Cartas de Rosas

Carta de Rosas a Quiroga (20-12-1834)

 

Hacienda de Figueroa en San Antonio de Acero, diciembre 20 de 1834

Mi querido compañero, Señor Don Facundo Quiroga.

Consecuente a nuestro acuerdo, doy principio por manifestarle haber llegado a creer que las disensiones de Tucumán viéndose colocados en aquella posición y sin poder hacer cosa alguna de provecho para el país, traten de sacrificarlo a beneficio suyo particular, como lo han hecho nuestros anteriores Congresos, concluyendo sus funciones con disolverse, llevando los diputados por todas partes el chisme, la mentira, la patraña, y dejando envuelto al país en un mare magnum de calamidades de que jamás pueda repararse.

 

Lo primero que debe tratarse en el Congreso no es, como algunos creen, de la erección del Gobierno general, ni del nombramiento del Jefe Supremo de la República. Esto es lo último de todo. Lo primero es dónde ha de continuar sus sesiones el Congreso, si allí donde está o en otra parte. Lo segundo es la Constitución General, principiando por la organización que habrá de tener el Gobierno General, que explicará de cuántas personas se ha de componer, ya en clase de Jefe Supremo, ya en clase de Ministros, y cuáles han de ser sus atribuciones, dejando salva la soberanía e independencia de cada uno de los Estados Federados. Cómo se ha de hacer la elección, y qué calidades han de concurrir en los elegibles; en dónde ha de residir este Gobierno, y qué fuerza de mar y tierra permanente en tiempo de paz es la que debe tener para el orden, seguridad y respetabilidad de la República.

El punto sobre el lugar de la residencia del Gobierno suele ser de mucha gravedad y trascendencia por los celos y emulaciones que esto excita en los demás pueblos, y la complicación de funciones que sobrevienen en la Corte o Capital de la República con las autoridades del estado particular a que ella corresponde. Son éstos inconvenientes de tanta gravedad que obligaron a los Norteamericanos a fundar la ciudad de Washington, hoy capital de aquella República que no pertenece a ninguno de los Estados Confederados.

Después de convenida la organización que ha de tener el Gobierno, sus atribuciones, residencia y modo de erigirlo, debe tratarse de crear un fondo nacional permanente que sufrague a todos los gastos generales, ordinarios y extraordinarios, y al pago de la deuda nacional, bajo del supuesto que debe pagarse tanto la exterior como la interior, sean cuales fueren las causas, justas o injustas, que la hayan causado, y sea cual fuere la administración que haya habido de la hacienda del Estado, porque el acreedor nada tiene que ver con esto, que debe ser una cuestión para después. A la formación de este fondo, lo mismo que con el contingente de tropa para la organización del ejército nacional, debe contribuir cada Estado federado, en proporción a su población, cuando ellos de común acuerdo no tomen otro arbitrio que crean más adaptable a sus circunstancias; pues en orden a esto no hay regla fija, y todo depende de los convenios que hagan cuando no creen conveniente seguir la regla general, que arranca del número proporcionado de población. Los Norteamericanos convinieron en que formasen este fondo de derechos de aduana sobre el comercio de ultramar, pero fué poique todos los Estados tenían puertos exteriores —no habría sido así en caso contrario, porque entonces unos serían los que pagasen y otros no. A que se agrega que aquel país, por su situación topográfica, es en la principal y mayor parte marítimo, como se ve a la distancia por su comercio activo, el número crecida de sus buques mercantes y de guerra construidos en la misma República, y como que esto era lo que más gastos causaba a la República en general, y lo que más llamaba su atención por todas partes, pudo creerse que debía sostenerse con los ingresos de derechos que produjesen el comercio de ultramar o con las naciones extranjeras.

 

Al ventilar estos puntos deben formar parte de ellos los negocios del Banco Nacional y de nuestro papel moneda, que todo él forma una parte de la deuda nacional a favor de Buenos Aires, deben entrar en cuenta nuestros fondos públicos y la deuda de Inglaterra, invertida en la guerra nacional con el Brasil, deben entrar los millones gastados en la reforma militar, los gastados en pagar la deuda reconocida que había hasta el año de ochocientos veinte y cuatro procedente de la guerra de la Independencia, y todos los demás gastos que ha hecho esta Provincia con cargo de reintegro en varias ocasiones, como ha sucedido para la reunión y conservación de varios congresos generales.]

Después de establecidos estos puntos y el modo como pueda cada Estado federado crearse sus rentas particulares sin perjudicar los intereses generales de la República, después de todo esto, es cuando recién se procederá al nombramiento del [Jefe] (Presidente) de la República, y erección del Gobierno General. ¿Y puede nadie concebir que en el estado triste y lamentable en que se halla nuestro país pueda allanarse tanta dificultad, ni llegarse al fin de una empresa tan grande, tan ardua, y que en tiempos los más tranquilos y felices, contando con los hombres de más capacidad, prudencia y patriotismo, apenas podría realizarse en dos años de asiduo trabajo? ¿Puede nadie que sepa lo que es el sistema federativo, persuadirse que la creación de un gobierno general bajo esta forma atajara las disensiones domésticas de los pueblos? Esta persuasión o triste creencia en algunos hombres de buena fe es la que da [anza] (ocasión) a los [otros pérfidos y alevosos que no la tienen o] que están alborotando los pueblos con el grito de Constitución [para que jamás haya paz, ni tranquilidad, porque en el desorden es en lo que únicamente encuentran su modo de vivir.] El gobierno general en una República federativa no une los pueblos federados, los representa, unidos: no es para unirlos, es para representarlos en unión ante las demás, naciones: [él] no se ocupa de lo que pasa interiormente en ninguno de los Estados, ni decide las contiendas que se suscitan entre sí. En el primer caso sólo entienden las autoridades particulares del Estado, y en el segundo la misma Constitución tiene previsto el modo como se ha de formar el tribunal que debe decidir. [En una palabra,] la unión y tranquilidad, pues, crea el gobierno general, la desunión lo destruye, él es la consecuencia, el efecto de la unión, no la causa, y si es sensible su falta, es mucho mayor su caída, porque nunca sucede [ésta] sino convirtiendo en escombros toda (grandes males) la República. No habiendo [pues] hasta ahora entre nosotros, como no hay, unión y tranquilidad, menos mal es que no exista (esa Constitución) que sufrir los estragos de su disolución. (¿No vemos todas las dificultades invencibles que toca cada provincia en particular para darse Constitución? (Y si no es posible vencer estas solas dificultades, será posible vencer no sólo éstas sino las que presenta la discordia de unas provincias con otras, discordia que se mantiene como acallada y dormida mientras cada una se ocupa de sí sola, pero que aparece al instante como una tormenta general que resuena por todas partes con rayos y centellas, desde que se llama a Congreso general?)

 

Es necesario que ciertos hombres se convenzan del error en que viven, porque si logran llevarlo a efecto, envolverán la República en la más espantosa catástrofe, y yo desde ahora pienso que si no queremos menoscabar nuestra reputación ni mancillar nuestras glorias, no debemos prestarnos por ninguna razón a tal delirio, hasta que dejando de serlo por haber llegado la verdadera oportunidad, veamos indudablemente que los resultados han de ser la felicidad de la Nación. Si no pudiésemos evitar que lo pongan en planta, dejemos que ellos lo hagan [enhorabuena,] pero procurando hacer ver [al público] que no tenemos la menor parte en tamaños (errores) disparates y que si no lo impedimos es porque no nos es posible.

La máxima de que es preciso ponerse a la cabeza de los pueblos cuando no se les pueda hacer variar de resolución es muy cierta; mas es para dirigirlos en su marcha, cuando ésta es a buen rumbo, pero con precipitación o mal dirigida, o para hacerles variar de rumbo sin violencia y por un convencimiento práctico de la imposibilidad de llegar al punto de sus deseos. En esta parte llenamos nuestro deber, pero los sucesos posteriores han mostrado [a la clara luz] que entre nosotros no hay otro arbitrio que el de dar tiempo a que se destruyan en los pueblos los elementos de discordia, promoviendo y fomentando cada gobierno por sí el espíritu de pa2 y tranquilidad. Cuando éste se haga visible por todas partes entonces los cimientos empezarán por valemos de misione? pacíficas y amistosas por medio de las cuales sin bullas, ni alboroto, se negocia amigablemente entre los gobiernos, hoy esta base, mañana la otra, hasta colocar las cosas en tal estado que cuando se forme el Congreso lo encuentre hecho casi todo y no tenga más que marchar llanamente por el camino que (la opinión pública le haya) designado. Esto es lento, a la verdad, pero es. preciso que así sea, y es lo único que creo posible entre nosotros, después de haberlo destruido todo, y tener que formarnos del seno de la nada.

Adiós compañero. El Cielo tenga piedad de nosotros, y dé a usted salud, acierto y felicidad en el desempeño de su comisión: y a los dos, y demás amigos, iguales goces, para defendernos, precavernos y salvar a nuestros compatriotas de tantos peligros como nos amenazan.

 

Juan M. de Rosas

[En Archivo General de la Nación, Sección Farini, Leg. 18.]

 


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Actualidad desde una concepción peronista

  • Solo el Pueblo salvará al Pueblo

    Solo el Pueblo salvará al Pueblo

    Como lo explicó el presidente Alberto Fernández, hace años y con la intención de movilizar recursos al interior, se redujo la coparticipación a la provincia de Buenos Aires, la idea era armonizar las migraciones internas, se suponía que si se transferían recursos de Buenos Aires al interior esto haría que se invirtieran en infraestructura y que ese movimiento lograría que los argentinos de otras provincias, que habían migrado al A.M.B.A retornarán. Y así equilibrar la situación de vivienda y servicios esenciales, terminando con una macrocefalia habitacional imposible de sostenerse en el tiempo.

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  • Dolar ¿Cepo o protección?

    eduardo rosaEn 1914 el mundo económicamente poderoso entró en una guerra. Nuestro peso estaba anclado al oro. Desde 1903 se podía ir con un peso a la caja de conversión y cambiarlo por 0,44g de oro.

    PERO EL MUNDO SE DESQUICIÓ EN 1914 y el oro se fugaba a los países en guerra.

    El país tenía la OBLIGACIÓN de proteger su oro y se dejó de cambiarlo..

    Muchos se quejaron diciendo que el estado faltaba a su palabra (por aquello de "pagará al portador y a la vista" impreso en los billetes.) Pero no había más remedio. Había que cerrar la canilla o nos quedábamos sin oro,

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  • Durmiendo con el enemigo

    Durmiendo con el enemigo

    Esta es la alternativa a la que nos esta exponiendo el ex senador nacional y actual gobernador de la provincia del Chaco Jorge Capitanich, al ser el fogonero desde hace varios años de una “nueva alianza estratégica con EE.UU., (según sus propios dichos), y que hoy empieza a dar concretamente sus resultados, al instalarse la primera base militar del Comando Sur en Argentina bajo el argumento supuestamente inocuo de base de ayuda humanitaria para casos de catástrofes naturales. El sitio oficial del Gobierno Chaqueño informaba: Solo resta equipar con tecnología informática y amoblar el lugar para luego culminar con una capacitación al personal”, dijo el comandante estadounidense Edwin Passmore, del Comando Sur, quien se reunió semanas atrás con el gobernador Jorge Capitanich.(1)

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  • PENSAMIENTOS DE UNA ELECCION. RESPUESTA POPULAR Y PERONISMO

    PENSAMIENTOS DE UNA ELECCION. RESPUESTA POPULAR Y PERONISMO

    "La patria no es patrimonio de ninguna fuerza. La patria es el pueblo
    y nada puede sobreponerse al pueblo sin que corran peligro la libertad y la justicia"
    Evita

    Las elecciones son esto. Dejan infinidad de muertos, rezagados, perdedores, heridos, pero también victoria, esperanza, decisión, compromiso y unidad. Y mensajes, muchos. Nada de esto es entendible si los acontecimientos vividos se separan de la realidad histórica que vamos elaborando en esta vorágine vital, y cómo asume cada personaje su lugar en esa historia.

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  • Biolcati no sabe quién fue SAUL TABORDA

    Biolcati no sabe quién fue SAUL TABORDA

    "La dualidad amigo-enemigo se refiere siempre a la actitud de un pueblo como tal frente a otro pueblo como tal; pues, acusa, dentro del pluriverso político que es el mundo, una situación de lucha que, por no ser susceptible de ser allanada ni por las normas ni por el arbitraje de un tercero en discordia, infunde a las partes comprometidas la más fuerte conciencia de una unión o de una desunión, de la cual se nutre el concepto existencial de la enemistad" Saul Taborda.

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  • Gracias Cristina…está todo más claro.

    Los argentinos estamos cada vez más preocupados por el rumbo del país, sentimos que los diagnósticos no son los correctos y que una soberbia autoreferencial se acentúa en la presidente Kirchner. Pero creo tenemos que agradecerle a Cristina, por su discurso en Casa de Gobierno del pasado 1 de noviembre (*) . Pocas veces puede encontrarse una pieza oratoria que con total claridad desnude la realidad y nos permita encontrar allí las razones de las crecientes dificultades económicas y el consecuente malestar social . También le tenemos que agradecer que nos ahorre el enorme esfuerzo de desmentir el relato  oficialista, ya que en sus propias declaraciones se devela con claridad las prioridades y las políticas de este gobierno, muy alejadas de defender los intereses nacionales y de las mayorías. 

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  • Historiadores Revisionistas entregaron a Cristina el premio "José María Rosa"

    Encabezaron la delegación Eduardo Rosa -hijo del reconocido escritor-, Pacho O`Donnell; Hugo Chumbita y Víctor Ramos.

    Acompañó a la Presidenta el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.

    Es la primera vez que se otorga este premio, que se creó el 14 de mayo en el Congreso de Historia Revisionista de la ciudad bonaerense de Navarro, lugar donde en 1828 asesinaron a Manuel Dorrego.

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  • Por otro 17 de octubre, lo primero, recuperar la conciencia nacional

    "La tarea de reconstrucción de la conciencia nacional es larga y difícil: equivale a enseñar a andar a un paralítico. Pero su éxito depende de la subsistencia de la nación"1

    ¿Cuál es el hecho que lleva a un pueblo a perder el rumbo, la conciencia de lo que realmente quiere?

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  • La historia oficial encadenada*

    eduardo_anguita4La Argentina cambió de paradigma y va consiguiendo márgenes de soberanía que son motivo de orgullo del pueblo y también de consolidación de vínculos con otras naciones.

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  • Lealtad o pirotecnia discursiva*

    Lealtad o pirotecnia discursiva*

    Regalarle títulos a la prensa hegemónica, intentar esmerilar la relación entre la presidenta y los trabajadores a menos de un mes de las elecciones no parece una política madura por parte de algunos dirigentes obreros.

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  • Presentaron "¿Existe un Pensamiento Nacional?", de Francisco Pestanha

    presentacion_libro_pestanha_00Publicado por el sello Fabro, esta segunda edición corregida y aumentada -con prólogo del poeta, crítico literario e investigador Ernesto Goldar- reúne una serie de ensayos que apuntan a "la puesta en movimiento de un profundo proceso de acción intelectual militante".

    La presentación corrió por cuenta de Aníbal Torretta, secretario de Asuntos Juveniles del Sindicato de Municipales y de las 62 Organizaciones-Capital Federal; Patricio Mircovich, secretario de Prensa del Sindicato Unico de Trabajadores del Estado de la Ciudad de Buenos Aires; César González Trejo, veterano de guerra de Malvinas, y Martín García, presidente de la agencia Télam.

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  • Algo Habrán Hecho... Mal

    Algo Habrán Hecho... Mal

    El pasado lunes, Felipe Pigna y Mario Pergolini , a quienes los une una familiaridad con la TV que el resto de los mortales no tenemos, nos han sorprendido con su programa histórico-farandulesco iniciándonos en un rápido paseo por nuestra historia.

    Muchos méritos y gratas sorpresas tiene, a nuestro juicio, esta iniciativa.

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