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Cartas a Rosas

Carta de Estanislao Lopez a Rosas (01-10-1830)

 

San José, octubre 1º de 1830.

Señor Don Estanislao López

Mi querido compañero.

Empecé a escribir a usted con ocasión de tener que remitirle la carta de Oro, y luego se fueron proporcionando materiales que no tuve al principio; por ello es que van mrs cartas en esta vez escritas en diversos períodos del día, según lo que ha ido ocurriendo.

El General Quiroga pidió permiso y pasaporte para pasar a Santa Fe, dar un paseo, visitar a usted y a Ibarra, y tener el consuelo de decir adiós a Bustos en los últimos instantes de su vida. Yo se lo he dado porque no he encontrado una razón para negárselo, y porque podría, si tal hubiera hecho, sentirse de una manera positiva.

Él anda muy bien. Está hace mucho tiempo muy diferente que al principio. No tengo motivos para quejarme de él. Con sus rarezas, es verdad que nos perjudicará; pero es necesario hacerse cargo que por desgTacia había arrimado a un mal círculo, y que se encontraba azaroso, viéndose en situación tan desgraciada. Por lo demás, compañero, yo lo considero hombre incapaz de traicionar a nada de intención, mucho menos los principios de su fe política.

 

Ya lo considero absolutamente convencido de nuestro modo honrado de proceder, desde que se manifiesta franco, conforme, y dispuesto a servir en lo que se le ocupe, si en algo se le considera necesario, llegado el caso de un rompimiento, o de invasión por parte de Paz.

Después de la principal razón indicada que he tenido para no negarle el pasaporte, me ha animado también cuando considero que esto no puede causar un mal, y creo que por el contrario pudiera ser que conferenciando Ud. con él organizase algún plan para el caso de moverse Paz, o ya sin moverse disponer algo en precaución. Creo también que si Paz tiene intención de venir, la ida de Quiroga a ésa puede que le haga creer que el plan nuestro es echarlo con fuerza por Santiago junto con Ibarra, que éste quede en su provincia y Quiroga pasar a Catamarca y que estos temores o le hagan dividir sus fuerzas para reforzar esos puntos y quizá concebir que nuestro plan es muy bien combinado, y muy vasto y que entonces afloje y nos deje quietos. Si Ud. ve que mi juicio no dista de su modo de opinar vea si convendría preparar el plan para que Ibarra y Quiroga marchen a Santiago en el caso que Paz se mueva, pues si está Ud. presto será necesario no perder tiempo y aprontarles en ésa los elementos necesarios. Yo sólo encuentro por más difícil los caballos porque todo lo demás considero que haciendo sacrificios podría allanarse. Digo para hacer la guerra a lo pobre como la hicimos nosotros y no a lo rico como creo la hacía el General Quiroga.1    , .

En fin, usted medite y dígame lo que podremos hacer; pues si Paz viene, me parece que con los santafecinos y porteños hay de sobra para pelearlo.

En la fecha escribo a Pacheco que mande a Gorondona por la primera remesa de caballos que usted me indica deben estar para el 12.

Dios quiera que nuestro amigo Ferré haga empeño en la compra de caballos: yo pierdo las esperanzas desde que he visto el poco interés que ha tenido en mandarnos las astas de lanza.

 

Las cartas para mí, sean notas oficiales o sean particulares, ábralas nomás con toda franqueza, pues ya le he dicho que puede hacerlo, seguro de que nada hay reservado para usted. Y así conviene que lo haga en las circunstancias. Adiós compañero, queda suyo afectísimo amigo.

Juan Manuel de Rosas. Es copia.

[En Archivo General de la Nación. Sección Farini, Leg. 18.]

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