Juan Domingo Perón

Carta a Florencio Monzón (20-04-1956)

Panamá, 20 de abril de 1956 Señor D. Florencio MonzónSANTIAGOMi querido amigo:Acuso recibo de sus cartas e informes del 8, 12 y 16 de abril ppdo. por lo que veo que todo marcha bien en nuestros trabajos. Lo importante para el futuro inmediato es asegurar las comunicaciones por dos o tres conductos para cada dirigente, a fin de que sean seguras a todo evento.Nosotros tenemos la gente y sabemos que a una orden nuestra, una gran Mayoría de los argentinos se movilizarán para cualquier misión y que I abrá muchos dirigentes que estarán también listos para trabajar en c"alquier dirección. Luego, el único problema nuestro es poder allegar-J^ a y mantener enlace permanente, de manera que se pueda con-C!r masas con unidad de acción en cualquier emergencia. Para ello necesitamos buenas comunicaciones, rápidas y seguras. Por eso deberrio ejercitar mucho el enlace, es decir, poder comunicarnos segura y rápida mente con los dirigentes encargados de conducir la masa y hacerles IU gar las órdenes.Es necesario que sepamos a ciencia cierta cuánto tiempo necesitamos para saturar la masa con una orden y con cuánto tiempo de anticipación es necesario ordenar las cosas para que se puedan ejecutar simultánea mente y en el momento oportuno. Los panfletos autografiados pueden ser vir para esa comprobación. Hay que tener en cuenta que las órdenes van simultáneamente impartidas por los comandos de Brasil, Chile, Bolivia. Paraguay y Uruguay, es decir que se invade la República por todos lados lo que permite suponer que establecido esto sistemáticamente, puede comprobarse fácilmente el tiempo que dura una comunicación en difundirse en todo el país, por la misma información de los respectivos comandos. Por eso es importante informarme cuando una noticia, orden, panfleto, etc., se ha difundido totalmente. Hay que hacer lo posible para saberlo....Debo confesar que de los distintos comandos o personas que trabajan en los distintos teatros de operaciones, Chile es fuera de toda duda el que mejor anda. Eso explica el alboroto que se ha levantado allí en contra de María y todos ustedes. Lo importante es no presentar blanco. No olvidarse que este es un juego de vivos y que, en ese juego gana el que puede pasar por tonto, sin serlo....Siga informándome que yo semanalmente les contestaré. No lo hago mas a menudo porque, como atiendo personalmente la correspondencia de todos los comandos, me paso el día en la máquina y no doy más. Tengo ya en pleno funcionamiento a los de Chile, Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Venezuela, México, Cuba, amén de Italia, Alemania, España, Líbano, Siria, etc. Es una tarea superior a mis posibilidades personales y, esto no se lo quiero confiar a nadie.Saludos para todos los compañeros, su familia y un gran abrazoJuan Perón

Seguir leyendo

  • Visto: 2293

Carta a John W. Cooke (03-11-1966)

Caracas, 3 de noviembre de 1966 Señor Dr. D. John W. Cooke,Buenos Aires.Mi querido amigo:Después del largo silencio impuesto por las circunstancias he recibido su larga e interesante carta que me ha traído la alegría dé saberlo bien de salud y de inquebrantable entusiasmo, pese a las infa­mias de la canalla dictatorial.He leído con todo detenimiento sus comentarios, que me afirman en mis propias convicciones, pues los comparto en absoluto. Las venta­jas de nuestra común doctrina se evidencian aquí pues de un mismo modo de ver, fluye una manera similar de apreciar y de ésta un modo común de resolver. Estoy total y absolutamente de acuerdo con lo que usted me dice pero, lo curioso es que, su padre me habia escrito una carta y remitido un resumen de la situación del país, que él escribió antes de conocer su carta, que coincide en absoluto con lo suyo. Yo, por mis numerosas informaciones, de las más variadas fuentes, llego a lo mismo. Con todo ello, no tengo la menor duda, que nuestra informa­ción es buena y el hombre procede tan bien, como bien informado esté. Bastará ahora que nos falle el criterio. Espero que no.En su carta usted me expone primero el panorama político de los adversarios, luego el de las organizaciones obreras y finalmente el de los peronistas. En su contenido sus informaciones y las del doctor Cooke, coinciden en absoluto. Como lo habíamos previsto los dieta-dores entraron en el Gobierno como un elefante en un bazar. Con su torpeza lo desequilibraron todo y luego pretendieron equilibrarlo mediante la violencia. Así llegaron a las masacres y los fusilamientos. Los resulta­dos no pudieron ser más monstruosos. La situación en un año de dicta­dura, se ha transformado en una cruel tiranía con una natural una­nimidad en contra. Sólo los acompañan algunos marinos sin escrúpulos, otros políticos sin votos y el odio intenso de sus conciudadanos.Un problema de opinión sólo puede resolverse con la opinión, la fuerza puede posponer la solución, pero no lo puede resolver. Desde que el estado permanente de un país no puede ser la revolución, cuando esa fuerza se opone al pueblo, termina por descomponerse y sucumbir. Por eso la dictadura militar es un "gobierno de fuerza" que podrá ser duro pero que es frágil. Sólo el gobierno del pueblo es un "gobierno fuerte". En este año de persecuciones inauditas, de torturas sin nombre a los ciudadanos, de atropellos a la propiedad y al derecho, de violación de todos los principios y preceptos constitucionales y legales mediante el empleo de la fuerza, la dictadura no ha hecho sino agravar los problemas existentes y crear innumerables conflictos que ante» ni siquiera existían.Las organizaciones políticas han entrado en un tren inusitado y en una carrera desenfrenada hacia las ambiciones de dominio. Me­diante esto, han provocado la división de los partidos existentes y han dado nacimiento a otros anacrónicos que sólo se explican por la existen­cia de algunos ambiciosos, decididos a sacar ventajas con la ayuda de la dictadura, de la que se han declarado incondicionales. En tanto el pueblo, observa con excepticismo, no exento de sorna, cómo nacen las neoformaciones políticas.La dictadura creyó que el problema de la política argentina se resolvería de acuerdo con los cánones usuales en tales casos de con­flicto y, de acuerdo con ello, al ocupar el poder se dedicó a calumniar al Jefe del Movimiento Peronista, lanzando las más inverosímiles fal­sedades porque creía que, desprestigiada el jefe de un movimiento gre­gario, mediante la intensa propaganda, dicha organización desapare­cería. Así destruyeron los monumentos del Justicialismo, quemaron en las calles sus libros y decretaron que serían punibles hasta con seis años de cárcel y multa hasta un millón de pesos los que tuvieran en su poder literatura peronista, retratos y signos del "régimen depues­to". Para un militar o un marino, aquello era una cosa de cuartel o de barco, que, ordenado un acto y amenazado con quince días de calabozo quien no lo cumpliera, todo estaba resuelto pero, el pueblo no era un soldado y la Nación no era un buque y, todo les salió al revés. El adoc­trinamiento de diez años y la organización, habían reemplazado al cau­dillo y habían convertido a la masa gregaria en una organización ins­titucional sino totalmente, por lo menos en una parte. Pudieron destruir los monumentos, los signos y la literatura pero, lo que no les fue po­sible desterrar fue lo que el Justicialismo, durante diez años había inculcado, con la prédica y las obras, en el corazón de muchos millones de argentinos, antes desilusionados y amargados por la injusticia y la concupiscencia de los poderes públicos y privados de la oligarquía.Por eso, la dictadura militar, se siente hoy defraudada y sin salida. Quiere salvar el cuello que ha puesto en peligro mediante la siembra del odio y del deseo de venganza y, desesperada, no atina sino a ma­tar, sin darse cuenta que, con ello, lejos de resolver su problema, lo agrava. Forma la Junta Consultiva de políticos sin votos porque cree que ellos representan algo pero, a poco andar, se da cuenta que sólo se trata de unos cuantos "animales sagrados". Con los más obsecuentes pretende formar un partido, mediante el cual puedan tentar un go­bierno continuista que le cubra las espaldas pero, no tienen gente ni siquiera para simular una elección que les permita hacer el fraude porque los radicales se dividen y parte de ellos se ponen enfrente. Con ellos quedan en la más absoluta orfandad.Las huestes de Lonardi, fallecido oportunamente para la dieta-dura, han pasado sin más a la oposición, capitaneadas por Amadeo y Bengoa que antes traicionó al Gobierno Constitucional y ahora se prepara para hacerlo con la dictadura de la que también forma parte. Esta agrupación nacionalista compuesta por clericales y oligarcas, pre­tenden hacer una revolución a los "gorilas" para luego, desde el Go­bierno, hacer lo mismo que tratan de hacer los actuales dictadores, pero, hay un pequeño detalle: no son capaces de hacer una revolución.La agrupación política del Radicalismo Intransigente, dirigida por Frondizi, forma "rancho aparte" proclamándolo candidato para la Presidencia en las prometidas elecciones de 1957. Ese es su fundamental error, porque no habrá tales elecciones. La dictadura las ha prometido para acallar las protestas de sus propios secuaces pero, como en esas .elecciones no habría solución para ellos resolverán, mediante poster­gaciones sucesivas, dejarlas para las "calendas griegas".Entre tanto, esta etapa de la política argentina ha tenido la virtud de obscurecer más el panorama: las fuerzas políticas se han "atomi­zado" siguiendo los divisionismos de todos los ambiciosos que se suman por miles en la actual política argentina, ya que cualquier "Cacaseno" se siente ahora candidato. La consecuencia es que, el treinta por ciento del electorado corresponde a toda la oposición del peronismo, y estará dividida en siete u ocho partidos. En otras palabras: eran débiles y, para ser más fuertes, se han dividido.Al declarar fuera de la ley al Movimiento Peronista, nos han hecho el más amable servicio, que compensa en parte el despojo de habernos robado todos los bienes, pues nos han mantenido fuera del aquelarre de las ambiciones y ha sido posible mantener la organización clandestina, más pura y más fuerte que antes. La prisión de algunos dirigentes políticos y gremiales nos ha permitido liberarnos de los ado­cenados y reemplazarlos por dirigentes jóvenes y activos, que han sabido "sobrevivir" a las miserias y que serán una inyección de sangre nueva para la nueva lucha. Así, mientras la dictadura asiste a la descomposición de sus fuerzas políticas y militares, a la disensión in­terna de sus componentes, al caos económico y social que sus incon­sultas medidas provocan, a la resistencia del pueblo escarnecido y tira­nizado, el Peronismo trabaja incansablemente por su organización en todo el país, seguro de que en la hora de las decisiones, tranquilas o violentas, el que posea una masa organizada y disciplinada, será quien diga la última palabra. Por eso, he recibido la insinuación de Frondizi» (por intermedio de Perina) para hacer una alianza de "buena vecindad" en cual nosotros seríamos los buenos y ellos los vecinos: apor­taríamos los votos y ellos la tolerancia de la dictadura. Pero, el pueblo no acepta esos "chanchullos" sino que quiere sentir "tronar el escarmiento. No se trata para nosotros de dar soluciones a los caudillos políticos sino de cumplir la voluntad del pueblo, resolver sus problemas y alcanzar sus objetivos. Esa es la diferencia que hay entre los políticos viejos y nosotros, cosa que muchos no han comprendido.Si algunos dirigentes peronistas defeccionaron en la derrota, muchos millones de peronistas leales permanecieron firmes en la defensa de la causa. La caída ha servido para purificar el movimiento, inten­sificarlo y extenderlo. Los malos e incapaces se han eliminado, para pasar a "merodear" entre los "gorilas". La realidad es que la masa ha superado a los dirigentes. Este es el hecho más característico del momento actual argentino y quien no lo perciba está condenado irre­misiblemente al fracaso. Tiene la fuerza de un aleaje, tal vez lento, pero incontenible. Ya lo decían ustedes mismos: su fuerza, como una conmoción subterránea, es notada por todos, pero no todos advierten su origen y su trascendencia. Es que, paralelamente a la reacción san­grienta y usurpadora del 16 de setiembre, luego del primer momento de asombro y atonía del pueblo, fue surgiendo "desde abajo" un estado de insurrección popular con características, modos y procedimientos inéditos en la historia nativa y cuya comprensión y proyección escapan, desde luego, a las mentes habituadas únicamente a los procesos conocidos, e incapaces, en consecuencia, de captar los hechos nuevos.Este estado inédito de las masas, lógicamente, no podrá ser ma­nejado ni contenido con los métodos clásicos. He aquí la razón porque los viejos dirigentes, tanto políticos como gremiales, cualquiera sea el bando en que actúan, o son incapaces o han sido desplazados. Así se explica también que la totalidad de los dirigentes que real y efectivamente se encuentran ahora a la cabeza de las nuevas formaciones peronistas y trabajadoras insurreccionales, son casi todas fi­guras que actuaban en segundo plano. Ellos también han surgido "des­de abajo". El origen del estado actual es la obra de "politización" que la doctrina peronista ha realizado en las masas peronistas populares. Nada hay más anacrónico en los planes y las posiciones de algunos dirigentes y antiguos jerarcas desconectados en absoluto del sentimien­to popular y del "hecho nuevo" que no han podido captar, ni ver, ni comprender.La fuerza del peronismo radica en que, su línea intransigente, fren­te a unos y a otros, está en la propia naturaleza del desarrollo histó­rico, en tanto las otras tendencias sólo viven y pueden obrar en el plano estrictamente político. Sus éxitos sólo pueden ser éxitos políticos, sin la gravitación ni la permanencia del quehacer histórico. Y, por ser éxitos meramente políticos, su signo en el tiempo y en espacio, es la fugacidad. El quehacer político sólo puede adquirir vivencia cuando tiene como sustento la línea histórica. En épocas de normalidad, es fácil confundir la importancia del hecho político que adquiere así fal­samente categoría permanente, pero, existen períodos de la vida nacio­nal, en los que está en juego su propio destino, en que el quehacer his­tórico es el dominante. Estos períodos están señalados por la presen­cia de los "hechos nuevos".Por eso los antiguos dirigentes gremiales, políticos y militares, cualquiera sea el bando en que actúan, están fuera de la proyección histórica: los del elenco de la tiranía, por la propia naturaleza de su proceso están condenados irremisiblemente; el conglomerado político por su parte, en cuanto a dirigentes, ha sido superado por la dialéc­tica de los hechos. En definitiva puede asegurarse, sin dogmátismos ni prejuicios,, que unos y otros no han percibido las condiciones en que se está desarrollando este modo de la vida nacional. Tanto es así, que todos ellos, los católicos nacionalistas en sus varios matices, los neoperonistas (de peronismo sin Ferón), los bengoístas y los grupos militares detrás del último golpe de estado, constituyen simplemente la réplica y el reverso, pero con los mismos módulos del elenco de la tiranía. Es natural entonces que, a los medios y procedimientos de i la tiranía, oponga el arbitrio simplista del manotazo militar, del golpe K- de estado. Un recurso que, además de no ser precisamente infalible, I tiene el grave inconveniente cuando fracasa, de provocar y explicar 1 las medidas más extremas de la reacción e imponer al pueblo una terrible contribución de sangre. Pese a sus características bélicas, el golpe de estado, sin embargo, no deja de ser un procedimiento polí­tico. En esta hora argentina, sólo la insurrección nacional es el he­cho histórico.Esta situación política comienza, sin embargo, a ser penetrada por algunos equivocados que se apresuran a "mojarse en las aguas del Jordán". Hace una semana me visitaron dos dirigentes gremiales asilados en Montevideo (Cabistain —tesorero de la C.G.T. y Cardillo — Secretario de los Gráficos) quienes querían (después de un año) recibir mis orientaciones. Regresaron con nuestra orientación, vere­mos si la cumplen. Pocos días después recibí una carta de Colom, en la que acompaña una comunicación del dirigente, también exilado en Montevideo, José L. García —del gremio de la Carne y que fue Intendente de Avellaneda— quien me hace la defensa de la C.G.T. Ne­gra (Junta de Emergencia de la C.G.T.) compuesta por: José Agarrabere. David Diskin, Ernesto Escalada, Pierini, Eusebio Rodríguez, Pantaleón Petrof, Alfredo López, Salvador Zuccoti, Andrés Framini, Juan de Dios Bases, Miguel Ruso, Humberto Mandreoni y Julio Borrego.Según se me informa, en esa carta, esta Junta de Emergencia habría trabajado por conservar la organización y defender, dentro de lo posible, conquistas obreras, pero transando y conversando con la canalla dictatorial y los políticos que los apoyan. Es decir una posición transaccional opuesta a nuestra posición intransigente. Como es natural, pensando que aún esta gente puede ser útil no he querido decirles la verdad de lo que de ellos se piensa en nuestro Mo­vimiento y les he contestado lo siguiente:Enterado de las elecciones gremiales y de la acción que la Junta de Emergencia de la C.G.T. ha desarrollado, debo confesar que es la primera vez que se me hace llegar una información de ese matiz, pues hasta ahora no había sentido ni recibido sino informes peyora­tivos referentes a este organismo que lo imaginaba de dirigentes aco­modaticios, sin decisión de lucha, sólo capacitado para defender la situación de algunos dirigentes que, habiendo perdido la mística pe­ronista, se dedicaban a tratar de no perder su situación personal en el movimiento sindical al amparo de los "gorilas". Ese es el panora­ma que me había formado de esa Central Obrera de Emergencia.Es indudable que su posición es difícil frente a la dictadura y frente a la masa. A la primera porque estará siempre sindicada co­mo peronista y a la segunda porque actuando con los enemigos es­tará siempre sospechada de falsa posición con respecto al Movimiento Peronista que actúa en franca rebelión. Yo comprendo la situación de la Junta de Emergencia, pero no sé si todos la comprenderán igual. En este momento la masa peronista se encuentra organizándose en la clandestinidad con fines de insurrección en todo el país. Su posi­ción es firme y aun, los que no se encuentran aún ligados a los orga­nismos clandestinos (comandos) se sienten inclinados a la resisten­cia en distintas formas, esperando lo que ha de ocurrir irremisible mente. Poco a poco se van coordinando las acciones y las nuevas formaciones en todas partes, en las que prima la decisión de actuar en el sentido insurreccional. Sería lamentable que la Junta de Emergencia no estuviera con las masas en esa posición porque todo su trabajo podría ser mal interpretado. Creo que la Junta de Emergencia debe tomar contacto con las formaciones revolucionarias en todas partes a fin de no tener políticamente una falsa posición que le sería perjudicial.Numerosos dirigentes de "nuevo cuño" han surgido en toda;' partes y es necesario que la Junta se ponga en contacto con ellos que serán los futuros dirigentes del Movimiento Obrero. Es indudable que de esta emergencia ha de salir una nueva estructura pues aún cuando la masa es peronista pura y firme, los dirigentes e> algunos casos han defeccionado y, en consecuencia, han perdido a* predicamento. Se puede saber que los dirigentes socialistas que pretenden dirigir a la masa obrera no encontrarán eco allí, pero no podemos saber si nuestros dirigentes antiguos representan algo ya en esa masa, como para confiar en su dirección. Por lo menos mientras dure la prisión de los dirigentes es necesario corregir los errores. En la masa se dice: ¿por qué están presos los dirigentes peronistas? y se pregunta ¿por qué no están presos los otros? Ello «s ayudado por las ambiciones de los nuevos dirigentes que desean des­plazar a los otros.Para evitar estas cuestiones es necesario embanderar en la lucha activa a todos los trabajadores y a todos los dirigentes que, teniendo un enemigo al frente, olvidarán las pequeñas rencillas e intereses domésticos para meterse enteros en la acción subrepticia de la resistencia, donde encontrarán aliciente para seguir unidos hacia adelante. Yo no he creído tanto en la resistencia muy activa, sino en la resistencia como acción de desgaste de la canalla dictatorial y co­mo una forma de impulsar a la masa a la organización y encuadramiento, mantenerla unida e informada, porque el hombre se organiza mejor para una acción inmediata que si se trata de algo lejano.Es indudable que lo que cada peronista debe hacer en este momento es organizarse para mantener el Movimiento intacto, la forma í es la clandestinidad porque, como los peronistas saben que de otra manera no se pueden organizar, desconfían de todo lo que no sea clandestino. Yo creo y así lo he anotado en las Directivas e Instruc­ciones, que toda organización que propenda a mantener unido al Pe­ronismo y organizado al Movimiento, es conveniente y debe ser apo­yada, en cambio hay que repudiar a todo dirigente que pretenda me­drar personalmente con la representación que ejerce. Trabajamos para las soluciones del Pueblo y no para las soluciones de los hom­bres. Al pueblo sólo le serviremos haciendo que sus objetivos se cum­plan y su voluntad se obedezca. No se concibe un dirigente peronista u obrero que, en este momento, en que peligran todas las conquistas de diez años de lucha, desee obtener predicamento o representación a base de transar con la canalla dictatorial, adjurando contra la jus­ticia social, la independencia económica y la soberanía nacional. No se puede pensar en la solución política circunstancial.Algunos "angelitos" piensan en la posibilidad de la "pacificación", pero sus móviles no son los que persigue el pueblo, que sólo anhela soluciones definitivas y estas soluciones definitivas no pueden venir, en forma alguna, cediendo terreno a las imposiciones de los parti­dos políticos que, en último análisis, fueron los culpables reales de los fusilamientos y las masacres de ciudadanos y obreros. Yo tam­bién era pacifista hasta el 9 de junio pero, después de los crímenes cometidos por los tiranos, apoyados por los partidos políticos, ya no tengo esperanzas que esto se pueda solucionar sino en forma cruenta.El odio y el deseo de venganza que estas alimañas han despertado en el pueblo, saldrá algún día a la calle convertidos en fuerza motriz y solo después será posible pensar en pacificación y unidad del pueblo argentino. Pensar de otra manera es desconocer la historia y sus valiosas lecciones que se escalonan a lo largo de todos los tiempos.Por eso, estar hoy fuera de la posición de lucha insurreccional es estar fuera del panorama real que vive el país y de toda proyección histórica. Las consecuencias de esta falsa posición no puede ser otra para un dirigente que el repudio de la masa.Yo veo coincidir las necesidades nacionales, los objetivos del pueblo y el estado anímico de las masas y, cuando estas tres circunstancias son coincidentes no hay fuerza capaz de torcer los acontecimientos. Debemos evitar que se "cicatrice en falso" porque las consecuencias futuras serán mucho peores. Hay que hacer el sacrificio a tiempo porque, con el tiempo, los sacrificios se multiplican, desde que, la violencia en los acontecimientos, está siempre en razón directa de su tiempo de gestación. Por eso, hay que apurar el desenlace violento, aunque ello parezca un poco cruento. Peor será si se espera. Por eso creo que el pueblo tiene razón, los tiempos dirán si me equivoco.Les he dado una organización, una doctrina y una mística. He trabajado once años para politizar las masas. Los he preparado para luchar contra la reacción y les he dejado el ejemplo de cómo se puede hacer para alcanzar las grandes reformas. Ahora les queda a ustedes no equivocarse en las formas de ejecución y tener la decisión necesaria para triunfar. Se enfrentan hoy, la reacción apoyada por las fuerzas militares —eternas enemigas del pueblo en todas partes— y el pueblo mismo. Las fuerzas, mediante la represión violenta, impondrán despojos, hasta conseguir los objetivos impuestos por la reacción. Frente a eso, el pueblo debe decidir su actitud. Si es contemplativa, lo perderá todo y deberá en el futuro, como antes, trabajar para que vivan los oligarcas y los capitalistas, mientras los trabajadores deberán debatirse en la miseria, en el dolor y en el sacrificio inútil. Si, en cambio, es activa y combativa hasta el extremo, los reaccionarios y las fuerzas que los sirven pensarán muy bien, si no les conviene transar, para evitar que la ruina los arrastre también a ellos, que son los únicos que tienen que perder. Una actitud decidida del pueblo es lo único que puede salvar a los trabajadores, de una ruina segura. ¿Si el pueblo hace eso, ¿cómo los trabajadores podrían tener una actitud contemplativa en esta emergencia? Las directivas e instrucciones del Partido, impartidas por el Comando Superior Peronista, son bien claras. Si se cumplen, se llegará a una solución. Si no se cumplen, los trabajadores tendrán que lamentarlo toda la vida, pero será demasiado tarde.Por eso, para nosotros es fácil hacer llegar a la masa política y gremial la palabra de orden ya extensamente difundida por las directivas que, la propia canalla dictatorial se empeña en hacer creer que son apócrifas, porque le tiene un terrible temor a la acción del pueblo y las acciones de intimidación les ha despertado un terror irresistible. Entre los nuestros también, los acomodados, quieren hacer creer a la masa que esas directivas no son nuestras, porque aumentando la lucha y la decisión, los pone entre la espada y la pared, desde que allí también hay para ellos. Los "pajarones'', que aún creen en una pacificación sin revancha, con fines electorales, trabajan para que las directivas no sean creídas por la masa. Todo eso debe ser destruido por nuestra acción: hay que hacer efectiva la resistencia, organizar entre tanto a la masa peronista y llegar a la mejor disposición para obrar con unidad de concepción y de acción en el momento oportuno que no ha de tardar en presentarse. Cuanto más violentos seamos mejor: al terror no se lo vence sino con otro terror superior. La garantía de que nuestras fuerzas se mantengan cohesionadas es precisamente teniéndolas en la lucha activa todo el tiempo. No comparto la idea de que para mantener las organizaciones debemos no emplearlas y mantenerlas alejadas de la lucha porque lo que ganarán en integridad material lo perderán en integridad moral. Así les pasó a los alemanes en la primera guerra que por conservar la marina de guerra en Kiel, terminaron por perder la guerra y los barcos, a la par que las tripulaciones fueron el inicial foco de la revolución que los aniquiló.Es necesario que hagamos cumplir las directivas y las Instrucciones impartidas al pié de la letra, no sólo porque ellas representan nuestro sentir, sino también porque representan el sentir popular, las necesidades de la Nación y los objetivos que persigue nuestro Movimiento desde hace más de once años. Claudicar ahora, es perder nuestro momento que comienza a llegar. Cualquier debilidad de nuestra parte será interpretada como "aflojada" por nuestra misma gente y podría constituir el comienzo de una "desbandada" que puede sernos fatal. Ahora es cuando debemos exigir y ahora es cuando debemos resistir. Algunos idiotas temen el caso de que se produzca un caos. Las revoluciones como la nuestra parten siempre del caos, por eso no sólo no debemos temer al caos sino tratar de provocarlo, sólo allí el pueblo podrá tomar las cosas en sus manos y cobrarse la tremenda deuda que los "gorilas" han contraído con él. Sin eso, por otra parte, no habrá paz y probablemente la anarquía puede llegar a prolongarse por muchos años, en los que será mucho más peligrosa para la Nación que un caos violentamente provocado que termine con los obstáculos que se oponen a la tranquilidad del pueblo. Si hay que matar sin remedio, es mejor que ello sea rápido y cuanto antes. Quien recuerde la anarquía que sucedió a nuestra independencia y los cientos de miles pasados "a lanza seca" tendrá un recuerdo del reflejo de lo que puede ser una lucha en la actualidad, si esta situación no tiene una salida más o menos rápida.Nuestra organización, bajo las prescripciones de las "Directivas para todos los peronistas" y las ''Instrucciones Generales para los Dirigentes", debe realizarse en el tiempo. No se puede pretender hacerlo de un día para otro: lo primero que hay que conseguir es que todos conozcan estas directivas e instrucciones, las cumplan y hagan cumplir; lo segundo, que se haga la resistencia en la medida de lo posible, porque aparte de que ella da razón de ser inmediata a la organización, realiza el desgaste de la canalla dictatorial y, ¡0 tercero, que se trabaje sin descanso en la organización y nuevo encuadramiento de la masa, con dirigentes nuevos jóvenes, valientes y) activos. Ustedes allí realizan las organizaciones de los distintos Comandos en toda la República, que se conecten con los comandos de exilados en: Santiago de Chile (Zona Oeste - Mendoza, San Juan, San Luis, Catamarca, La Rioja, Córdoba); en La Paz - Bolivia y Cochabamba - Bolivia (Zona Norte - Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago riel Estero, Córdoba); Zona Nordeste, Comando de Asunción del Para-guay, con Chaco, Formosa, Entre Ríos, Corrientes, Santa Fé, Misiones; y Zona Este, Comando en Montevideo y Rio de Janeiro, con Gran Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos. Toda la Patagonia estará conectada con Santiago de Chile, donde ya existen enlaces bien definidos. Los Comandos de Exilados se conectan con nosotros. Asi podremos intercambiar tanto informaciones como hacer llegar directivas e instrucciones. Sin embargo, como es necesario que la conducción se realice en el propio teatro de operaciones, sin esperar las órdenes mías que, en ese caso puede ser tardías, le adjunto las credenciales que lo autorizan a usted para proceder en mi nombre j representación más absoluta para que en caso necesario usted obre directamente, como si fuera yo, en cualquier caso que sea necesario Con la autorización le adjunto también un documento en el que des¡ autorizo a todos los que puedan invocar mi autoridad en las organizaciones peronistas; la nueva organización clandestina, nada tiene que ver con esas autoridades caducas también.Cada una de las Zonas indicadas debe estar unida al Coman* de Exilados más próximo (Santiago, La Paz, Cochabamba, Asunción, Montevideo, Río de Janeiro) pero debe tener la natural dependencia de ustedes allí. Los Comandos de cada provincia deben conectarse mantener enlaces rápidos y permanentes con los Comandos de Zona. Así se podrán unir las células bases con los Comandos de Provincia estos con los de Zona y los de Zona con los de Exilados y con i Comando General que tendrán ustedes allí en Buenos Aires. En es forma se podrá canalizar toda acción haciendo que la unidad de acción oriente el espontaneísmo que hoy mantiene toda la organización existente que, por lo que se ve, está en la etapa inicial de la organización nacional.Así también se cumplirá de la mejor manera el aumento y el fortalecimiento de las organizaciones intermedias entre la masa y Peron (Comandos de Exilados, que sólo son intermediarios de la Conducción) y Comando General. Sólo así se puede mantener también el grado de independencia de los comandos provinciales y zonales sin necesidad de exponerlos al peligro de la delación, desde que pocas personas pueden conocer su existencia, y mantener la clandestinidad y el secreto aún entre la propia gente que compone las organizaciones. Lo demás será fácil de ir estableciendo a medida que la organización progrese lo suficiente.En las directivas están contemplados casi todos los casos de que Usted me habla o consulta en su carta, por eso bastará que las directivas sean impuestas en todos los organismos y que sean conocidas por todos, para que cada uno sepa lo que tiene aisladamente que hacer en cada caso. Por eso creo que un trabajo fundamental que hay que realizar es hacer que las directivas e instrucciones sean respetadas y se aclare que ellas son auténticas y que cada peronista debe ponerlas en ejecución y hacerlas ejecutar por los demás en la medida de sus posibilidades.Por las últimas noticias que me llegan me entero de la convocatoria para elecciones de Constituyentes, para la reforma de la Constitución. Este hecho pone de manifiesto que se trata de una flagrante violación de la propia Constitución de 1853 que dispone que previamente el Congreso declare la necesidad de la reforma. Este tremendo error de la dictadura' lo debemos aprovechar, impartiendo la consigna a todos los peronistas de que, llegada la ocasión, deben votar en blanco y proclamando asimismo, el desconocimiento de toda reforma constitucional realizada en estas condiciones, como asimismo desconociendo la derogación por decreto de la Constitución Nacional do 1949. Es claro que todo esto es sólo con el fin de "quilombificar" más el asunto, desde que nosotros no estamos interesados por ahora en elecciones, sino en provocar el caos que nos posibilite tomar la situación con el Pueblo mismo, según reza en nuestras instrucciones y directivas. La posición abstencionista es para nosotros la regla. No sólo no votaremos sino que debemos hacer todo para que rio se pueda votar. Se trata de no dar escape a la dictadura por ningún lugar y menos por la solución política. Ahora los que queremos guerra somos nosotros, pero guerra a nuestro modo, no al de ellos. Vamos a ver si podrán gobernar cuando el pueblo llegue a la resistencia sistemática. Veremos también quien será el que pierda con la ruina general. Me daría un gran placer si algún día, en la obra en que yo trabajara, tuviera a los oligarcas v a los "petiteros" acarreándome baldes de la mezcla.Creo que lo peor para nosotros ha pasado, no porque crea que no haber más jaleo, sino porque nuestra gente ha aprendido mucho en este año pasado. Si se acostumbra a operar subrepticiamente como se dice en las directivas, yo respondo que le vamos a dar cada día mayores malos ratos a la canalla dictatorial y que llegará el día en que escaparán como ratas, los que no estén colgando de los árboles de Buenos Aires, de las provincias y aún en otras partes. Por eso insisto en la necesidad de cumplir y hacer cumplir las directivas. Nuestra inmensa masa, haciendo en todo el país, lo que allí se indica adquirirá un poder extraordinario de acción que la dictadura no sólo no podrá reprimir sino que tampoco podrá resistir. Debemos como usted muy bien lo indica en su carta dispersar las acciones, en forma que la represión disperse también las fuerzas de la tiranía. Cuando ello haya sucedido, será "pan comido" y será cada día peor para ellos. Esta guerra ha de decidirse no por una batalla como ellos quieren, sino por millones de pequeños combates dados a todas horas en todas partes y por todos los peronistas.Los Comandos de Exilados que funcionan en todas partes del extranjero donde hay exilados, hacen también un buen trabajo en la propaganda y la contrapropaganda. Nuestros muchachos les complican la vida a los "cagatintas" que la canalla dictatorial ha mandado a todas partes para representarlos. Están dignamente representados porque, según las noticias que tengo, en todas partes los odian con la misma intensidad que nuestra gente los odia allí. No hacen sino gastar dinero, contrabandear y pasar buena vida. Nosotros lo celebramos porque así nuestra gente puede distinguirse mejor. La lucha en todos los países es más fácil que allí porque éstos no quieren guerra sino pasarla bien mientras les dure, que saben que no será por mucho.Antes de terminar deseo hacerle llegar mis felicitaciones por do lo que usted hace y ha hecho por nuestras cosas allí, por su inquebrantable fortaleza y por su extraordinaria moral. Sólo la pasta de los grandes hombres está templada en esa fortaleza que usted ha demostrado que la posee. Yo me alegro por nuestro Movimiento que tiene la fortuna y por nosotros que tendremos la satisfacción de entregar nuestras banderas a quienes nos puedan superar.Un gran abrazo.Juan Perón

Seguir leyendo

  • Visto: 2491

Carta a John W. Cooke (11-07-1956)

Colón, 11 de julio de 1956 Señor Dr. D. John W. CookeBuenos Aires.Mi querido amigo:Aún cuando no sé si esta carta llegará a sus manos no deseo por lo menos dejarlo de intentar. Por ello la remito por intermedio de Montevideo en previsión de que usted aún pueda estar en comunica­ción con alguien allí, a pesar de que, al no haber recibido contestación a mi anterior, he supuesto lo peor referente a la posibilidad de su contacto con el "mundo exterior". Si así no fuese me alegraría mucho.No sé si serán ciertas las versiones de las nuevas canalladas a que han estado ustedes expuestos por parte de los sicarios de la Tira­nía pero, por si ello es cierto, usted verá en las directivas adjuntas que le vamos a contestar poco a poco con las mismas medidas. Ya no es posible seguir poniendo la otra mejilla. Ahora le vamos a poner otras cosas que aseguro que no los va a hacer muy felices. Se acabaron los pacifistas y se acabaron para siempre. Sin necesidad de decirlo, lo vamos a nacer y han de rendir cuentas de cuanto han hecho con nues­tra gente.Si fuera posible, estas directivas deben ser distribuidas profusa­mente allí, porque es indispensable comenzar por hacer desaparecer un poco de incertidumbre que hay entre la gente peronista, como con­secuencia de los hechos pasados que muchos creen que ha sido un fracaso nuestro, influenciados por las mentiras que propalan las radios y los diarios de la canalla dictatorial.Volvemos a empezar cuando debíamos estar terminando, porque a pesar de que hace cinco meses que vengo insistiendo en la necesi­dad de dedicarse sólo a la resistencia, muchos dirigentes, atraídos por un golpe de fortuna de una acción militar, descuidaron ésta para en­trar en un golpe militar que a pesar de ser intrascendente e inope­rante costó preciosas vidas de la mejor gente.Para el pueblo no será nunca una solución salir de las manos de una dictadura militar para caer en las de otra. O se libera solo, quizá con alguna colaboración militar, o no se liberará nunca. El caminí está en la resistencia civil. Tenemos una inmensa masa popular con nosotros, pero, las medidas tiránicas la han desorgani­zado y la persecución más cruel ha impedido toda acción para re­constituir los cuadros que se encuentran en las prisiones en número impresionarte. Entonces debemos recurrir a la organización clandes­tina a base de los dirigentes que en gran número están decididos y prontos para actuar. Esa inmensa masa no tiene ningún valor si su estado de inorganicidad no permite conducirla con unidad de acción.Como usted verá por las directivas se trata de1 una cosa vieja pero muy eficaz si se realiza con intensidad y extensión. Todo el se­creto estriba en que nuestra gente conozca lo que hay que hacer. Por eso es necesario llegar a cada peronista, si es posible, con estas di­rectivas. Yo sé que el Pueblo lo hará y lo hará bien. El odio y el deseo de venganza ya ha sobrepasado todos los límites tolerables has­ta en nosotros mismos frente a tanta infamia y espíritu criminal. Es necesario confesar que aunque fuéramos santos tendríamos deseos de descuartizar a los traidores y asesinos de inocentes ciudadanos v prisioneros indefensos. Yo dejé Buenos Aires sin ningún odio pero siento que ahora, ante el recuerdo de nuestros muertos por millares y nuestra gente asesinada en las prisiones, torturada en toda forma y sacrificada con el sadismo más atroz, tengo un odio inextinguible que no puedo ocultar. Me imagino como será el del Pueblo y el de nuestros hombres que lo han sufrido todo. Yo no puedo ni podré nunca ser hipócrita por otras conveniencias políticas que ya poco me interesan.Un gran abrazo.Las instrucciones van en sobre aparte por el mismo correo.PERON

Seguir leyendo

  • Visto: 2235

Carta al Sr. Augusto Pinochet Ugarte (10-04-1974)

Buenos Aires, 10 de abril de 1974. Excmo. Señor Don Augusto Pinochet Ugarte Presidente de la Junta de Gobierno Santiago de Chile — República de ChileMi General:He tenido el placer de conversar largamente con el señor Alvaro Puga Cappa, Asesor de Asuntos Públicos del Gobierno de Chile y él le podrá informar de viva voz, cuánto hemos tratado con referencia a la carta de la cual era portador.Estoy de acuerdo con la idea de limitar el armamentismo en beneficio de un desarrollo indispensable y de una acción social que condiga con las mejores condiciones de vida de nuestras poblaciones. En ese terreno la Argentina tiene y ha tenido una constante aspiración.Por todo ello, comparto sin reservas su juiciosa afirmación de que debemos confiar "que el establecimiento de una política de desarrollo enpaz dentro de fronteras hermanas puede ser de gran beneficio".De lá misma manera creo indispensable y en alto grado constructivo el proyecto de una reunión de Jefes de Estado Latinoamericanos, no sólo con la finalidad de un mayor acerca­miento, sino también para comenzar de una buena vez la tentativa de una "integración continental latinoamericana", ya impuesta por las necesidades perentoriasüe convivencia en un mundo que se continentaliza" aceleradamente y de un futuro inmediato cargado de acechanzas y peligros para los que permenezcan en un aislamiento que puede Ser suicida.Esta misma iniciativa la hemos comentado con algunos ministros de Venezuela y México que nos han visitado. El ciento cincuenta aniversario de la Batalla de Ayacucho, nos había parecido propicio para una reunión semejante.Por mi parte, estoy listo y anhelante para apoyar cualquier iniciativa que propenda a establecer acuerdos que nos lleven a una integración tal vez salvadora de nuestros destinos.Le ruego que, junto con mi saludo afectuoso, quiera aceptar mis mejores deseos.Firmado: Juan Perón

Seguir leyendo

  • Visto: 2899

Carta a Florencio Monzón (03-12-1955)

Colón, 3 de diciembre de 1955 Señor Florencio Monzón. Estimado amigo:Acuso recibo de su carta del 30 de noviembre ppdo. y me apresuro a contestarla, agradeciendo sus amables palabras y recuerdo.Veo por ella que se encuentra en Chile "como perro en cancha de bochas" según me dice. Yo estoy en Colón (Panamá) desde que llegué de Paraguay, dedicado a escribir un libro contra las dictaduras militares, para lo cual he elegido como argumento los hechos producidos en la Argentina. Así puedo matar dos pájaros de un tiro: darle duro a esos canallas de la dictadura y defender también la idea antidictatorial en nuestros países a menudo azotados por ese verdadero flagelo.He terminado lo sustancial del manuscrito y ahora debo imprimirlo en Estados Unidos y en México, el primero para el inglés y el castellano el segundo. De modo que es muy probable que deba viajar para ello. No sé cuánto tiempo me llevará ello pero creo que no estaré de vuelta hasta dentro de un mes. Como no tendré paradero fijo no puedo anticiparle nada por el momento. Me parece que es mejor que se quede usted en Chile. Tome contacto con María de la Cruz, muéstrele esta carta y ella lo ayudará para permanecer allí. María de la Cruz es una gran amiga y una gran mujer en Chile que trabaja como nosotros por el pueblo y cualquier cosa que haga por ella será para nuestra causa. Lo mismo ella, sabiendo que usted es hombre nuestro hará cualquier cosa por usted....Esperemos que las cosas en la Argentina no tarden en cambiar y que nuestros muchachos sigan con la resistencia pasiva. Le mando con ésta uno de los panfletos que ya hemos hecho llegar en gran cantidad a la Argentina.Un gran abrazo. JUAN PERÓN 

Seguir leyendo

  • Visto: 2284

Carta a John W. Cooke (14-09-1956)

Caracas, 14 de setiembre de 1956 Señor Embajador Dr. D. John Cooke Montevideo.Mi querido amigo:Acabo de recibir una carta del amigo Colón Eloy Alfaro que me encarece k transmita a usted mi domicilio con urgencia. He comunicado cablegráficamente al Dr. Eduardo Colom que le haga llegar mi direc­ción postal con toda urgencia. Sin embargo, por las dudas, le repito aquí:Domicilio: Avenida Andrés Bello y 4º Transversal de GuaicaipuroEdificio "Josmary" - Depto. 19 - Caracas - Venezuela. Dirección Postal: Francisco Deleonardis - Casilla de Correo 3067 - Caracas - Venezuela.Las últimas noticias que he recibido de su hijo John han sido enviadas desde allí a Panamá y me han llegado recién en Caracas. ;!'; Estoy contestándole a él, pero quiero también hacerle llegar a usted mi afectuoso saludo. La carta que le remito a John por intermedio del emisario convenido puede usted leerla y tener por ella la posibilidad de mandarme su opinión personal para juzgar los momentos actuales de la Argentina que yo enfoco sólo a través de la cuantiosa información que me llega, que jamás puede compararse a la impresión perso­nal que puede uno formarse desde allí.Yo me he instalado en Caracas, donde pienso pasar una temporada hasta que los acontecimientos de la Patria me lo permitan. Según las informaciones que recibo la canalla dictatorial parece llegar a su fin, abrumada por su« desaciertos y sus errores, descompuesta en gran parte la fuerza que la sustenta, desgastados por las disensiones inter­nas y acosados por la ineptitud y la pasión que los impulsa cada día más a las exageraciones violentas. Sin embargo yo no soy tan opti­mista como la mayoría de mis informantes. Creo que la fuerza aún puede postergar por un tiempo la decisión final, aunque no tengo la menor duda de que fracasará ruidosamente, caerá y el triunfo final será nuestro a corto o a largo plazo.He tenido conocimiento que la canalla dictatorial ha trasladado de nuevo a John a Ushuaia, aunque no se me ha confirmado tal canallada. Precisamente hemos tenido gran precaución en todo para evitar que a él se lo pueda culpar de nada ya que lo consideramos un hombre que tendrá actuación decisiva en el futuro y queremos cuidarlo. No tengo la menor duda que la canalla dictatorial se ha dado cuenta de los qui­lates que encarna John y por eso lo considera un hombre peligroso. Usted sabe que su hijo es el único hombre del movimiento que tiene documentos míos que lo autorizan a proceder en mi nombre y represen­tación en cualquier momento. Siempre he pensado si no le habrán secuestrado esos documentos y a eso obedece la persecución despiadada de que es objeto.Sin embargo, ante algunas propuestas que me han hecho llegar sobre posibles conversaciones a fin de alcanzar soluciones, he contes­tado que como yo no puedo tener en la mano la solución, deben ini­ciarse gestiones para que John sea puesto en libertad, o por lo menos trasladado a Buenos Aires, porque él es el hombre que ha de represen­tarme y tratar en mi nombre. Sé que él es completamente intransi­gente como yo y además tendrá mis puntos de vista, lo que me permite que nos entendamos muy bien.En la carta que le dijo a él podrá usted tener una idea completa de todo. Mis respetos a la Señora.Un gran abrazo.Perón

Seguir leyendo

  • Visto: 2197

Carta aJohn W. Cooke (12-06-1956)

12 de junio de 1956 Mi querido compañero y amigo: Contesto su comunicación del 20 de mayo próximo pasado y le agradezco su amable recuerdo y sus saludos. Agrego a ello mi ad­miración a su espíritu de sacrificio y a la clarividencia de sus juicios, dos condiciones que hacen a los hombres dignos de ser seguidos. La canalla dictatorial no es, como algunos pretenden, un gobierno revolucionario, sino una banda de ladrones, asaltantes y asesinos que, mediante la fuerza, se ha apoderado del gobierno para servir intereses foráneos y satisfacer pasiones propias mediante el asalto, el robo y el asesinato. Por eso emplea el terror, la tortura y el crimen, como medios para satisfacer sus infames designios. En consecuencia, debe ser tratada como tal por la ciudadanía y en especial por el pueblo que sufre sus depredaciones de todo orden. Millones de argentinos sufren directa e indirectamente su te­rrible acción. Sus robos cuantiosos en las organizaciones sindicales, Fundación Eva Perón, y en los bienes privados de los peronistas. Sus crímenes abominables que comienzan por la masacre de la Alianza y siguen con el asesinato de obreros en Rosario, Avellaneda, Berisso, Capital Federal y fusilamiento de trabajadores. Aparte de estos asesinatos en masa, el ensañamiento con los peronistas detenidos, ha sido de una crueldad inaudita. Numerosos compañeros han enloquecido y otros han muerto. Aparte de todo esto, la tiranía inaudita de estos mostruos ha im­puesto a la población el terror y, mediante él, el hambre y la miseria a toda la población proletaria, produciendo la desocupación y la des­trucción sistemática de las fuentes de trabajo nacional, para servir a los fines de la recolonización del país, por las fuerzas capitalistas que financian y dirigen este abominable acto de vandalismo inter­nacional. Se ha privado a los obreros de todos sus derechos, de todas sus organizaciones, de todos sus bienes conquistados en años de economía y esfuerzo, se ha vuelto al trabajo de explotación, con salarios de hambre frente al costo de la vida, se los ha despojado de sus diarios y sus empresas compradas legalmente, para devolverlas a los pulpos que las explotan en perjuicio del pueblo. Se ha derogado la Constitu­ción Justicialista por decreto y con ella los "Derechos del Trabajador". Ahora se deroga la independencia económica conseguida con el es­fuerzo popular de diez años de trabajo y sacrificio. Se está destru­yendo la industria argentina, a fin de someter al país a la explotación de las industrias imperialistas. Este cuadro de desolación parece imposible a sólo ocho meses de la acción de estos bandidos pero, estoy persuadido que siguen sembrando vientos y que llegará el día en que recojan tempestades. El odio y el deseo de venganza que existe hoy en millones de argentinos, ha de transformarse un día en "fuerza motriz" y esa fuerza aprove­chada a través de una buena organización ha de dar resultados ex­traordinarios. La desesperación, el odio y la venganza, suelen conci­tar fuerzas aún superiores al entusiasmo y al ideal. Los pueblos que .no reaccionan por entusiasmo sólo reaccionan por desesperación: es a lo que se está llegando en nuestro país. Los fusilamientos no harán más que acelerar el proceso. El fracaso de la asonada del 10 de junio ha sido la consecuencia del criterio militar del cuartelazo. Los dirigentes de ese movimiento han procedido hasta con ingenuidad. Lástima grande es que hayan comprometido inútilmente la vida de muchos de nuestros hombres, en una acción que, de antemano podía predecirse como un fracaso. Yo vengo repitiendo, a los mismos peronistas precipitados, que no hare­mos camino detrás de los militares que nos prometen revoluciones cada fin de semana. Ellos ven el estado popular y quieren aprove­charlo para sus fines o para servir a sus inclinaciones de "salvadores de la Patria" que un militar lleva siempre consigo. Pero aquí se trata del destino de un pueblo y no de las inquietudes o ambiciones de ningún hombre. Hace cinco meses impartí las instrucciones sobre la forma en que debíamos encarar el problema: mediante la resistencia civil. Du­rante estos cinco meses no he hecho sino repetir que los golpes mi­litares no interesaban al peronismo porque no era solución salir de las manos de una dictadura para caer en otra. Que la única solución aceptable para nosotros era la voluntad del pueblo y que para ello debíamos recurrir a las fuerzas del pueblo y no a las fuerzas milita­res. Que la acción de las fuerzas del pueblo eran operaciones de resis­tencia y no golpes de estado. Que mediante aquéllas se podría lle­gar al caos que era el único momento en que pueblo podía tomar las cosas en sus manos. Que la nuestra era una revolución social y que este tipo de revoluciones habían partido siempre del caos y, que en consecuencia, nosotros no debíamos temer al caos sino provocarlo, teniendo la inteligencia de prepararnos para dominarlo y utilizarlo en provecho del pueblo. Todo ello lo he repetido miles de veces a todos los apresurados que confiaban más en un golpe de la fortuna que en la preparación sistemática y racional de un trabajo adecuado. Desgraciadamente, el golpe fallado del 10 de junio, me ha dado la razón pero, el precio ha sido demasiado grande. Hubiera preferido equivocarme. Sin embargo, esto ha de servirnos para no insistir en un camino inconveniente. Nuestra finalidad ha de ser la Revolución So­cial, con todas sus características y con todas sus consecuencias. Para ello es menester que nos preparemos concienzudamente y que estemos resueltos a realizarla en un año, dos, cinco o diez, pero decididos a realizarla. Nada hay que pueda apurarnos en forma de poner en du­da el éxito que, por lo que estamos viendo, tenemos asegurado. Aun­que nosotros no trabajemos, tenemos allí a dos que trabajan por nos­otros: Aramburu y Rojas. Como en las demás etapas de la historia del mundo, en esta se­gunda mitad del siglo XX, se está gestando y consolidando la ideolo­gía que ha de presidir al siglo XXI, que va afirmándose en las "De­mocracias Populares" y en repudio de las "Democracias Imperiales''. En estos cincuenta años que quedan del siglo XX se han de afirmar "las horas de los Pueblos" mediante revoluciones sociales. Las ha re ¡nos nosotros o las hará el Comunismo. No volveremos al Siglo XIX es lo único que podemos asegurar, aunque los anglosajones estén em­peñados en ello. La historia no tiene reversión. Nos basta ver lo que está pasando en nuestro desgraciado país, cuyos vándalos dictato­riales se encuentran empeñados en hacernos volver sólo a 1913. Lo que ocurrirá será que ellos volverán pero el pueblo seguirá adelante y su despertar será tan trágico como grande sea el tiempo en que tarden en persuadirse de ello. Las grandes decisiones ideológicas se han de decidir en Europa. Nosotros seremos después lo que debamos ser por reflejo, ya que carecemos de luz propia. Quizá en el Siglo XXIII o XXIV nos toque a nosotros pero todavía no estamos maduros. Los yanquis están peor porque, en este sentido, han sido arrancados verdes, pero ese es otro asunto. Nos basta a nosotros saber todo esto para darnos cuenta que estamos en el camino correcto, ahora, no nos queda más que cami­nar pero caminar despacio y bien. El tiempo trabaja para nosotros, ¿a qué pretender abreviar inútilmente este tiempo que nos es favora­ble, para reemplazarlo con acciones aleatorias? Nosotros los viejos debemos saber que las grandes transformaciones que aparejan las revoluciones sociales, rara vez pueden ser ejecutadas por una sola generación. Debemos estar prontos a entregar la divisa y la bandera a los jóvenes que, templados en la lucha, serán mejores que nosotros. Cuando leo cartas como la suya, yo no tengo la menor duda de nues­tro triunfo, porque veo en ellas la superación de una nueva genera­ción que ha de perpetuarnos con sus éxitos. Debemos anhelar el éxito de una causa, mejor aun si es realizada por nuestros muchachos, porque entonces la aseguramos para siempre. Nuestro camino es simple: organizamos concienzudamente en la clandestinidad. Instruir y preparar a nuestra gente, con todo el tiem­po que sea necesario para los fines que nos proponemos, agruparnos en organizaciones disciplinadas y bien encuadradas por dirigentes ca­paces, audaces y decididos, que sean respetados y obedecidos por la masa, planificar minuciosamente la acción y preparar adecuadamente la ejecución mediante ejercitaciones y "gimnasia" permanente. Si para ello es menester utilizar al Diablo, recurrimos al Diablo oportu­namente. Para esto el Diablo está siempre preparado. Es indudable que el Movimiento Obrero, como el Movimiento Po­lítico, a pesar de los golpes sufridos y las bajas ocasionadas, deben haberse fortalecido extraordinariamente tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo. Los desaciertos políticos de estos animales nos irán haciendo cada día más poderosos y nuestra responsabilidad irá tam­bién creciendo con ello. Ahora no quedará duda de los errores y de la infamia de muchos de los dirigentes gremiales y políticos. También ustedes, los que han soportado virilmente los golpes de la canalla dic­tatorial, se han afirmado definitivamente en la dirección. Los jóvenes dirigentes estarán también firmes en el encuadramiento de la masa y muchos otros estarán aún surgiendo en las actuales circunstancias. Todo conforta, a pesar de la desgracia, pero el camino de la felicidad pasa siempre por el sacrificio. También e3 necesario que el pueblo se convenza que su liberación debe ser obra suya. Si yo, por arte de algún sortilegio, le resolviera hoy su problema le habría hecho el más flaco servicio y quizá poco tardaría en ser dominado. De qué podría valerle lo que le diéramos si no es capaz de defenderlo y mantenerlo. Los pueblos que no saben de­fender sus derechos y su libertad, merecen la esclavitud. El pueblo argentino, por primera vez en su historia política, está haciendo es­cuela de sacrificio. Nosotros los dirigentes tenemos la obligación de hacer, pero también tenemos el deber de educar. Construir para el pueblo es grande, pero mayor es aún enseñarle al pueblo a construir por sí. Por eso creo, como usted, que estos días han sido grandemente beneficiosos para nuestro movimiento que crecerá en extensión pero mucho más crecerá en profundidad moral. Nosotros estamos asistiendo a los prolegómenos de esta lucha, desarrollada por la reacción frente a los elementos entusiastas del peronismo. En ella participan nuestra juventud, los obreros que tienen conciencia y los elementos políticos que tienen arraigada la causa que nos promueve. El caos económico y las miserias y privacio­nes emergentes harán que muchos otros se incorporen a la resisten­cia. Nuestro pueblo, en una gran parte compuesto por conformistas y "panzistas", indiferentes a la lucha idealista, se sentirán tocados en sus visceras sensibles (el estómago y el bolsillo) y entonces reaccio­narán también para incorporarse. Todo ese trabajo nos queda por realizar, ayudados por la incapacidad, la ignorancia y la violencia de nuestros enemigos, que cada día se sienten más solos, en medio de su fuerza. De ahora en adelante hay que organizar la lucha integral por todos los medios. Cada hombre, cada entidad, cada gremio, cada or­ganización debe tener por finalidad la lucha. Pero es necesario que la lucha sea básicamente de guerrillas. La fuerza de la reacción no debe encontrar nunca donde golpear pero debe recibir todos los días y todo el día los impactos de la resistencia. Hay miles de formas de combatir en la clandestinidad, sin ofrecer blanco. La RESISTENCIA es una lucha intensa diluida en el espacio y en tiempo. Ella exige que todos, en todo lugar y momento se con­viertan en combatientes contra la canalla dictatorial que usurpa el Gobierno. A las armas de la usurpación hay que oponerle las armas del pueblo. El epílogo de este terrible drama que vive el pueblo argentino es el caos del cual solamente pueden salir soluciones definitivas. A él nos llevará la banda de ignorantes y bandidos' de la canalla dictato­rial. Pero, el caos será la hora del pueblo, porque destruida la fuerza y disperso el gobierno, todo quedará en sus manos. Habrá llegado la hora de la justicia. Para ello hay que dedicarse a la resistencia. Mientras ésta se realiza, las fuerza? populares deben prepararse para la segunda ac­ción: la paralización y el derrumbe. La resistencia no depende en sus resultados d¿ realizar grandes acciones de sabotaje, sino miles de acciones de todo tipo realizadas por todos individual y colectivamente. Es la suma de millones de pequeñas cosas en todo el territorio del país y en todas sus actividades, lo que hará realmente efectiva la re­sistencia. Nuestro pueblo es más apto para esta lucha subrepticia e insidiosa, que para la lucha abierta. Hay que aprovecharlo entonces. Mucho me temo que el pueblo no sea capaz de encaminar su ac­ción en la resistencia por desorganización, temor o simplemente por despreocupación en la lucha. El espíritu individualista de los hom­bres es muy poderoso, especialmente en los momentos difíciles, cuando algunos creen que solos se pueden salvar, sin darse cuenta que cuan­do una comunidad sucumbe nadie puede quedar fuera del cataclismo. En cambio la clase proletaria, que es la preferentemente perjudicada en este caso, optará por la ruina de todos si ve que 110 puede evitar su ruina. Es precisamente allí donde hay que hacer hincapié. Cuando gozamos, lo hicimos todos, ahora que hay que sufrir, suframos tam­bién todos. Este ha de ser el slogan. La RESISTENCIA ha de ser de dos tipos: 1) Resistencia Orga­nizada y 2) Resistencia individual. La resistencia organizada, es la que se realiza en distintas formas y con diversas finalidades, ya sea en el campo militar, en el económi­co, en el social y en el político. En cada uno de estos campos tiene una función y aspira a alcanzar un objetivo. Militar: copar las fuerzas que la usurpación ha puesto al servicio de los enemigos del pueblo, para volverla a su función específica, es decir al servicio del pueblo. Económica: operarla de modo que, cada día que pase, el problema de la economía nacional sea más grave para la canalla dictatorial que, al final, caerá aplastada por sus propios errores y violencias. Social: proceder de modo que este campo esté en constante per­turbación ocasionada por los paros, las huelgas, el más bajo rendi­miento, el trabajo a desgano, etc. para lo que se tienen suficientes razones: destrucción de las organizaciones, prisión de los dirigentes, salarios insuficientes, despidos en masa, trabajo sin garantía, etc. Política: mantener la permanente agitación por todos los medios, operando con las propias fuerzas e influenciando a las minorías me­diante la infiltración, la provocación, intimidación, etc. La resistencia individual que tiene acciones activas y acciones pasivas. Consiste en los actos de sabotaje (individual y colectivos) y todo ataque directo o indirecto que presuponga una acción activa. La resistencia pasiva es la que ejecutan todos, todos los días, desde que se levantan y consiste en acciones depredatorias individuales de todo tipo, murmuraciones, protestas, rumoree, panfletos, perturba­ciones de todo orden, etc., etc. Si estas acciones se organizan bien y se realizan por todos los peronistas todos los días y en todas partes, la canalla dictatorial no puede resistir mucho tiempo y si lo resisten ellos, será el país el que no la pueda resistir, en Cuyo caso se llegará al caos por otro camino. En vez de pensar en revoluciones militares, es decir oponer la fuerza a la fuerza en una decisión de conjunto, el pueblo tiene que hacer guerra de guerrillas, que en la resistencia se caracteriza por la acción de todos sumada. Esta lucha puede organizarse y realizarse sin peligro porque en caso alguno se trata de una violencia conjunta sino de la suma de millones de pequeñas violencias cometidas cuando nadie nos ve y nadie puede reprimirnos, pero que, en cambio, en con­junto, representa una gran violencia por la suma de sus partes. El efecto es tremendo. De cualquier manera, si mediante este procedimiento combativo, no llegáramos a provocar lo que anhelamos, prepararíamos en la me­jor forma las condiciones para hacerlo después, cuando las circuns­tancias nos sean más propicias. Nuestro objetivo debe ser impertur­bable ya sea en el tiempo como en las circunstancias. Trabajando siem­pre por lo mismo, llegará un día en que lo haremos. En esta lucha no vence el que tenga mayores medios de fuerza sino mayor voluntad de vencer y más perseverancia para lograrlo. Esa debe ser nuestra decisión y nuestro empeño permanente. Perón

Seguir leyendo

  • Visto: 2410

Carta a Jorge Antonio (01-06-1973)

Madrid, 1 de Junio de 1973. Señor Don Jorge Antonio.Querido Jorge:Le envío ésta con Giménez para avisarle que voy a viajar a Barcelona para que nuestro amigo el Doctor Puigvert se dé el "gusto" de hacerme otro "pinchazo" y una revisión.Me preocupa la Patria y, en consecuencia, la salud que necesito para servirla. No quiero alarmarle, pero en la estrategia, como en la medicina, es mejor prevenir que curar. La condu­cción superior impone planificar y no improvisar. Son muchos los que andan con su "gallito bajo el brazo" y habrá que sacarles la careta. Pocos son los hombres que me quedan en reserva y entre estos cuento con Usted y el camarada Dalla Tea, hombre éste que por su formación, el prestigio ante sus pares y el amor a la Patria que me ha venido demostrando en las conversaciones que hemos tenido desde que Usted me lo trajera, lo evidencian para la acción futura.Mi opinión, en lo fundamental, es la necesidad de unir y, en ésta tarea, para las necesidades futuras, me anticipo a pedirle a Usted, y a la vez al Coronel Dalla Tea, que ante cualquier emergencia, no deben perder el menor tiempo porque el "hierro se ha dé doblar en caliente". La excelente situación no debe malograrse; éllo me da autoridad para responsabilizarlos en continuar la tarea de conseguir la unidad nacional, unir Pueblo y Ejército, evitar la violencia. Hay que seguir uniendo a los nuestros, a los enemigos —a los que nunca hay que menos­preciar- UNIR, nunca dividir. En los sindicalistas no encontra­rán problemas, éllos solos se unirán, la unión de que siempre les he persuadido los hará fuertes. Al Pueblo hay que darle Paz y prosperidad; hay que sacarlo de ese pozo en que lo han sumido una pequeña camarilla de "milicos" que no han estado en la grandeza y han permitido la descapitalización y el colonialismo.Usted y el camarada Dalla Tea, si algo pasara, deberán de ser solo Padre Eterno que bendice "urbe et orbi" que es la única forma de unir. Para ello tendrán que soportar de todo, desde la insolencia hasta la impertinencia; pero bien vale la pena para la tarea a que los emplazo de unir a todos: Pueblo y Ejército, cortando inexorablemente todo movimiento provocativo de dividir, arma que siempre usaron los Gobiernos de turno.En política, no me cansaré de repetirlo, hay la necesidad de agotar todos los medios que conduzcan hacia la unidad y solidaridad de todos los argentinos.A mi regreso de Barcelona, si todo sale bien, le telefonearé para que nos podamos encontrar e interiorizaarle, antes de mi marcha, de cómo veo las cosas y cuales son mis proyectos inmediatos.Cariños para los pibes y un gran abrazo para Usted.Firmado: Juan D. Perón

Seguir leyendo

  • Visto: 2339

Carta a Florencio Monzón (08-02-1956)

Colón, 8 de febrero de 1956 Señor D. Florencio Monzón SANTIAGOMi querido amigo: Recibí su carta del 4 ppdo. y le agradezco sus amables palabras y sus -formaciones que me llegan a tiempo de contestar a María.... Luchar por pobres tiene su inconveniente de la persecución de los ricos pero no todas son desventajas, pues donde quiera que uno va recibe satisfacciones piensas. Yo, desde que salí de Asunción y recorrí casi toda Sudamérica y I ntroamérica, no hice más que recibir muestras del cariño de los pobres que me siguió durante todos los viajes, reflejado en la sonrisa del changador o en las palabras de miles de trabajadores con quienes uno debe cruzarse cuando viaja. Lo mismo pasa aquí en Colón, donde los pobres son mis amigos y me protegen y me defienden y me ayudan. No saben los tontos lo que vale ser sincero y leal con ellos.Es, como usted dice, necesario trabajar. Es necesario también trabajar ordenadamente y de manera efectiva. Yo veo la situación clara: la dictadura busca una salida política por medio de los partidos que sirve. Pero la inmensa mayoría peronista no les da ninguna puerta de escape. Algunos traidores han sido hablados por la dictadura para intentar formar un partido Unión Popular que divida los votos peronistas. A esto se ha prestado Bramuglia según me dicen pero no va a tener resultados, por lo menos apreciables si, en su hora, yo digo lo que debo decir al respecto. Que está entendido con la dictadura es lógico porque sino ésta no los dejaría organizar.El camino es uno solo: seguir con la resistencia pasiva. Los sabotajes, el trabajo a desgano, los paros, las huelgas, los boicots, las perturbaciones, etc., harán que la dictadura tome cada día represiones más violentas y ejerza un gobierno cada día más arbitrario y tiránico. Esto aumentará la resistencia a su vez creando así un círculo vicioso en el que entrará la dictadura, sin encontrar salida. Eso creará miles de pequeñas conspiraciones en todos los ambientes donde la arbitrariedad se haga presente, las que se unirán poco a poco para formar una gran conspiración y una verdadera subversión. El clima popular revolucionario es necesario y previo, para contagiar a las fuerzas armadas que finalmente entrarán como han entrado siempre, al final. Tenemos hombres en el Ejército y en todos los sectores pero aún no ha madurado este proceso. Las revoluciones necesitan que se gesten desde abajo, no desde arriba. Primero debe estar el pueblo, después actuar los jefes. Por otra parte nuestro pueblo necesita sufrir para colocarse en situación de reaccionar. Está muy mal acostumbrado a que todo se lo haga yo, como en los diez años de gobierno. Ahora debe hacer él, para merecer la libertad que ha perdido y el bienestar que antes no supo apreciar correctamente.Nosotros desde todos los ángulos debemos hacerle llegar la orden de provocar la resistencia pasiva en todas sus formas, haciendo que todos, en todas partes y en todo momento, se dediquen a las acciones pasivas de sabotaje, trabajo a desgano, perturbaciones, etc. Nuestro pueblo si tiene que exponerse no hará nada, menos aun si debe pelear, porque ha perdido el espíritu combativo, como consecuencia de una larga era de felicidad y comodidad. Por eso cuadra a él la acción indirecta de la resistencia pasiva, sin peligro, sin lucha aparente, pero de efecto colectivo terrible. Si tiene que exponerse a algo pensará que los otros lo van a hacer y que él no tiene que exponerse. Las mujeres le aconsejarán que no se exponga y la familia influirá grandemente. En cambio en la resistencia pasiva no hay necesidad de que nadie se exponga, por eso es apropiada. El esfuerzo de todos terminará con la dictadura. Cada uno hace lo que puede, los esfuerzos de todos se suman y la resultante es una acción aplastadora. El gobierno defacto no podrá resistir si sólo un 30% se dedica seriamente a hacer resistencia pasiva con sabotaje individual......Para mayor seguridad, le ruego que le diga a María que en el futuro, su correspondencia, en vez de mandarla al gerente del Hotel Washington, como hasta ahora, la mande al nombre y apartado que le indico al pie.Muchas gracias por todo. Mantengan bien en secreto ese domicilio y nombre. Allí pueden mandar con confianza cualquier cosa.Un gran abrazoFirmado: Perón 

Seguir leyendo

  • Visto: 2036

Carta a Dr. John W. Cooke (14-09-1956)

Caracas, 14 de setiembre de 19B6 Señor Dr. John W. Cooke (hijo)Mi querido amigo:Su carta de agosto me ha llegado con retraso y deseo contestarla de inmediato porque, no siendo contestación de mis dos anteriores, me ha impresionado el hecho de que nuestras ideas que se han cru­zado en el aire, parecen las mismas. Nuestra unidad doctrinaria hace milagros y los hará aún más en el futuro.Su nueva carta y sus impresiones e ideas referentes a la situa­ción que vive el país las comparto en absoluto, más aún, las firmaría yo mismo. Ello me produce la inmensa satisfacción de comprobar cómo los hombres puros e Íntegros como usted, comparten las ideas, honradas, mientras otros contagiados por las ambiciones bastardas de los apetitos políticos desvarían alrededor de las conductas y pro­cederes inconfesables. Ello me demuestra una vez más que cuando puse los ojos 6xi usted para reemplazarme, no me había equivocado.He lamentado como si me ocurriera en carne propia todas las infamias que ustedes han soportado allí y que me cuenta en su carta. Para un hombre joven, ardiente y valeroso como usted esas son con­decoraciones y si bien van arrancando girones del alma van creando experiencia y formando el carácter que se necesita para luego lu­char con más decisión y voluntad. Si las vicisitudes que soporta no han podido doblegar su espíritu, es porque es usted invencible. Lue­go tiene pasta de vencedor y eso es lo que más se necesita en la lu­cha política. Pido a Dios que siga usted como hasta ahora. Ya ha pasado lo peor y estamos cerca de la meta prometida. De no haber sido por los hombres como usted, con que ha contado el Movimiento, tal vez todo estaría perdido. Muchas veces he dicho que lo importan­te estaba en que nuestra juventud tomara la bandera y la llevara al triunfo. Hoy ya no tengo la menor duda que ustedes nos supera­rán y esa es mi gran satisfacción y mi mayor ventura. Que Dios los proteja y les de fuerzas frente al infortunio y las infamias que tanto ennoblecen,, cuando se las sabe superar con dignidad.Sobre la situación argentina, recibo todos los días numerosas in­formaciones, casi todas ellas muy optimistas y, aunque yo no lo soy tanto, entreveo que la canalla dictatorial está llegando a su fin. El desgaste y la' composición de su fuerza se acentúan día a día; las disensiones internas aumentan por la lucha entre los moderados y los "gorilas"; el pueblo cada vez más insurreccionado, aunque im­potente, la situación económica y social cada día más caótica y, la situación política, cada vez más complicada y difícil.Actualmente, las tendencias más diversas actúan en forma de estimulante para el desorden que se perfila como consecuencia polí­tica: la Canalla Dictatorial quiere asegurar un continuismo que le cubra las espaldas y les asegure el "cogote" en grave peligro pero, por las tendencias encontradas, no lo pueden hacer sin el grave ries­go de quedar en la mitad del camino. La promesa de elecciones, he­cha como un paliativo a las exigencias de sus mismos secuaces políti­cos, parece ser que puede quedar en promesa por ahora, pero la fuer­za puede postergar este conflicto de opinión, pero no lo puede re­solver. La dictadura se da cuenta que, sin el peronismo, el conflicto de opinión no puede tener solución, por eso se empeña en despresti­giarnos a nosotros, como una manera para quitarnos del medio, pero se dan cuenta que, más nos atacan y más nos quiere la gente, que los odia cada día más a ellos que, para el pueblo no dejan una sola macana por hacer. La firmeza del peronismo que, en los momentos actuales es inquebrantable e inconmovible, está haciendo fracasar todo intento de escape político para la canalla dictatorial.Bengoa, con su corte de traidores contumaces, quiere hacer una revolución a los "gorilas" para poner un personero allí y mediante el fraude o el engaño, hacerse elegir Presidente Constitucional, repre­sentando las tendencias conservadoras, nacionalistas y clericales. Ya ha caído en el descrédito, porque se apuró mucho y mostró sus am­biciones antes de tiempo y, "blanco que está mucho expuesto, termi­na por ser derribado". Han hecho circular estas alimañas, una carta apócrifa atribuida a mí, en la que se propugnaría el apoyo a este traidor entre las masas peronistas. Nadie ha creído en esta patraña y el descrédito se ha sumado al descrédito. Como ellos no son capaces de hacer una revolución todo su plan se quedará en la mitad del camino.Los radicales, al darse cuenta que, en cuestión de elecciones, no se puede hacer un guiso de liebre sin liebre, es decir sin el Pueblo, trataron por todos los medios de sacarnos la masa, aún recurriendo a los más diversos arbitrios pero, defraudados en sus esperanzas, re­curren al último medio: buscar tener una entrevista conmigo a fin de llegar a un pacto mediante una fórmula mixta radical- peronista (Frondizi-Conte Grand) para lo cual me han tanteado con mano lerda en dos ocasiones. La primera fue hace algunos meses, en que vino a Colón el Ex-embajador Insausti, para ver si yo entraría en conversaciones con Frondizi; mi respuesta fue: "según de qué se tratara". La segunda me llega por un conducto similar para ver qué diría yo de una entrevista en Caracas con Frondizi y Rodríguez Ara- ya. No he contestado aún, pero la contestación será la siguiente: que ellos que se tratan con la canalla dictatorial a quien han apoyado hasta ahora, deben gestionar que usted vuelva a Buenos Aires y sea puesto en libertad y que ellos tratarán con usted, en quien delego toda mi representación y autoridad al efecto. Ello se justifica porque, estando yo tan lejos y tan apartado de la situación no puedo resolver un problema en el que debe ser consultado el pueblo en general y las fuerzas peronistas en particular. Que nosotros no hacemos pac­tos a espaldas del pueblo y que para llegar a cualquier acuerdo es indispensable la consulta a nuestra gente.Usted ve como está la cosa. Todos quieren el gobierno que surgirá de los despojos. Ninguno se acuerda del Pueblo y de lo que éste quiere, sino que se lo quiere utilizar por los votos que proporciona. Eso es lógico, porque todos ellos trabajan para sí y no para el país y, menos aún, para el Pueblo. Persiguen éxitos parciales o circunstan­ciales para ellos, por eso son incapaces de asegurar el triunfo defini­tivo que será para el Pueblo, en cambio a nosotros que no nos interesa sino el triunfo del Pueblo —de eso no tengo ahora la menor duda—, seremos los triunfadores finales, que serán los únicos triunfadores que queden en pie. A ellos los colgaremos nosotros a corto plazo o los colgarán los comunistas a largo plazo: ellos pueden elegir, eso sí, el árbol y la piola.La lucha política es, en último análisis, una lucha de voluntades, en la que vence el que sepa disponer de una voluntad más firme y más decidida. Nosotros mantendremos una absoluta intransigencia, en tanto dispongamos de los favores del Pueblo, porque sabemos que este problema de opinión se resolverá sólo con la opinión popu­lar y no tenemos la menor duda que, esa opinión, está hoy más que nunca con nosotros.Algunos ensayan los viejos métodos de la política criolla, en tren de combinaciones y fraccionamientos. Eso ya está fuera de lugar y éste precisamente es el error de muchos políticos superficiales. En vez de apreciar las circunstancias sobre la información objetiva, se dedican a consideraciones subjetivas que más obedecen a sus deseos que a la realidad y terminan por engañarse a sí mismos, como el tonto que se hace trampas mientras juega al solitario. Creen que los momentos que estamos viviendo se han de resolver por los méto­dos usuales de la política, sin darse cuenta que otras circunstancias muy distintas son las que intervienen en este caso concreto y par­ticular. Ello ocurre con los que ahora creen "entrar en el pueblo hablando de pacificación". Cuando el odio y el deseo de venganza acumulado por los asesinatos, persecuciones, encarcelamientos, tortu­ras, desposesiones, etc. salgan a la calle convertidos en fuerza mo­triz, hemos de preguntarles qué clase de pacificación han de emplear. Nosotros hemos pagado un elevado precio y una alta contribución de sangre y sacrificios de todo orden. Para que haya paz será necesario que ellos paguen por lo menos otro tanto. No porque nosotros querramos vengarnos de ellos, sino porque el pueblo lo hará aunque nos­otros nos opongamos. Ello lo haremos nosotros o lo harán otros en nuestro lugar.Cuando yo determiné la política a seguir por nuestro movimien­to en 1940, recuerdo que les hice a los ministros una apreciación de lo que ocurriría en el mundo, dentro del cual vivíamos y que, en consecuencia, debíamos consultar para meter nuestra acción en con­gruencia con su marcha, ya que no estaba en nuestras manos el de­terminar ciertas cosas fundamentales que fijan fatalmente las gran­des líneas, dentro de las cuales se desenvuelve, querramo3 o no, la propia norma de acción.En esa ocasión recuerdo que les dije (era la época de la Segunda guerra) que todas las perturbaciones que se producían y que se pro­ducirían más adelante obedecían a la circunstancia de que en el mundo se estaba dilucidando el signo que había de presidir al Siglo XXI, en oposición a la ideología que había caracterizado al Siglo XIX. Que estábamos asistiendo a la lucha a muerte sostenida por las democracias imperialistas para subsistir con alma de Siglo XIX, fren­te a la acción de las democracias populares que pujaban por conquis­ tar lo® derechos a encabezar el siglo XXI. La historia no retrocede y ello nos hace pensar que el Siglo XXI será de las democracias populares, por mucho que se opongan los anglo-sajones. Es, por otra parte, la línea ya perfilada por las corporaciones de la Edad Media que, a través de las democracias burguesas, vuelve a levantar sus banderas. La invención de los partidos políticos utilizada como ariete para sacar a las organizaciones sindicales del movimiento político y reducirlas a la intrascendente lucha gremial, va llegando a su fin. La Revolución Rusa, Musolini e Hitler demostraron al mundo que la política del futuro es del pueblo y en especial de las masas orga­nizadas, con las que ellos enterraron los partidos políticos que aún conservan los países como un resabio del Siglo XX. Nosotros en la Argentina hemos demostrado lo mismo y lo que hoy está pasando en nuestro país demuestra que no nos hemos equivocado.Paralelamente a este panorama, se ha desarrollado la acción de Comunismo internacional, a través de Stalin, del Komitern y del Ko miform, con resultados aterradores para las democracias imperiales del Siglo XIX que aún subsisten y que se tapan los ojos para no ver la terrible realidad que se cierne sobre sus cabezas. En efecto, hace apenas cincuenta años, el Comunismo estaba formado por un teórico doctrinario (Marx), cinco o seis agitadores (Lenin, Trostky, Gorki, etc.) y algunos "tirabombas" distribuidos por el mundo en tren socialista. Al terminar la Primera Guerra Mundial eran ya en 1917, luego de la Revolución Roja, 200 millones de hombres y 28 millones de kilómetros cuadrados (es decir Rusia). En el interregno entre la primera y segun­da guerra, con un trabajo bien hecho, este comunismo se extendió al mundo entero hasta impresionar a los propios anglosajones —sus ene­migos naturales— que lo llamaron la gran democracia soviética y re­galaron a Stalin un sable de oro cuando el Presidium resolvió acor­darle el grado de Mariscal. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el Comunismo domina e influencia con su dominio a no menos de 2.500 millones de hombres y más de las dos terceras partes de la superficie terrestre. Si no veamos: 200 millones detrás de la Cortina (lituanos, estonios, letones, polacos, alemanes, húngaros, checoeslovacos, rumanos, búlgaros, yugoeslavos, etc.), 200 millones de rusos, 600 millones de chi­nos, en total 1.000 millones en Europa y Extremo Oriente. 200 mi­llones de indochinos, polinesios, vietnamitas, etc. que con los S00 mi­llones de indúes forman otros 1.000 millones. Medio oriente y Africa del Norte completan de manera abundante los 500 millones restantes. En total 2.500 millones. El mundo tiene alrededor de 3.500 millones. Los 1.000 millones restantes están penetrados, infiltrados, etc. por los comunistas, como lo vemos en Italia, Francia, etc.Frente a este panorama, no se necesita aer muy perspicaz para < «rae cuenta que. si no media un milagro, dentro de pocos años el mundo será comunista. En aquella ocasión dije yo a los ministros que intervenían en la reunión que, siendo la República Argentina un pe­queño país frente a los colosos en pugna, no podía fijar su propio rumbo sin ajustar su conducta a lo que ha de ocurrir en el mundo. Que los destinos del mundo se van a decidir en el Volga o en el Rhin y no en el Río de la Plata, por lo menos por muchos años todavía. Que era necesario entonces vivir un poco de reflejo, ya que no teníamos aún luz propia, que de algo valen los cuatro mil años que Europa tenía detrás de sí. Que asistíamos al final y derrumbe de un imperialismo y al nacimiento de otro. Que así como habíamos vivido siglos bajo la férula del imperialismo capitalista podríamos vivir otros bajo la acción del nuevo imperialismo, para lo cual era necesario ir preparando la evolución que nos permitiera subsistir sin grandes cataclismos y que para ello había que pensar en las democracias populares que, o las ha­cíamos nosotros o las harían los comunistas.Observe el panorama actual argentino y vea a los conservadores y reaccionarios y piense, si no tengo razón cuando digo que los colgare­mos nosotros o los colgarán los comunistas. De todo esto podemos ad­vertir que ellos no salvarán sus cabezas en ningún caso pero, les queda el recurso de elegir. Se infiere así que nosotros ya hemos vencido y que lo que les queda a ellos es la agonía que se podrá prolongar pero no evitar. No creo que haya guerra porque eso aceleraría el desenlace y los yanquis lo saben. En la reunión de Presidentes ya dijeron que consideraban a Japón perdido para Estados Unidos. Ellos se abroque­larán en América y el destino ya está signado.Sin darme cuenta me ido saliendo de la cuestión argentina que nos interesa. Los actuales momentos de lucha entre el pueblo y la reac­ción, representada por las fuerzas armadas, la oligarquía y otros sec­tores reaccionarios y oportunistas, se ha ido haciendo enconada y sin cuartel. La reacción no había imaginado que la resistencia del pueblo seria tan firme por lo menos en lo que al tiempo se refiere. Ellos cre­yeron que acabarían por exterminar al peronismo destruyendo a Perón mediante una campaña de infamias y calumnias que, por tratarse de un movimiento gregario, era suficiente destruir al hombre moral y aun físicamente, si era necesario, para terminar con su movimiento. Pero habían olvidado que también mediaba una doctrina, una mística y mu­chas realizaciones sociales, de las que el pueblo había disfrutado casi diez años. Ahora se encuentran en un callejón sin salida. No tienen encape político, mientras mantengan al Movimiento Peronista fuera de la Ley.Desde hace casi ocho meses vengo sosteniendo la necesidad de man­tener la resistencia civil y las instrucciones y directivas dadas por el Comando Superior Peronista así lo establecen. Creo que es el único camino que puede hacer efectivos los derechos populares conculcadosen absoluto por la canalla dictatorial. Poseemos una inmensa masa pero, debido a las prisiones y persecuciones ha sido desorganizada. Por eso lo necesario es: realizar la resistencia, entre tanto se organiza la masa en la clandestinidad y se preparan para el futuro las acciones decisivas. Las revoluciones y los conatos ocurridos en estos últimos meses no han hecho sino perturbar el trabajo de la resistencia, como le decía en mi anterior. Lo que debemos hacer es propugnar por todos los medios la lucha activa y subrepticia hasta que la descomposición nos permita provocar el caos, único momento en que el pueblo, con las fuerzas que nos son afectas y que aún quedan en todas partes, puede tomar las cosas en sus manos y proceder. Este será un trabajo largo pero, mediante la organización, podrá realizarse racionalmente.Le adjunto las directivas de que le hablo y que espero que ya las tendrá pero se las adjunto por las dudas.Yo estoy a la espera de los acontecimientos, por ahora, en Vene­zuela, pero listo para saltar más cerca si es necesario. Yo ya he hecho experiencia en el exilio y sé que no conviene permanecer mucho tiempo en el mismo lugar pero tampoco es conveniente ir a la frontera con mucha anticipación. Si es preciso yo me trasladaré a Chile o Bolivia en cuanto los hechos que se produzcan en la Argentina me hagan ver la necesidad de estar cerca de allí.Sé que las organizaciones peronistas marchan lentamente pero que hay grandes núcleos organizados con los que trataremos de ligarnos conjuntamente con los nuevos organismos que surgen de la clandesti­nidad. Las organizaciones obreras responden ampliamente y todas están en permanente agitación con cualquier pretexto, lo que permite la gim­nasia permanente, base para que estén siempre en pie de guerra. No­sotros tenemos organizados los comandos periféricos y con ellos lle­gamos permanentemente a las organizaciones internas mediante direc­tivas e instrucciones de todo orden. Creemos que, poco a poco, alcan­zaremos un alto grado de eficiencia orgánica que nos permita la con­ducción con unidad. Todo es cuestión de tiempo.Cualquiera sean las circunstancias que se presenten en el futuro, por las consideraciones que le hago al principio, creo que nosotros no debemos sino alentar la lucha activa por todos los medios. Trataremos de hacer la guerra sin cuartel y no dar lugar a ninguna pacificación que seria contraproducente para nosotros. Sé que algunos peronistas débiles están pensando en esa pacificación por cuestiones personales, pero, también creo que la masa no está en esa disposición de ánimo. Nosotros debemos seguir la dirección de la masa que, colocada intran­sigentemente, será a la corta o a la larga la que decida este problema Hoy, más que nunca, soy partidario de luchar con la más grande energía y la mayor violencia, si es necesario.Hemos de superar por el momento la prisión de los dirigentes más efectivos, echando mano a la gente joven y decidida que, cada mo­mento nos demuestra de lo que es capaz una masa organizada y adoc­trinada.Espero que un día u otro la canalla dictatorial ceda a la realidad por las buenas o las malas. Entonces tendré el placer de abrazarle. Hasta entonces le recomiendo que no desespere, aunque naturalmente me pongo en su situación y en la de todos los peronistas perseguidos y les dedico á todos los sentimientos más puros y más cariñosos de mi corazón.Perón

Seguir leyendo

  • Visto: 2380

Carta a John W. Cooke (12-06-1956)

12 de junio de 1956 Mi querido compañero y amigo:Contestando su carta del 20 de mayo próximo pasado le adjunto una comunicación con mis puntos de vista sobre la actual situación, como asimismo sobre la conducta que debemos seguir según mi manera de apreciar las actuales circunstancias.El golpe militar frustrado el 10 de junio es una consecuencia ló­gica de la falta de prudencia que caracteriza a los militares. Ellos están apurados, nosotros no tenemos por qué estarlo. Esos mismos militares que hoy se sienten azotados por la injusticia y la arbitrariedad de la canalla dictatorial, no tenían la misma decisión el día 16 de setiem­bre, cuando los vi titubear ante toda orden y toda medida de repre­sión a sus camaradas que hoy los pasan por las armas.Yo no he querido decir la verdad de por qué no se accionó decidi­damente contra los rebeldes de Córdoba y de Bahía Blanca. Tanto Lucero como Sosa Molina se opusieron terminantemente a que se los entregaran armas a los obreros; sus generales y sus jefes defeccio­naron miserablemente, si no en la misma medida que en la Marina y en la Aviación, por lo menos en forma de darme la sensación que ellos preferían que vencieran los revolucionarios (sus camaradas) antes que el pueblo impusiera el orden que ellos eran incapaces de guardar e impotentes de establecer. El propio jefe de operaciones de Lucero era un traidor que estaba saboteando la conducción de la represión. Los revolucionarios lo nombraron después jefe de las tropas blindadas.Qué fe puedo tener yo en la acción de esos militares que no su­pieron cumplir antes con su deber de jurado. Si ellos hacen ahora algo es porque están enconados con sus ex-camaradas que los expulsaron del Ejército, cosa que ellos no esperaban. Si yo no me hubiera dado cuenta de la traición y hubiera permanecido en Buenos Aires, ellos mismos me habrían asesinado, aunque sólo fuera para hacer méritos con los vencedores.Algún día yo podré hablar con claridad sobre estos puntos que de­liberadamente he dejado para después, en forma de que, enfriado, no pueda cometer alguna injusticia en mi opinión. Pero de muchos, ya tengo firme opinión formada como traidores, como cobardes y como felones, aparte de otros que, como Sosa Molina, han sido incapaces de comprender lo que estábamos realizando para el pueblo y consi­deraron en los momentos decisivos que valía más el buen nombre de un Ejército (que hoy está demostrando que es inmerecedor de ese honor) que el destino de nuestro pueblo que estaba en peligro. Todos ellos han sido sancionados por los hechos de manera que no puedan olvidarlo nunca más. Lástima que ya no les servirá de nada.Ni yo he renunciado a luchar, ni he sido tan débil como algunos creen. He sido traicionado o por la mala fe de algunos o por la estú­pida ingenuidad de otros. Yo no acuso de traidores a mis ministros que fueron fieles, pero sí los acuso de haberme impedido de usar al pueblo para la defensa, con el tonto concepto de que lo harían las fuerzas militares que, en la prueba, demostraron que no valían nada o no querían defender al pueblo. Esa es la verdad, dura pero la verdad. Yo debía haberlos destituido, pero desgraciadamente ya era tarde.Ahora, sus camaradas, hasta tengo entendido que los han casti­gado corporalmente y que es difícil que sobrevivan a esta prueba: eso les ocurre por creer en un honor que no se realiza. A nuestros años, el que no ha aprendido que el honor es muy relativo en las personas, es un "pajarito en polenta". El 16 de setiembre, todos los juramentos y todas las palabras de honor se quebrantaron por lo menos en los hechos. No había con quien hacer frente a cuatro locos revoluciona­rios. Las tropas que marcharon a reprimir no llegaron nunca y des­pués he sabido que estaban vivaqueando a pocos quilómetros del ene­migo y sus comandos escondidos para que no los encontraran, como pasó con el General Moschini que venía del Norte y el General Morelo que dijo que le era indiferente pelear por los revolucionarios o el Gobierno y se quedó durmiendo debajo de un árbol.Usted imaginará querido amigo cuánta amargura hay en todos mis recuerdos. Esos pillos, que se hacen llamar camaradas, son cual­quier cosa menos eso. Yo no tengo más camaradas que los hombres del pueblo que están dispuestos a todo sacrificio por servirlo. Mis cama­radas son ustedes. Si algún día el Ejército quisiera devolverme el grado que estos canallas me han quitado, después de cuarenta y cinco años de servicios continuados, les arrojaría a la cara el nombramien­to, porque yo no quisiera pertenecer más a una institución deshonra­da y envilecida por sus propios Generales, que demostraron ser cual­quier cosa menos hombres de guerra y de deber.Yo he estado un poco enfermo estos últimos días pero creo que sea sólo una gripe pasajera que aquí, suele dar con violencia inusi­tada, debido a este clima terrorífico. El ánimo va todo lo bien que puede ir en las circunstancias que vivimos. Mi fortuna más grande es sin duda mi sistema nervioso que me ha permitido en todas las ocasiones sobreponerme a las cosas y a los hechos.Es indudable que estoy un poco viejo y eso me hace pensar que ustedes deben irse preparando para tomar la manija. Hombres como usted, que han sido moldeados por todas las pruebas, son los que el Movimiento necesita en esta nueva etapa de su desenvolvimiento, que ha de ser cruenta y difícil. Pero lo peor ya ha pasado. No se apu­ren y vayan despacito, si quieren llegar lejos. Está bien que los vie­jos se apuren porque la visión de la tumba les perturba la calma, pero, los muchachos jóvenes tienen una vida por delante. No olvide mi consejo: no se apure. Los políticos apresurados son políticos fra­casados.Me llena de satisfacción lo que usted me dice de los muchachos dirigentes que, a pesar del rigor de la canalla dictatorial, se mantie­nen firmes y decididos. Ellos, como usted, son la esperanza de nues­tro Movimiento. Nosotros, quemados en la etapa inicial, sólo queda­remos para formar las bases tradicionales del Movimiento. Ustedes, los jóvenes, que hayan demostrado poseer suficiente "óleo sagrado de Samuel", serán los triunfadores y gozarán de la gloria, después de haber sufrido las heridas de la lucha.Yo me siento feliz de poder entregar a ustedes todo lo que he hecho que subsistirá a pesar de la canalla dictatorial y sus persecu­ciones. Yo lo he perdido todo, pero nunca luché por nada mío. Hoy, que poseo sólo lo que llevo conmigo, me siento más libre y más feliz. Sólo me interesa lo que ha perdido el pueblo que hay que reconquis­tarlo de cualquier manera con el pueblo mismo: ese es el objetivo de nuestra lucha y, no teniendo nada nuestro, lo podremos defender me­jor y con más decisión.Le ruego que haga llegar mi abrazo más afectuoso a los compa­ñeros que allí, con usted, comparten el honor del sacrificio por el pue­blo. La canalla dictatorial podrá mentir cuanto quiera, pero nunca sus mentiras podrán tapar la verdad. Nosotros seremos siempre los defensores del pueblo y ellos serán sus tiranos; nosotros somos los que luchamos por la justicia social y ellos los que han vuelto a la explotación de los trabajadores; nosotros hemos sido los que arroja­mos a los imperialistas y ellos los que los han introducido de nuevo; nosotros representamos el gobierno legal del pueblo, ellos son los usurpadores, asesinos y ladrones.Acepte un abrazo muy afectuoso.PERON

Seguir leyendo

  • Visto: 3003

Carta al Director de "Imagen del país" Don Ezequiel o Perteagudo (17-10-1972)

Madrid, 17 de octubre de 1972 Señor Director de "Imagen del país" Don Ezequiel o Perteagudo Buenos Aires.Mi querido amigo:Junto a ésta, dirijo otra al compañero doctor D. Héctor J. Cámpora, para que tome contacto con Usted. La finalidad de este enlace es para coordinar el trabajó en la búsqueda de colaboración política con los diferentes Jefes de los distintos partidos que, por su actual posición, pueden formar un Frente unido contra la actual dictadura y sus maniobras fraudulentas en busca de burlar la voluntad popular.No es un secreto para nadie que los órganos políticos del actual gobierno, a través de un alambicado proceso electoral, tratan de desvirtuar una realidad que no les es propicia y, para ello, están echando mano a cualquier subterfugio o triquiñuela, aunque sean groseros, para desviar los resultados electorales. Pienso que ello no podrá sino producir nuevas frustraciones y consecuencias que serán muy perjudiciales para el país. Es pensando en ello que el Movimiento Nacional Justicialista ha presentado sus exigencias, comprimidas en diez puntos esen­ciales que configuran exigencias mínimas para evitarlo.No sabemos aún cuáles serán los recursos que la dictadura pondrá en ejecución para evitar tenerse que poner en la buena senda del "juego limpio" que prometieron, pero que no cumpli­eron en manera alguna. Es precisamente para apoyar nuestras exigencias que necesitamos que, en lo posible, todos los partidos políticos, dirigentes y aún "sellos" quecomparten la decisión de exigir "jueg limpio" verdadero, se unan para una acción común, que no reclamará sino honestidad en los procedimientos.Creo que nada puede ser más honrado como conducta política. Tampoco nada se podrá conseguir como soluciónestable y permanente, como no sea basado en la más absoluta corrección de procederes y procedimientos. Trabajar para el país, en los momentos actuales, ha de ser unirse en procura de evitar futuras frustraciones que lleven al país hacia un nuevo desastre como el que estamos presenciando.Un gran abrazo.Firmado: Juan Perón

Seguir leyendo

  • Visto: 1992

Actualidad desde una concepción peronista

  • PENSAMIENTOS DE UNA ELECCION. RESPUESTA POPULAR Y PERONISMO

    PENSAMIENTOS DE UNA ELECCION. RESPUESTA POPULAR Y PERONISMO

    "La patria no es patrimonio de ninguna fuerza. La patria es el pueblo
    y nada puede sobreponerse al pueblo sin que corran peligro la libertad y la justicia"
    Evita

    Las elecciones son esto. Dejan infinidad de muertos, rezagados, perdedores, heridos, pero también victoria, esperanza, decisión, compromiso y unidad. Y mensajes, muchos. Nada de esto es entendible si los acontecimientos vividos se separan de la realidad histórica que vamos elaborando en esta vorágine vital, y cómo asume cada personaje su lugar en esa historia.

    Nota Completa...

  • Buscando Signos

    Se rompió el código; y con ese quiebre las instituciones transmisoras de cultura ya no generan marcas. Desde lo cotidiano apreciamos las consecuencias.

    Históricamente se designaba al mundo a través de la palabra, se lo describía, se lo representaba; la transmisión cultural de los mayores a los jóvenes era a través de la palabra. Pero hoy, sin ellas, cómo se transmite?.O lo que cae son los sentidos a los que hacían referencia?

    Nota Completa...

  • POLÍTICA Y UNIVERSIDAD*

    POLÍTICA Y UNIVERSIDAD*

    En un recorrido reflexivo, como guiados por el Hilo de Ariadna, se nos propone considerar los modos de hacer política y desafiar los límites dualistas tan enraizados en nuestras formas de pensar. La autora busca comprender de forma relacional “política y universidad” a través de líneas provocativas, que nos incitan a discutir la realidad y a ser sujetos de transformación.

    Nota Completa...

  •  La esperanza llega de los confines del mundo

    La esperanza llega de los confines del mundo

    La alegría por saber quien es el nuevo Papa es inmensa. Poca cosa son los comentarios maliciosos de muchos frente a la enorme esperanza que esto genera en miles de millones de feligreses, cuya enorme mayoría son humildes.

    De sólo pensar en que sí mi abuela italiana estaría viva aún, no podría contener las lágrimas de saber que el primer Papa no europeo de la historia, era de esta Patria a la que ella llego tan jovencita y tanto quiso. Y que encima yo que siempre seré su nieto hasta me recibí de tecnico químico en el mismo colegio industrial que el Papa.

    Nota Completa...

  • Tu amigo es el enemigo

    Tu amigo es el enemigo

    Esa claro. El único argumento que la oligarquía prevé como respuesta política a las demandas populares es la violencia expresada en todas las dimensiones sociales. Quienes ayer atacaron a los movileros de C5N dieron cuenta de ello a través de una ideología monolítica, centrada en el más acérrimo individualismo y servilismo cognitivo.

    Nota Completa...

  • 17 de Noviembre ¿Historeando la actualidad?

    17 de Noviembre ¿Historeando la actualidad?

    Han pasado ni más ni menos que cuarenta años del retorno de Perón a la Patria. El tiempo y el pueblo que lo abrazó aquel día ha determinado como “Día del Militante” este acontecimiento, donde luego de dieciocho años de luchas, desapariciones, fusilamientos, persecuciones y mas, el Líder retornaba de su exilio.

    Nota Completa...

  • ¡¡CHORROS!! Nos están robando el peronismo

    Por donde se lo mire, ya sea desde los últimos momentos de vida de Perón, con Isabel, con los golpes de estado, con los presidentes radicales y hasta con los propios presidentes “peronistas” de cualquier lado y forma, nos están robando al peronismo.

    Nota Completa...

  • Voto: De la ley 13.010 con Evita al sufragio optativo a los 16 años

    Voto: De la ley 13.010 con Evita al sufragio optativo a los 16 años

    Una larga lucha posibilitó el ejerció del sufragio. De las elecciones en el Cabildo a los votos condicionados por la oligarquía porteña, pasando por las elecciones populares junto a las tacuaras alzadas de las montoneras reafirmando el liderazgo de los caudillos.

    Caseros y Pavón mediante, el Patriciado prefirió la formalidad republicana con restricciones al derecho de votar. Con el tesón de Yrigoyen y la lucidez de Sáenz Peña se impulsó la ley homónima de voto secreto y obligatorio. Nuevos actores participaron de la comunidad política, contando con el rechazo de los factores de poder expresado en el golpe del '30.

    Nota Completa...

  • El desafío que viene; politización o cultura política

    "Algunos dicen, "que suerte tiene Francia siempre le aparece el hombre que lo salva". ¡No es suerte, es cultura política! Este es un país politizado pero sin cultura política. Nosotros tenemos que trabajar. Claro, que para adquirir cultura política, el primer paso es politizarse. En un país despolitizado la cultura política no es accesible. [...] tenemos que trabajar intensamente en llegar a una cultura política que nos de esa posibilidad... Estas cosas no hay que hacerlas el día siguiente, hay que hacerlas el día antes." Juan Domingo Perón

    Nota Completa...

  • La democracia deja la juventud

    damiandeglauveEstos días que culminan el 2012, dejan el egreso del año 29 sin quiebres institucionales de nuestra Democracia, camino a cumplir los 30 y como sucede en los partidos políticos, dejar el espacio de juventud para enfrentar el desafío de consolidarse.

    Nota Completa...

  • Bush, Blair y el error de Craso

    Bush, Blair y el error de Craso

    A un mes de los atentados del 7 de julio en Londres, el primer ministro Anthony Blair anunció que expulsaría a residentes árabes de su país y cerraría sitios de Internet y mezquitas que , según las autoridades británicas , promuevan el radicalismo islámico.

    Nota Completa...

  • A propósito del artículo de Alberto Lettieri publicado en Ideas al Sur en el día de hoy

    A propósito del artículo de Alberto Lettieri publicado en Ideas al Sur en el día de hoy

    .....Al país no lo jodió las alpargatas, le hizo mal las incitaciones de los libros aviesos, la falsa ilustración, el tono de engolamiento doctrinario, el abuso de la palabra como instrumento de oprobio y su perduración aciaga en las columnas periódicas y en el libro. Palabra emponzoñada, enfardada en odio y resentimiento, proclamada y reiterada hasta el hartazgo por un escritor erudito, aspirante a “scholar”, cuya difusión semicosmopolita se debe a razones extraculturales (director de la biblioteca de Estado más importante del hemisferio austral, “viajero” anglosajón de su propio país, arcángel Miguel de la milicia democrática contra el dominio oscuro de Satán-Perón. Cultivo moroso del culto gardeliano a la “viejita”, frecuentación de un “entourage” de `poetisas y poetastros semiinstruídos, etc. etc.) En suma, los mitos de Pasternak y Solshenitzin, trasladados al subdesarrollo de una colonia intelectual europea.

    Nota Completa...