La pandemia, las obras sociales sindicales y vos.

La aparición del Covid 19 visualiza en el mundo la situación de los sistemas de salud. Grandes potencias que debilitaron sus sistemas de salud en beneficio de la corporación privada, otros que insistieron en el sistema privado desentendiéndose directamente de la prestación, o brindando una básica, pero muy básica como EEUU, Italia, España, Gran Bretaña donde los ricos tienen salud, y los pobres acceden a un sistema de salud pública deteriorado o no tienen ningún sistema que los contenga y atienda.

En nuestro País existe una tercera solución. En argentina la situación quedaría repartida, groseramente, así: los ricos y clases medias altas acceden a la salud privada paga de buena calidad, los excluidos y trabajadores, mal llamados informales, entre otros sectores tienen un sistema de salud pública que, a pesar de haber sido golpeado a lo largo de los años, de las dictaduras, del neoliberalismo y otras hierbas es de excelencia, público y gratuito. Y los trabajadores asalariados tienen su sistema de obras sociales sindicales o institutos, incluso los jubilados con el PAMI.

Es decir, las obras sociales sindicales protegen la salud de 15 millones de argentinos no solo que cubren a ellos, sino que liberan al sistema sanitario público de esa cantidad de usuarios permitiendo que recursos materiales y personal profesional y no profesional pueda abocarse al resto de la población, aquella que no llega al sistema privado o que esta excluida o con trabajos precarios o distintas situaciones sociales.

Veamos brevemente los países desarrollados y sus sistemas de salud, (hoy colapsados por el Covid 19) EEUU para muchos el paradigma del progreso y la eficiencia, se encuentra en el puesto 33 de un ranking mundial que mide la mortalidad infantil. Su sistema de salud es mixto con aseguradoras públicas y privadas con un dominio absoluto del sector privado sobre el público. El sistema tiene un 49 % de la población recibe un seguro medico privado por medio de su empleador, el 5% un seguro independiente, el 13% está cubierto por un sistema llamado medicare y el 18% por otro llamado Medicaid, pero el 16 % es decir cincuenta millones de almas, cincuenta millones de personas “no tienen cobertura”. Esto ha demostrado su ineficiencia frente a una pandemia que esta haciendo desastres y pone en jaque no solo su sistema de salud sino su paradigma político. Esto explica en parte la triste imagen de miles de pobres en fosas comunes, en el país paradigma que gran parte de la sociedad admira.

Italia tenía un prestigioso sistema de salud pública el Servizio Sanitario Nazionale (SSN o Servicio Sanitario Nacional). Entre 2010 y 2014, según el Informe de Sistema de Cuentas de Salud 2014 expedido por el Ministerio de Sanidad, sufrió un recorte en el gasto Sanitario Público de 8.161 millones de Euros, haciendo la salvedad de la rapidez y lo abrupto del virus, claramente se observa la debilidad en que quedo un sistema modelo en el mundo cuando decidió   dejar la salud a manos del MERCADO.

España ocupa la 19va. posición en la lista compuesta por 35 países sobre calidad del sistema sanitario europeo. El país cualificado con mejor sanidad es Holanda, seguida de Suiza, Noruega y Finlandia; no solo no es el mejor ranqueado, sino que además entre el año 2010 al 2015 se recortó el presupuesto de salud en 25.000 millones de Euros. Las consecuencias se han visto por todos.

En los casos italiano y español se produce una transferencia de millones de Euros al sector especulativo de la salud privada con motivo de estos recortes. Es decir, aquellos que pudieron se pasaron a ese sistema generando mayores ingresos a estos, los que no, se quedaron sin salud.

Ninguno de ellos cuenta con un sistema extra en salud, financiado y conducido por los trabajadores como lo hay en Argentina. Además, democrático, ya que los sindicatos eligen a sus representantes cada cuatro años por el voto directo y secreto de los trabajadores y estos eligen a su vez a los integrantes de los directorios de estas obras sociales, por eso son conducidas por los trabajadores.

Este sistema se ha puesto con toda su capacidad sanitaria y hotelera al servicio del sistema público de salud hecho que no es simbólico sino concreto y genera una cantidad y calidad operativa para el llamado pico de pandemia que garantiza la vida a miles argentinos. Este hecho no fue lo suficientemente mostrado por los medios, por la trascendencia que significa para la sociedad en su conjunto, sin embargo, si algún individuo aislado que es parte de la dirección de una obra social comente alguna acción sospechosa es primera plana por 20 días en los todos medios.

En fin, la Argentina cuenta no solo con el sistema publico y gratuito garantizado por el Estado, y el sistema privado, sino que además cuenta con el sistema de salud de las obras sociales.

La crítica de los sectores gorilas es que los sindicatos tienen poder por esto, y sí ¿por qué no tenerlo?, ¿por qué deberían tener ese poder un grupo de empresarios de la salud algunos de ellos de capitales extranjeros, y no pueden tenerlo los trabajadores que además son los dueños de ese dinero?

Otro dato importante a tener en cuenta: las obras sociales sindicales y los sindicatos son el cuarto o quinto dador de trabajo directo en la argentina. Es decir, un importante empleador, pero además dadores de trabajo indirectamente, ya que contratan un sin número de servicios que ellas no pueden prestar directamente: salud, medicina, farmacias, limpieza etc. Dinero además que a diferencia de la medicina prepaga carterizada no sale del país, sino que ingresa en la circulación del sistema económico nacional.

Entonces, ¿por qué le pegan por izquierda y por derecha?, pero lo que es peor: ¿por qué le pegas vos que sos un trabajador de clase media que además goza de sus beneficios?

En 1878 se crea el sindicato de trabajadores tipográficos y así el primer sindicato argentino, con precarios servicios de ayuda. Pero no es hasta la década del 40 donde se empieza a desplazar el clásico sistema de beneficencia de las señoras bien, por la organización impulso y respaldo de Estado a la salud social. Y al crecimiento impresionante de la salud pública que como sabemos Perón transforma en ministerio (y Macri lo reduce a Secretaria). Así las cosas, con el impulso del peronismo a las organizaciones obreras se comienza un proceso de autonomía de la salud de los trabajadores con institutos propios y organizaciones estatales que los protegían e impulsaban.

En 1970 durante el gobierno de Onganía y en un marco de conflictos sociales los sindicatos logran arrebatar una ley de Obras Sociales que mantiene el sistema solidario y de financiación práctica y directa, quizá pensando que con ello los trabajadores y sus organizaciones transferirían su lealtad al régimen olvidándose de su conductor natural, el general Perón, cosa que no paso salvo alguna excepción aislada.

Y así siguieron las obras sociales sobreviviendo el derrotero de las intervenciones militares, el desfinanciamiento por los altos niveles de desocupación durante la dictadura, y el gobierno que asume post dictadura con sus problemas económicos, la desregulación durante los noventa, rompiendo el esquema solidario de las mismas más la crisis del 2001, hasta que en 2003 logran de alguna manera cierta estabilidad. Así llegamos luego del desastre Macrista que provoco nuevamente la caída de la recaudación por la apertura de la importación y por ende cierres de industrias grandes y Pymes con la consecuente caída de la recaudación de las obras sociales.

Así llegamos también al COVID 19 donde la cuarentena genera actividades paradas y caída abrupta de la recaudación, con un gobierno que lo entiende y ayuda con ciertos rescates a las obras sociales más castigadas.

¿Cuál es la actitud de las obras sociales frente a la crisis económica que padecen? “Poner toda su estructura al servicio de la comunidad”. Pero ¿por qué lo hacen?: Porque son organizaciones   libres del pueblo, financiadas exclusivamente por el pueblo trabajador, con una doctrina solidaria, con un concepto de solidaridad donde el que más gana aporta por el que menos gana y el sano aporta por el enfermo, donde el activo genera un aporte para el futuro jubilado o hay obras sociales que directamente siguen conteniendo al jubilado como OBSBA entre otras.

Y esto es así porque por acá paso Perón. Porque hasta en esto EXISTE UNA TERCERA POSICIÓN EN SALUD: la primera posición donde existe la salud privada, la segunda donde existe la privada y una publica de baja calidad y la nuestra donde el rico puede libremente acceder a la salud privada, el pobre excluido, precarizado, etc. tienen una salud publica de excelencia gratuita, y los trabajadores tienen su propio sistema autofinanciado por ellos mismos que brinda salud a 15 millones de argentinos que contiene a sus familias, que no solo da salud sino, también, esparcimiento como salud preventiva.

Nuestro “Modelo” a diferencia del privado corporativo, ya que el nuestro también es privado pero SOLIDARIO, aborda la salud en su integralidad conforme lo indica la Organización Mundial de la Salud.

Que dice la OMS: Esta concepción de la salud incluye el bienestar psicológico, junto al bienestar físico y social, al que se asocia fuertemente.

En la actualidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS), define la salud mental como un estado de bienestar, en el que se es consciente de las propias capacidades, se es capaz de afrontar las tensiones normales de la vida, se puede trabajar de forma productiva y fructífera y se es capaz de contribuir a la propia comunidad.

Si comparamos el sistema de salud privado con el sindical, este último se atiene y de alguna manera se adelantó a los principios de la organización mundial de la salud. La totalidad de servicios que brinda no solo son para abordar la enfermedad sino para prevenirla con sus sistemas de recreación, turismo deporte atención psicológica y educacional y algo poco comentado incluso por la propia organización: el aporte en investigación científica.  Todo al mismo precio, el aporte que marca la ley.

Esta concepción integral está en concordancia con el concepto de trabajo justicialista definido en el art 4 de la ley de contrato de trabajo promulgada por el gobierno constitucional de la Señora de Perón y siendo esta la última ley pensada y revisada por el propio General Juan Perón junto a los juristas que la trazaron Como el Dr. Centeno: El trabajo tiene como principal objeto la actividad productiva y creadora del Hombre en sí. Solo después ha de entenderse que media entre las partes una relación de intercambio y un fin económico en cuanto su disciplina por esta ley.

Fijémonos cómo el concepto de salud del modelo sindical peronista se opone al sistema mercantilista, igual que el concepto de trabajo que hace hincapié en el desarrollo integral del hombre también opuesto al concepto neoliberal y mercantilista del mercado.

Quizá sea por esto que el sistema global de comunicación a través de sus redes locales ataca sistemáticamente a nuestro modelo social de salud, porque quiere pegarle en los cimientos a un paradigma eficiente que demuestra que otro camino es posible. Mi hermano Martín siempre me decía “La globalización y cartelización mundial de los empresarios impone al movimiento obrero una respuesta también global”. Quizá sea hora que nos animemos después de que lo más poderoso de esta tormenta pandémica pase, de mostrar más globalmente al mundo nuestro modelo y atacar a los enemigos en su propio territorio, exportar los principios de nuestra solución sanitaria social.

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