MENSAJE A LOS HOMBRES DE CIENCIA ARGENTINOS (28 de marzo de 1972)

Los hechos que están ocurriendo en la República nos demuestran que dentro de un mundo que cambia merced a una evolución acelerada, no hemos sabido o no hemos podido seguir su ritmo. Estas mismas palabras las dije en 1945 en el Consejo Nacional de Posguerra, organismo creado para estudiar y planificar técnicamente la Revolución Justicialista con que habíamos de encarar los cambios estructurales en la coyuntura que el país presentaba en esas circunstancias.

Es indudable que el tiempo ha agravado la situación y que hoy, frente a las acechanzas de un destino incierto tal afirmación recobra una actuali dad elocuentemente evidente y en una coyuntura que ya dista poco del caos generalizado. Producto de la insensatez con que se han encarado los problemas nacionales que, merced a la contumacia demoliberal, están pasando a ser de una cronicidad peligrosa.

Si en 1945 una revolución era conveniente, hoy ha pasado a ser indispensable.

Una revolución tampoco puede improvisarse. Necesita una concepción, una preparación, una ejecución y una consolidación. Para su ejecución a cional que presupone un desenvolvimiento apropiado en el tiempo y en el espacio, serán previas una preparación humana y una preparación técnica. La primera en el orden Justicialista ha sido realizada suficientemente.

No solo por nuestro adoctrinamiento desde 1944 hasta 1955, sino también por la comprobación que desde 1955 hasta la fecha, han ofrecido los desatinos de todo orden cometidos por los gobiernos seudo constitucionales o las dictaduras militares que le sucedieron.

Nos queda en consecuencia ocuparnos de la preparación técnica. Las revoluciones deben concebirse, prepararse o promoverse desde la oposición, pero solo puede ejecutarse desde el Gobierno. Por eso, las estapas insoslayables de toda Revolución, se escalonan en cuatro sectores. Primero el Adoctrinamiento, son los Enciclopedistas de la Revolución Francesa, a Marx y Lenin en la Revolución Rusa. Segundo, la Toma del Poder, es el 18 de Brumario en la primera, al toma de Moscú en la segunda, Tere a Dogmática, Napoleón Emperador o Stalin dictador, y el Cuarto Y último, constituido por la institucionalización de la Revolución, la Primera República Francesa, o la etapa de Kruschev en Rusia.

Nosotros los Justicialistas hemos cumplido apenas la primera, el adoctrinamiento. Nos queda en consecuencia el rabo por desollar, comenzando por la toma del poder. Es en lo que estamos empeñados ahora. Si se considera cuanto venimos diciendo, será fácil llegar a la conclusión de que una Revolución no puede ser obra de una sola generación sino de varias de ellas. Nosotros hemos hecho lo que hemos podido, le queda a Uds., los jóvenes, la tarea de tomar nuestras banderas y llevarlas al triunfo

Es precisamente ese triunfo el que impone una preparación técnica ca bada. Para llegar al poder para fracasar por improvisación sería mejor no llegar. De ellos se infiere que si la Toma del Poder impone más que nada una lucha casi directa, la consecuencia de ello, el Gobierno, necesita un es Estudio profundo y una planificación acabada, que nos posibilite comenzar a hacer desde el momento mismo en que tengamos la responsabilidad de gobernar. Llegar al gobierno para comenzar recién a estudiar y preparar o improvisar es asegurar un fracaso, por lo menos inicial.

De ello surge la necesidad de conformar un organismo de estudios y planificación, que permita contar desde los primeros momentos con una organización funcional adecuada, y una línea de acción bien determinada y profundamente estudiada de acuerdo al trabajo que ha de realizarse. Recuerdo que en el Consejo Nacional de Posguerra, que fue el Organismo de estudio y planificación de la Revolución Justicialista proyectada, formamos inicialmente un cuerpo de concepción que se encargó de fijar nuestra ideología y echar las bases de la doctrina a seguir, con el concepto de que la ideología fija las grandes líneas de orientación, en tanto la doctrina estable o las formas de ejecución de esa ideología.

Fue así como comenzamos a organizar y se llegó a establecer un plan de acción en el que se contemplan los grandes y lejanos objetivos que el país debe perseguir. Para cada uno de esos objetivos se formó un equipo de estudio, lo que nos permitió desarrollar una planificación casi completa.

Cuando tuvimos el Plan nos dimos cuenta que concebir un plan no es la obra de arte. La obra de arte está en realizarlo. Fue entonces preciso formar tantos equipos de ejecución con hombres capot y honestos, como objetivos contenía el plan.

Fue así que pudimos llegar al gobierno preparados y listos para comenzar a hacer, desde los primeros momentos. Una Revolución esperada como la nuestra, es preciso que comience a dar resultados inmediatos, porque de lo contrario se desprestigia. Y en la situación que vivimos, el prestigio y la confianza en el gobierno son en ciertas medidas indispensables.

Desde aquellos tiempos, han pasado muchos años, y muchas cosas en el país. Quizás la situación no sea la misma a pesar de su similitud. No se si el Pueblo podrá tomar el Gobierno y el Poder como se ha prometido Pero nada perderemos con prepararnos adecuadamente, comenzando por aparcar después de acopiar la mayor cantidad posible de materia gris, en organismos que si no sirven directamente para nosotros, pueden servir en cualesquiera de los casos para el país, que tanto lo está necesitando en las actuales circunstancias.

El producto de la irresponsabilidad hecho poder, lo estamos sintiendo rudamente en estos momentos. Reaccionar contra ello es un elemental deber que todos tenemos. Como es también un innegable derecho que nos asiste por el sólo hecho de ser argentinos.

Por todas estas circunstancias muchas otras que omitimos en beneficio de la brevedad, se impone como insoslayable la necesidad de que los hombres de Ciencia y Técnica, se pongan al servicio del País y de su Pueblo. Porque yo no alcanzo a concebir la razón por la cual, los hombres realmente capacitados pueden estar ausentes de las inquietudes políticas de una hora tan decisiva para los destinos de una Patria que nos es común.

Ya lo establecía Licurgo en una de sus sabias leyes de Esparta. Cuando prescribió que el delito más infartante para un ciudadano, consiste en no estar en algunos de los bandos cuando se jugaba la suerte de la República. Nunca como ahora esta ley-sentencia pudo ser tan aplicable con mayor justicia, que en la situación que nos toca vivir en la Argentina de nues tros días. Por eso, yo me permito felicitar a los hombres de Ciencia y Técnica Argentina, que se congregan con tan nobles como útiles fines.

Si Uds No lo hacen bien, ya vendrán otros que lo harán mal. Pero todos pagaremos de una manera u otra, las tristes consecuencias por haber nos desentendido egoístas del deber y del derecho que nos fija esta hora.

He escuchado al profesor D'Alessio, como a algunos otros hombres de ciencia argentina. Me ha llenado de satisfacción patriótica comprobar decisiones personales que sumadas, permitirán poner también la inteligen cia y el saber al servicio del bien común, en forma que excede a toda ponderación. Por eso he querido hacerles llegar estas palabras de encomio y agradecimiento, que por partir de un viejo luchador, entrañan toda la experiencia que pretendo no poner al servicio de nuestra Patria sin otro interés que el servicio mismo.

Desde el Comando Superior Peronista se han impartido ya las directivas correspondientes al Consejo Superior del Movimiento Nacional Justicialista para que coordine estas actividades y ponga a disposición de los organismos de Estudio y Planificación todo lo que nos sea posible conseguir.

Según mis noticias desde hace ya mucho tiempo existen diversos Centros de Estudio que han comenzado a ocuparse de los problemas Argentinos, como así mismo de las orientaciones y necesidades de la Revolución que propugnamos como indispensable, para ponernos al día con la evolución política, social y económica que parece ser el índice de nuestro tiem posTales organismos, ya conectados al Consejo Superior del Movimiento Nacional Justicialista han venido realizando estudios parciales, como un adelanto de la tarea que ha de corresponder oportunamente a una Organización de conjunto, que además de coordinar y completar estos estudios, pueda reunirlos en un plan congruente dentro de las condiciones que impone la necesidad de una obra de gobierno racional y orgánica.

Pensamos que el tiempo apremia, intuimos que ya están dadas las condiciones para empeñarnos en una acción seria y profunda que sea garantía de eficiencia en el desenvolvimiento de una acción de gobierno que podemos presuponer para el futuro inmediato.

Por eso nuestra preocupación al respecto nos empeña en interesar a los hombres capacitados científica y técnicamente en un esfuerzo que no ha de malograrse, si como pensamos, estará en nuestras manos realizarlo.

Por otra parte, nuestra experiencia nos dice: que nada que se haga en este empleo será estéril en un futuro que se presenta preñado de acechanzas y peligros. El destino del país, en cambio bien vale la pena de que nos ocupemos el futuro y pongamos el mayor empeño de entregar a nuestra juventud parte del propio esfuerzo, en su honor y en su beneficio.

La formación de un Frente Cívico de Liberación Nacional, con el compromiso de todas sus fuerzas en la colaboración futura para la solución de los problemas nacionales, constituye en sf una garantía de éxito.

No serán éstas horas de estériles luchas políticas, sino de trabajo común de todos los argentinos para el logro de objetivos que a todos nos son comunes. Trabajar para ellos desde ahora es un imperativo honroso al que nadie puede renunciar.

Llevan los argentinos ya muchos años de enfrentamientos suicidas que no han hecho más que sacrificar al país con nuestros rencores y pasiones incomprensibles. La hora de reaccionar contra ese flagelo y cambiar la divisa que en el futuro debe ser de Unión y Solidaridad por la grandeza nacio nal indispensable y necesaria para el destino de cada uno de los argentinos. Porque nadie podrá realizarse en un país que no se realiza.

Finalmente, quiero llegar a cada uno de los señores congregados a los fines mencionados antes con mi palabra de economia y exhortación, para que en las tareas que se han de empeñar les acompañe el mejor de los éxitos Con ello quiero también que les llegue, junto con mi saludo más afectuoso, mis mejores deseos.

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