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Las organizaciones libres del pueblo (PROLOGO AL LIBRO DE ALEJANDRA G MOSCHENI)

La comunidad nacional se organizará socialmente mediante el desarrollo de las asociaciones profesionales en todas las actividades de ese carácter y con funciones prevalentemente sociales. Juan Domingo Perón Como hemos sostenido oportunamente, un abordaje germinal de la categoría en estudio nos encuentra ante un cúmulo de formas asociativas constituidas de manera orgánica que, a partir de la revolución de junio de 1943, obtuvieron inédito reconocimiento y apoyo estadual, y que —aún, en la actualidad— siguen operando en forma activa dentro de la dinámica política, social, económica y cultural del país.

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Asimetrías, epistemologías y semiosis en el pensamiento nacional latinoamericano

Para nosotros no existe, cuando surge una dificultad con un país poderoso —y al decir «país poderoso» no me refiero solo a los Estados Unidos, sino a ciertas naciones de Europa— ni arbitraje, ni derecho internacional, ni consideración humana. Todos pueden hacer lo que mejor les plazca, sin responsabilidad ante los contemporáneos ni ante la historia. Manuel Ugarte El siguiente texto aborda una serie de indagaciones planteadas por ciertos estudiantes respecto de la perspectiva a partir de la cual el pensamiento nacional latinoamericano observa la realidad. Hoy nos vamos a dedicar a tres conceptos básicos. El primero tiene que ver con las asimetrías, el segundo con las epistemologías y el tercero con el proceso de semiosis ilimitada. Las asimetrías Desde que existen registros escritos, la historia de la humanidad puede ser relatada desde una perspectiva que establece que las relaciones de poder entre los seres humanos son —en términos individuales como de manera colectiva, ya sea entre comunidades, culturas y pueblos— asimétricas. ¿Qué significa esto? que la dinámica de construcción de las comunidades y de los pueblo hace que —hacia adentro— existan desigualdades, muchas de las cuales se convierten en asimetrías. No necesariamente una desigualdad se transforma en asimetría —es más, la naturaleza desigual ni siquiera implica suponer lo segundo—, pero cuando lo desigual se transforma en asimétrico, quien esgrime el poder induce a quien no lo detenta de abstenerse a ejercer determinadas conductas, lo condiciona per se. Lo mismo sucede en el ámbito de las relaciones internaciones; incluso hay autores dentro de este campo que hablan de las «relaciones internacionales de poder». Producto de esta configuración, la historia de la humanidad habría estado signada por una serie de relaciones de poder asimétricas que son las que han determinado el desarrollo evolutivo de la humanidad y que aún se encuentran vigentes y en pleno progreso. Sin embargo, esas asimetrías son vistas muchas veces sólo desde el punto de vista factual, desde la fuerza impuesta, desde el poder en su forma más explícita; en realidad, las asimetrías también se dan en el campo de lo simbólico, de lo teórico y de lo científico. Hay civilizaciones que han desarrollado determinadas herramientas y las han impuesto sobre otras comunidades o pueblos, logrando construir sus hegemonías. De todos modos, no existen asimetrías que sean inalterables; es decir, una de sus características es que —con el devenir y eso es muy difícil de predecir— están determinadas a modificarse, a resignarse a su más mínima expresión o —en casos extremos y verificados— a desaparecer por completo. La Roma antigua, terminó siendo «la pequeña Italia»; la Grecia magna, un archipiélago a la venta para cumplir con los servicios de su deuda y el Impero azteca a un yacimiento arqueológico al sur del Río Grande. Estos ejemplos, entre tantos, comprueban que las asimetrías no son una realidad eternizada. Visto lo anterior, el pensamiento nacional latinoamericano es —en lo que atañe a su esencia de matriz de reflexión creativa situada— un instrumento para neutralizar las consecuencias de esas asimetrías —originadas de un estado recíproco de desigualdad previa— plasmadas en el deterioro provocado a una comunidad que se vuelve condicionada por la otra. Cuando Abelardo Ramos planteaba la construcción de la nación latinoamericana, no lo hacía por la pretensión utópica de restaurar los viejos límites del virreinato español, sino para repensar la idea de una alianza que —de alguna manera— constituyera una fuerza para oponer y neutralizar la influencia de las grandes potencias, cuyo caso paradigmático en su accionar asimétrico fue Inglaterra. Es decir, que el pensamiento nacional latinoamericano está repleto de recursos vinculados a la acción de trastocar en favor propio —o cuanto menos de neutralizar— los efectos de esas asimetrías. En síntesis las asimetrías persisten desde que la humanidad es tal, existen en el campo de las relaciones interiores, entre los países y los pueblos. Las asimetrías no son perpetuas y hay matrices de reflexión como el pensamiento nacional latinoamericano que intenta, entre otros objetivos, debilitarlas para evitar el agotamiento de las comunidades que se ven subsumidas bajo sus efectos. Las epistemologías En términos simplificados, los griegos, que construyeron parte de su hegemón civilizatorio a partir de la filosofía, dividían el conocimiento en dos grandes campos, aquello conocido como doxa (δόξα) —utilizado por Parménides para determinar aquellos conceptos que fuesen materia de opinión— y la episteme (ἐπιστήμη), término estrictamente vinculado a la ciencia como vehículo de verdad, tal como lo definió Platón. Mientras la doxa representa la mera opinión y el conocimiento superfluo, en la episteme confluye el conocimiento profundo —siguiendo a Platón— justificado en orden a la consecución de la verdad. Desde luego, el desarrollo epistemológico es un producto puro del acontecer cultural, pero también es una decisión de expandir el conocimiento. El pensamiento nacional latinoamericano —como pensar situado—, se orienta a la expansión de los estudios de la propia realidad. Por ejemplo, cuando Jauretche refiere los efectos de la colonización cultural y pedagógica o define las acciones debilitantes y autodenigrantes enumeradas en su Manual de zonceras argentinas, lo que está expresando es que la Argentina requiere un proceso reflexivo más profundo para dilucidar cuáles son las causas de las crisis sostenidas, atravesadas por el país en las últimas décadas de su historia. Esto significa que la definición de epistemología «de» y «para» la periferia —que Fermín Chávez describió al detalle con su enorme lucidez— se constituye como estrategia y táctica a la vez. Es estratégica porque sólo el conocimiento profundo permite construir el futuro deseado y es táctica, pues para lograr ese conocimiento profundo deben apelarse a una serie de elementos de carácter reflexivo que permiten descomponer el sistema opresivo que generan las mismas asimetrías. Aquí —entonces— se halla la relación intrínseca entre asimetría y epistemología, la forma de neutralizar los efectos de la primera, es la construcción de la segunda para poder desnaturalizar esa desigualdad, proyectando de este modo el «futuro deseado», tal como decía Cirigliano. La semiosis ilimitada En este continuo de reflexiones entrelazadas, pudiera caerse en el error de pensar que las epistemologías periféricas son por completo endogámicas y retroalimentadas —muy por el contrario—, como enseñaba Eliseo Verón: «todo texto es consecuencia de otro»; es decir, existe en el universo de las textualidades un proceso semiótico que es ilimitado —hacia atrás, pero también hacia adelante—, por ejemplo: cuando un estudiante realiza un examen está utilizando como condición de producción una serie de textos que ha leído, pero estos —a su vez— fueron elaborados bajo condición de producción de otros anteriores. Cuando aludimos al universo textual, no sólo nos referimos al de índole científico, cabe en él la prosa toda —ficcional o no—, la poesía e incluso, aquellos contenidos de tipo audiovisual. De esta manera, el pensamiento nacional latinoamericano no es una epistemología aislada —de atomización intelectual— muy por el contrario, apela y recurre a categorías que —adaptadas— son útiles para neutralizar las matrices de asimetría. Tal como hemos mencionado en textos anteriores, la categoría de «semicolonia» fue acuñada por primera vez por Lenin y luego tomada por Abelardo Ramos que la aplica —resignificándola— en el entendimiento del carácter semicolonial de la Argentina, posterior a las guerras civiles. Como resulta obvio, el pensamiento formal nos remite siempre a la categorización. Lo que han criticado siempre los pensadores nacionales latinoamericanos es la adopción acrítica de las categorías, su incorporación exenta —entre otras omisiones conceptuales— del pensar y el estar situado; es decir, naturalizadas y libres de toda crítica, son trasplantadas sin más. Esa actitud acrítica provoca —en lo inmediato— una dependencia directa del pensar. En cambio, la adaptación crítica —como en el caso de «semicolonia»— es retomar una categoría utilizada otrora para describir un fenómeno determinado y adaptarla con un criterio tamizado a la vigencia de la propia realidad. La semiosis ilimitada —insisto en el concepto— no es aislamiento, es proceso en desarrollo cuyo marco es la natural interacción. Por lo tanto, la semiosis ilimitada nos permite comprender que el pensamiento nacional latinoamericano no es una matriz que se presuma hegemónica ni la única posibilidad conceptual de comprender el núcleo ontológico del «nosotros», sino que es un proceso que apela a potenciales creativos, al surgimiento de nuevas categorías, a la adaptación crítica y a la contextualización que es, siempre, historicidad. Por eso y en general, los autores del pensamiento nacional latinoamericano se definían como «historicistas», porque sostenían que la historia nunca era escatológica, era condicionante del presente y, al mismo tiempo, indicador de las formas de futuro dentro de un marco de proceso reflexivo que —cuanto menos— siempre se mantiene en tres dimensiones. El poder establecer la relación entre las asimetrías, las epistemologías y el proceso de semiosis ilimitada, nos permite comprender la naturaleza del pensamiento nacional latinoamericano. La primera, que parte de una realidad cultural sensible y que, de suyo, es asimétrica; la segunda, la epistemología —que es instrumento— y como sostenía Fermín Chávez: «es consecuencia de más de la cultura»; primero es la cultura, luego la episteme. «Es tarea de los trabajadores de la cultura —continúa Chávez— desentrañar las ideologías que constituyen los instrumentos de dominación», pero el desafío posterior es la generación de epistemología. Así, explica cómo la epistemología es consecuencia de un proceso reflexivo que se da de la proximidad que genera la naturaleza de la cultura. Y es, también, de características semióticas —no aislado del mundo ni enclaustrado—, es un proceso enmarcado en la interconexión permanente de las textualidades universales. * Con la colaboración de Pablo Nuñez Cortéz

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CUANDO LA CONCIENTIZACIÓN SE VUELVE TENER UNA BUENA CAPACITACIÓN

Parece ser que hoy en día la temática de trabajo de los famosos cursos de Capacitación Política y Sindical brillan por su ausencia, poco por la pandemia, poco porque no todos se pueden conectar por zoom y poco porque no hay mucho interés en realizarlo. Parece ser que todos sabemos todo del Peronismo, sin entender que este tipo de reuniones sirven para mantener al Pueblo Peronista informado y presto a discutir cualquier tema en cualquier lugar.

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El movimiento samuráis en Japón

Cuando uno se introduce en la historia de los samuráis, ve que todo es mucho más profundo que lo que en la actualidad vemos en películas, historietas o animé. Que eso es la chata caricaturización de una casta guerrera portadora de valores y misiones en su Nación.

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La semisocialización de la medicina y la asistencia individual y familiar a cargo del Estado (del Plan de Gobierno del presidente Perón)

Si por revoluciones deben entenderse las profundas transformaciones sociales antes que la sustitución violenta de un equipo gobernante, nuestro país ratifica a cada paso In que se ha operado en su seno. Y no es una de las manifestaciones menos claras, si bien menos ruidosas, la reorganización que comienza a experimentar el ejercicio de la medicina, preludio apenas de uno mayor, enderezado a obtener el máximo estado de salud del pueblo, suprema ley de todo gobierno.

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Definiciones sobre la Izquierda Radical

Hemos señalado desde estas páginas la profunda identificación entre los ideales del eximio líder de la U.C.R. doctor Hipólito Yrigoyen y la obra positiva y trascendente del general Perón, que se inicia con la creación de la Secretaria de Trabajo y Previsión para continuar luego con las realizaciones del Consejo Nacional de Posguerra, cuya excepcional importancia todavía no ha sido debidamente juzgada. Baste señalar que, gracias a ellas, las conquistas sociales logradas por las clases media y trabajadora se consolidaron con las bases económicas indispensables, como así el desenvolvimiento de nuestra economía vio asegurado su proceso evolutivo en circunstancias sumamente difíciles. O para hablar más claro; cuando todo hace prever el inevitable de sastre de una obra ingente, ya que, a las razones naturales creadas por la guerra, se agregaban las de una política restrictiva enderezada a privar al país de los elementos más indispensables para el desarrollo de su economía.

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Origen y destino de la Gran Patria Hispanoamericana*

El impacto del descubrimiento y la conquista marcan nuestra peculiar manera de ser americanos y fijan nuestra actual posición en el mundo. El mestizaje es condición, mérito y posibilidad. Nación de patrias lanzada hacia un futuro superador en el camino por reencontrarnos con nuestro origen y destino que es fe y misión de redención americana.

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