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Carta a Raimundo Ongaro (25-06-1970)

MADRID, 25 de junio de 1970.

Señor Don Raimundo Ongaro.

Querido compañero: Por mano y amabilidad del compañero Doctor Don Pedro Michelini he recibido su carta der 14 pasado y deseo agradecerle el recuerdo y saludo que retribuyo con mi mayor afecto. He leído meditadamente su larga carta y comparto las consideraciones sobre la situación argentina como sus atinados juicios sobre las características que debe tener la lucha en las actuales circunstancial.

Es indudable que las agrupaciones activistas de nuestro Movimiento deben hacer su trabajo sin solución de continuidad y en vista del nuevo golpe de estado, ajustando sus acciones de acuerdo con las variantes que este hecho introduzca en la situación. Nada creo que haya cambiado y, en consecuencia, nada debe cambiar en la lucha que se viene desarrollando contra la dictadura militar. Si en caso algo fuese necesario modificar, sería para aumentar el ritmo y la intensidad de las acciones, aprovechando que la dictadura pasa por momentos de verdadero apremio.

Mientras los grupos activistas y de choque actúan así, la conducción táctica deberá seguir inteligentemente toda aparente variante a fin de aprovechar, lo más hábilmente posible, los favores que nos pueda brindar la oportunidad. Si ha sido necesario antes conducir con hábilmente, ahora es indispensable hacerlo con verdadera videncia: Entramos en un "campo minado" de trampas y acechanzas. Lo importante es no caer en ellas, pero no es menos importante, aprovecharlas sabiamente, porque, en cada trampa que se nos quiere tender está también la ocasión de hacerle caer al enemigo en ella.

Las promesas de éxito en la lucha no están solo basadas en la fuerza o los medios disponibles sino también y muy preponderantemente en la habilidad con que se emplean, Por eso, es preciso que Iodos los que conduzcan, aprecien meditadamente la situación, planifiquen la acción y desarrollen racionalmente las acciones, siempre precedidas de la necesaria meditación. Pienso que la actual situación es la más ventajosa que se nos ha presentado desde 1955 si somos capaces de aprovecharla convenientemente. Para ello es más necesario que nunca que todos los dirigentes peronistas se persuadan de la necesidad de unirse solidariamente en la lucha, cada uno en el sector y la actividad que le toque, sin pensar que uno hace más que otro, sino que cada uno tiene la obligaci6n de hacer en la medida de sus posibilidades.

Yo he podido vencer todas las fallas dentro del Movimiento, menos la división de los dirigentes. Comprendo que muchos han defeccionado y aún traicionado, pero más comprendo que tenemos un enemigo al frente, que debe requerir nuestro esfuerzo antes que el amigo en tren de tránsfuga o traidor: para él IIegará la hora, pero será después que hayamos vencido a nuestro enemigo, porque de lo contrario, nada de cuando ambicionamos será posible: entre ello castigar a los malos peronistas.

Es necesario comprender que la "guerra revolucionaria" no escapa a los principios de la conducción. Es preciso que la revolución se plasme en dispersión, aunque sumando los esfuerzos y se realice en integración donde la lucha se unifica. El Movimiento Nacional Justicialista no puede tener la misión de obrar como fuerza de choque en acciones positivas de pelea. Su misión es conducir la organización funcional dentro de las formas normales de la acción política. La misión de la lucha activa está en manos de los grupos activistas, pero es preciso no olvidar que Iodos luchamos en común y por los mismos objetivos.

Yo conozco bien las actividades que ustedes desarrollan y las encomio y trato de alentarlas, pero no puedo desconocer que en los otros sectores también le producen actividades que debo atender con igual interés, porque el éxito de conjunto depende precisamente de lo que todos hacen. Desgraciadamente es tan amplio el campo de actividades que el Peronismo encara que no puede realizarse una conducción centralizada, sino que es preciso adaptarse a las características de la lucha en dispersión, con tal que cada uno piense un poco en la comunidad de objetivos y misiones. Eso es lo único que me interesa: que todos los que luchen recuerden que ninguno ha de realizarse en un Movimiento Peronista que no se realice.

Le ruego que transmita un saludo muy afectuoso a todos los compañeros y acepte, junto con mi saludo, mis mejores deseos para usted y la familia.

Un gran abrazo.

JUAN D. PER0N

PO. No deje de hacer llegar mis más afectuosos saludos a todos los compañeros presos a los que ya he hecho llegar mi saludo y, sobre todo que no dejen de ayudarles en lo que sea posible y alentarlos en su situación que ya no ha de durar mucho: todo lo hace prever así.

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