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Carta a Badanelli (17-09-1970)

Madrid 17 de setiembre de 1970

Doctor don Pedro Badanelli

BUENOS AIRES

Mí querido amigo:

Contesto su amable carta del 30 de agosto pasado que me llega por mano de la compañera Elena y le agradezco su recuerdo y su saludo que retribuyo con mi mayor afecto.

He recorrido su hermosa tierra y he permanecido en Sevilla, Málaga, Torremolinos, etc., y como usted lo dice,con justificado orgullo, lo mejor de España, a mi gusto es Andalucía. Allí he pasado los mejores días de mi exilio, entre esa gente sencilla y buena que sabe endulzar la vida y hacerla alegre sin los artificios inútiles que hoy parece ambicionar la gente. Los andaluces se han portado conmigo de una forma que obligará mi gratitud mientras viva.

Como usted dice en su libro COMUNISMO O JUSTICIALISMO, con profética verdad, se está cumpliendo: el comunismo avanza en todas partes con diabólica celeridad. Yo, que soy hombre del siglo pasado he vivido esta historia que muchos parecen no querer comprender. Cuando comenzó el siglo XX el comunismo era solo una idea, doctrinariamente expuesta en el libro "EL CAPITAL" de Carlos Marx. Dos o tres tecnificadores alemanes la desarrollaron y tres o cuatro grandes agitadores la expandieron. Esa acción era en 1907, año de la Primera Revolución Rusa, que fracasó porque no pasó de una aspiración comprimida en los sectores populares urbanos de la Rusia de los Zares. Han pasado sesenta y tres años y el comunismo domina a las tres cuartas partes del mundo, en territorio y habitantes.

Ahora, que me ha sido dado observar el panorama del mundo con mayor tranquilidad y experiencia, que he podido apreciar las causas y consecuencias que están agobiando al mundo, he llegado a la conclusión de que si todo sigue así, dentro de no muchos años el mundo será comunista y nadie podrá evitarlo, porque el choque de ideologías no lo puede sino conducir a la catástrofe inminente, que todos parecen querer evitar, pero para lo cual nadie hace nada que sea inteligente y racional.

El capitalismo internacional y las oligarquías; organizados para explotar al hombre, solo se ocuapan de sus ganancias sin mirar las consecuencias; el comunismo internacional, también organizado, en último análisis para lo mismo (insectificar al hombre), no atina sino a derribar a su enconado enemigo y reemplazarlo. La víctima de ambos son los pueblos.

Nosotros hicimos tanto por evitar que se llegara en la Argentina a esta situación, hemos pagado un caro precio en sacrificio y sangre, como corresponde a todos los precursores. Ahora, frente al sombrío panorama que se viene encima, con la incomprensión y el egoísmo de todos, podemos apreciar con claridad lo que muchos enceguecidos por la pasión y los intereses, no aciertan a ver. El pueblo desesperado, acosado por a explotación y la miseria, impuesta por sus enemigos organizados, se considera impotente para liberar su destino frente a las fuerzas internacionales que dominan a los sátrapas que dicen gobernarlos y, con razón y con justicia, recurren a la única fuerza también internacionalmente organizada que puede defenderle; el comunismo. No sé si yo mismo, en semejante circunstancia pensaría de otra manera y tomaría otro camino. Para hacer lo contrario sería necesario tener un Pueblo formado solo por héroes y por santos y sabemos que los pueblos están formados solo por hombres.

Lo que está pasando en Cuba es, como dice usted, ejemplificador. Pero lo que allí pasa en grande, es lo mismo que está pasando en cada uno de los hogares proletarios de nuestra Patria y del mundo actual. Ya nadie cree en la falaz propaganda yanqui ni en las palabras del mundo capitalista que vituperan contra el comunismo, porque ante la miseria que se vive y la injusticia que se palpa, las palabras suenan a escarnio. Ese es, en realidad, de verdad, el factor determinante de la expansión del comunismo en el espacio y de su intensificación en el tiempo. Ya, sobre este problema, no hay secretos ni para los negros del Congo, ni para los amarillos de Vietnam, ni para los blancos de Europa, porque, desgraciadamente, esto es una realidad irresistible que día a día se impone mediante una acción positiva por parte de los rusos y una negativa de todos sus enemigos.

El Justicialismo tendió una mano en nuestra patria, pero los intereses, los odios y las pasiones, impidieron asirla. Si nosotros hubiéramos sido escuchados e imitados cuanto levantamos las banderas justicialistas, todavía se estaba a tiempo para superar por ese camino los grandes males que nos acechaban. Hoy, la realidad de los hechos ha superado a todos, y sólo un milagro puede salvarnos. En la Argentina, nosotros trabajamos con éxito sin precedente para una solución anticomunista. La malhadada "revolución libertadora" nos arrolló violentamente de nuestro quehacer patriótico y preparo admirablemente el advenimiento del caos actual que con sus entregas y sometimientos está preparando el triunfo del comunismo.

Yo que eh visto avanzar en estos últimos años al comunismo que, desde la nada, ha llegado a dominan las tres cuartas partes del mundo, no puedo hacerme ilusiones de que ahora lo vayan a parar los yanquis con cerebro de robot, y alma de mercaderes. Cuando la hora del "Delenda est Carthago" llegue no hará falta ni siquiera un Escipión "El Africano".

En este mundo, el devenir de los tiempos históricos, ha sido el quehacer de los imperialismos, desde los fenicios hasta nuestros días. Asistimos de nuevo a los "últimos días de Carthago" porque, en esta segunda mitad del Siglo XX de signo anglosajón, por el imperialismo comunista que preside la democracia popular que será el signo ideológico del Siglo XXI. La historia no va para atrás. A nosotros que no nos tocará decidir, ni siquiera intervenir en la decisión, nos queda, en cambio, el derecho de elegir: debemos estar con el vencedor, jamás con el vencido. El resto se reduce a rezar para que el nuevo amo sea mejor que el que termina, que a decir verdad,no ha sido nada bueno para los pueblos que le han sufrido.

Veo la situación muy grave y, en especial en nuestro país, donde no existe salida dentro de los procederes actuales que nos llevan a todos por el único camino expeditivo para el Pueblo: el comunismo. Frente a la conjura internacional del capitalismo, la conjura internacional del comunismo. Esa es, actualmente, la terrible disyuntiva del Pueblo Argentino proscripto en su propia Patria, perseguido, explotado y escarnecido.

Nosotros seguimos y seguiremos trabajando intensamente pero me temo que ya no llegaremos a tiempo. Toda América Latina esta intensamente sacudida por la pugna que envenena al mundo y la ola de contaminación que se impuso en Cuba por la incomprensión y la bellaquería yanqui, parece extenderse como un reguero de pólvora por todos los pueblos latinoamericanos. Ya la muletilla de la civilización occidental, de la barbarie comunista, etc.... encuentra oídos sordos. La iglesia, que en Argentina, Venezuela, Cuba, República Dominicana, Colombia, etc., trabajó en favor del comunismo parece ahora darse cuanta de lo que ha hecho siguiendo, en su momento, la funesta política del papa pio Xll. Pero el arrepentimiento que termina solo en palabras no sirve para mucho. Todo parece conjurarse en favor del peligro que avanza ante los que se asustan pero no hacen sino mostrar su femenino temor.

Frente a todo este panorama desolador que el mundo muestra en la Argentina vemos a un grupo de "chantapufis" que cree resolver el problema entregando el país a la voracidad de la explotación capitalista, origen y causa del éxito comunista. No se les ocurre que hay que atacar las causas y no los efectos y creen que este asunto se puede resolver con aspirinas. El pueblo vencerá, ya sea con la hoz y el martillo si no lo puede hacer con los atributos nacionales, pero vencerá. La hora de los pueblos se acerca, el camino poco puede interesar a los que trabajan por su advenimiento. Siempre le dije a nuestros oligarcas y capitalistas, O TRIUNFA EL JUSTICIALISMO O LOS DEGOLLARAN LOS COMUNISTAS. Ellos parecen haber elegido lo segundo: que Dios los ampare.

Las fuerzas armadas que parecen dominar en Argentina, emplearán, llegado el caso los métodos militares: represión y persecución violenta. Nada mejor para hacer triunfar una causa adversaria. Los cristianos sin las hogueras del circo quien sabe si habrían llegado a su meta. Los norteamericanos del F.B.I. manejando la información e inteligencia en Argentina, no harán sino extender los desaciertos que los han hechos famosos en el mundo y los han llevado al ruidoso fracaso en el que se retuercen en la actualidad. El Gobierno indigno, desprestigiado y sin el menor asomo de autoridad, como no sea en la intriga y la estafa, que asiste impávido a los mayores latrocinios tanto de civiles como de militares, no pueden ser sino el agente ideal para el caos que reina y el cataclismo que se avecina a pasos agigantados. La iglesia aferrada a sus intereses y pasiones, ha arrojado por la espalda la verdadera doctrina cristiana y como se desentiende, egoísta, de su misión fundamental para ponerse al servicio de los poderosos, es otro elemento coadyuvante del aquelarre que se avecina. Solo el Pueblo, con esa intuición fabulosa que lo ha caracterizado siempre, mantiene, con firmeza, una verdad que los demás no quieren ver. Por eso vencerá. La vuelta de los proscriptos será por eso más gloriosa que nunca.

Sobre los resultados de la "Gran Misión" de la que tanto esperaban sus organizadores, coincido totalmente con usted, Plata y tiempo totalmente perdidos. La iglesia Argentina no recuperara con sermones sobre el "infierno" lo que ha perdido cuando se alió con la oligarquía y traicionó al pueblo y a su doctrina. El tiempo es desgraciadamente irreversible.

Sobre mi viaje para esos lados puede estar usted persuadido de que llegaré siempre antes de lo necesario.

Un gran abrazo

Juan Perón

Madrid 17 de setiembre de 1970
Doctor don Pedro Badanelli
BUENOS AIRES

Mí querido amigo:

Contesto su amable carta del 30 de agosto pasado que me llega por mano de la compañera Elena y le agradezco su recuerdo y su saludo que retribuyo con mi mayor afecto.

He recorrido su hermosa tierra y he permanecido en Sevilla, Málaga, Torremolinos, etc., y como usted lo dice,con justificado orgullo, lo mejor de España, a mi gusto es Andalucía. Allí he pasado los mejores días de mi exilio, entre esa gente sencilla y buena que sabe endulzar la vida y hacerla alegre sin los artificios inútiles que hoy parece ambicionar la gente. Los andaluces se han portado conmigo de una forma que obligará mi gratitud mientras viva.

Como usted dice en su libro COMUNISMO O JUSTICIALISMO, con profética verdad, se está cumpliendo: el comunismo avanza en todas partes con diabólica celeridad. Yo, que soy hombre del siglo pasado he vivido esta historia que muchos parecen no querer comprender. Cuando comenzó el siglo XX el comunismo era solo una idea, doctrinariamente expuesta en el libro "EL CAPITAL" de Carlos Marx. Dos o tres tecnificadores alemanes la desarrollaron y tres o cuatro grandes agitadores la expandieron. Esa acción era en 1907, año de la Primera Revolución Rusa, que fracasó porque no pasó de una aspiración comprimida en los sectores populares urbanos de la Rusia de los Zares. Han pasado sesenta y tres años y el comunismo domina a las tres cuartas partes del mundo, en territorio y habitantes.

Ahora, que me ha sido dado observar el panorama del mundo con mayor tranquilidad y experiencia, que he podido apreciar las causas y consecuencias que están agobiando al mundo, he llegado a la conclusión de que si todo sigue así, dentro de no muchos años el mundo será comunista y nadie podrá evitarlo, porque el choque de ideologías no lo puede sino conducir a la catástrofe inminente, que todos parecen querer evitar, pero para lo cual nadie hace nada que sea inteligente y racional.

El capitalismo internacional y las oligarquías; organizados para explotar al hombre, solo se ocuapan de sus ganancias sin mirar las consecuencias; el comunismo internacional, también organizado, en último análisis para lo mismo (insectificar al hombre), no atina sino a derribar a su enconado enemigo y reemplazarlo. La víctima de ambos son los pueblos.

Nosotros hicimos tanto por evitar que se llegara en la Argentina a esta situación, hemos pagado un caro precio en sacrificio y sangre, como corresponde a todos los precursores. Ahora, frente al sombrío panorama que se viene encima, con la incomprensión y el egoísmo de todos, podemos apreciar con claridad lo que muchos enceguecidos por la pasión y los intereses, no aciertan a ver. El pueblo desesperado, acosado por a explotación y la miseria, impuesta por sus enemigos organizados, se considera impotente para liberar su destino frente a las fuerzas internacionales que dominan a los sátrapas que dicen gobernarlos y, con razón y con justicia, recurren a la única fuerza también internacionalmente organizada que puede defenderle; el comunismo. No sé si yo mismo, en semejante circunstancia pensaría de otra manera y tomaría otro camino. Para hacer lo contrario sería necesario tener un Pueblo formado solo por héroes y por santos y sabemos que los pueblos están formados solo por hombres.

Lo que está pasando en Cuba es, como dice usted, ejemplificador. Pero lo que allí pasa en grande, es lo mismo que está pasando en cada uno de los hogares proletarios de nuestra Patria y del mundo actual. Ya nadie cree en la falaz propaganda yanqui ni en las palabras del mundo capitalista que vituperan contra el comunismo, porque ante la miseria que se vive y la injusticia que se palpa, las palabras suenan a escarnio. Ese es, en realidad, de verdad, el factor determinante de la expansión del comunismo en el espacio y de su intensificación en el tiempo. Ya, sobre este problema, no hay secretos ni para los negros del Congo, ni para los amarillos de Vietnam, ni para los blancos de Europa, porque, desgraciadamente, esto es una realidad irresistible que día a día se impone mediante una acción positiva por parte de los rusos y una negativa de todos sus enemigos.

El Justicialismo tendió una mano en nuestra patria, pero los intereses, los odios y las pasiones, impidieron asirla. Si nosotros hubiéramos sido escuchados e imitados cuanto levantamos las banderas justicialistas, todavía se estaba a tiempo para superar por ese camino los grandes males que nos acechaban. Hoy, la realidad de los hechos ha superado a todos, y sólo un milagro puede salvarnos. En la Argentina, nosotros trabajamos con éxito sin precedente para una solución anticomunista. La malhadada "revolución libertadora" nos arrolló violentamente de nuestro quehacer patriótico y preparo admirablemente el advenimiento del caos actual que con sus entregas y sometimientos está preparando el triunfo del comunismo.

Yo que eh visto avanzar en estos últimos años al comunismo que, desde la nada, ha llegado a dominan las tres cuartas partes del mundo, no puedo hacerme ilusiones de que ahora lo vayan a parar los yanquis con cerebro de robot, y alma de mercaderes. Cuando la hora del "Delenda est Carthago" llegue no hará falta ni siquiera un Escipión "El Africano".

En este mundo, el devenir de los tiempos históricos, ha sido el quehacer de los imperialismos, desde los fenicios hasta nuestros días. Asistimos de nuevo a los "últimos días de Carthago" porque, en esta segunda mitad del Siglo XX de signo anglosajón, por el imperialismo comunista que preside la democracia popular que será el signo ideológico del Siglo XXI. La historia no va para atrás. A nosotros que no nos tocará decidir, ni siquiera intervenir en la decisión, nos queda, en cambio, el derecho de elegir: debemos estar con el vencedor, jamás con el vencido. El resto se reduce a rezar para que el nuevo amo sea mejor que el que termina, que a decir verdad,no ha sido nada bueno para los pueblos que le han sufrido.

Veo la situación muy grave y, en especial en nuestro país, donde no existe salida dentro de los procederes actuales que nos llevan a todos por el único camino expeditivo para el Pueblo: el comunismo. Frente a la conjura internacional del capitalismo, la conjura internacional del comunismo. Esa es, actualmente, la terrible disyuntiva del Pueblo Argentino proscripto en su propia Patria, perseguido, explotado y escarnecido.

Nosotros seguimos y seguiremos trabajando intensamente pero me temo que ya no llegaremos a tiempo. Toda América Latina esta intensamente sacudida por la pugna que envenena al mundo y la ola de contaminación que se impuso en Cuba por la incomprensión y la bellaquería yanqui, parece extenderse como un reguero de pólvora por todos los pueblos latinoamericanos. Ya la muletilla de la civilización occidental, de la barbarie comunista, etc.... encuentra oídos sordos. La iglesia, que en Argentina, Venezuela, Cuba, República Dominicana, Colombia, etc., trabajó en favor del comunismo parece ahora darse cuanta de lo que ha hecho siguiendo, en su momento, la funesta política del papa pio Xll. Pero el arrepentimiento que termina solo en palabras no sirve para mucho. Todo parece conjurarse en favor del peligro que avanza ante los que se asustan pero no hacen sino mostrar su femenino temor.

Frente a todo este panorama desolador que el mundo muestra en la Argentina vemos a un grupo de "chantapufis" que cree resolver el problema entregando el país a la voracidad de la explotación capitalista, origen y causa del éxito comunista. No se les ocurre que hay que atacar las causas y no los efectos y creen que este asunto se puede resolver con aspirinas. El pueblo vencerá, ya sea con la hoz y el martillo si no lo puede hacer con los atributos nacionales, pero vencerá. La hora de los pueblos se acerca, el camino poco puede interesar a los que trabajan por su advenimiento. Siempre le dije a nuestros oligarcas y capitalistas, O TRIUNFA EL JUSTICIALISMO O LOS DEGOLLARAN LOS COMUNISTAS. Ellos parecen haber elegido lo segundo: que Dios los ampare.

Las fuerzas armadas que parecen dominar en Argentina, emplearán, llegado el caso los métodos militares: represión y persecución violenta. Nada mejor para hacer triunfar una causa adversaria. Los cristianos sin las hogueras del circo quien sabe si habrían llegado a su meta. Los norteamericanos del F.B.I. manejando la información e inteligencia en Argentina, no harán sino extender los desaciertos que los han hechos famosos en el mundo y los han llevado al ruidoso fracaso en el que se retuercen en la actualidad. El Gobierno indigno, desprestigiado y sin el menor asomo de autoridad, como no sea en la intriga y la estafa, que asiste impávido a los mayores latrocinios tanto de civiles como de militares, no pueden ser sino el agente ideal para el caos que reina y el cataclismo que se avecina a pasos agigantados. La iglesia aferrada a sus intereses y pasiones, ha arrojado por la espalda la verdadera doctrina cristiana y como se desentiende, egoísta, de su misión fundamental para ponerse al servicio de los poderosos, es otro elemento coadyuvante del aquelarre que se avecina. Solo el Pueblo, con esa intuición fabulosa que lo ha caracterizado siempre, mantiene, con firmeza, una verdad que los demás no quieren ver. Por eso vencerá. La vuelta de los proscriptos será por eso más gloriosa que nunca.

Sobre los resultados de la "Gran Misión" de la que tanto esperaban sus organizadores, coincido totalmente con usted, Plata y tiempo totalmente perdidos. La iglesia Argentina no recuperara con sermones sobre el "infierno" lo que ha perdido cuando se alió con la oligarquía y traicionó al pueblo y a su doctrina. El tiempo es desgraciadamente irreversible.

Sobre mi viaje para esos lados puede estar usted persuadido de que llegaré siempre antes de lo necesario.

Un gran abrazo
Juan Perón
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