ". A mi me consta, como a otros que participamos en la revolución del 9 de junio, las órdenes de Valle para reprimir cualquier desmán popular y cuidar celosamente la vida de los vencidos. Pero si no hubiera sido así, ¿no habrían hecho mejor almirante Rojas —que hizo la afirmación— y otro doctor cuyo nombre me acuerdo, que la repitió con igual impavidez— haber sometido a juicio contradictorio a esos criminales y condenarlos con pruebas correctamente controvertidas?.

Me viene a la memoria otro de los errores de del Carril: "La posteridad consagra y recibe las deposiciones del fuerte o del impostor que venció, sedujo y sobrevivió y sofoca los reclamos del débil que sucumbió o del hombre sincero que no fue creído." Errores, Porque la posteridad ya sabe quien es el almirante Rojas y quien el general Juan José Valle. Este vive en el corazón de su pueblo; aquel llene la tremenda condena, ni siquiera imaginada por el Dante, de esconderse permanentemente del pueblo.

José María -Pepe - ROSA
 

 

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